Las raíces de Borja Iglesias (33 años) están en Galicia, junto a un roble de 250 años y un banquete obrero de 1856: "Ahora valoro lo bueno: la cercanía con mi familia y estar en Galicia"
Hay un roble junto al río Sar que lleva más de dos siglos y medio de pie, y un futbolista que cada mañana prefiere perder una hora en la carretera antes que dejar de verlo.

Pese a los cambios y las posibilidades, el futbolista siempre elegirá volver a casa. / Istock
Conxo fue ayuntamiento independiente entre 1835 y 1925, hasta que Santiago de Compostela lo absorbió en su crecimiento. Un siglo después, el barrio conserva su propio escudo —la bandera roja y amarilla de la Merced— y ese ritmo de pueblo que sus vecinos defienden casi por instinto: gente que se saluda por la calle, comercios de toda la vida, nada que recuerde al bullicio de peregrinos del casco histórico apenas tres kilómetros al norte.

Adriana Fernández
Aquí, en el campo del Fátima, empezó Borja Iglesias a jugar al fútbol en el Santiago Club de Fútbol, mucho antes del Valencia, el Betis, el Bayer Leverkusen o la convocatoria al Mundial 2026 que ahora lo tiene jugando a más de 8.000 kilómetros de casa. Sobre esa distancia y sobre lo que significó cumplir el sueño, él mismo lo resumió con una franqueza poco habitual: "Era un niño, un iluso. No era consciente de la cantidad de cosas que tendrían que pasar para que eso tuviera una mínima posibilidad de cumplirse".

Carballo de Conxo / Parque Fluvial de Santiago / 2023 © | Ayuntamiento de Santiago de Compostela
El roble y el banquete
Empecemos por el protagonista: el Carballo de Conxo, un ejemplar con más de 250 años que en 2022 se llevó el título de Árbol del Año en España, con casi 23.000 votos a su favor. Durante 133 años, entre 1885 y 2018, el bosque que lo rodea estuvo cerrado al público; hoy se camina entre sus robles por senderos junto al Sar, y es ahí donde Borja Iglesias sale a pasear con sus perros cuando está en Santiago, según ha mostrado él mismo en su día a día.

Viejo puente Bosque en el barrio de Conxo / Wikicommons / Jorjum - Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=78628014
Ese mismo bosque —la Carballeira de Conxo— fue el escenario de algo que pocos barrios de España pueden contar: en 1856 estudiantes universitarios de familias acomodadas sirvieron la mesa a obreros y artesanos en un gesto de fraternidad tan inusual para la época que el Ejército tuvo que vigilar el acto por miedo a una revuelta. La tradición, sin certeza documental, suma también a Rosalía de Castro entre los presentes, mientras qeu el banquete, llamado El Banquete de Conxo, se sigue conmemorando cada año en el mismo lugar, manteniendo un ADN de barrio que se atrevió a algo distinto y pervive, reconociéndose en la gente que vive allí hoy.
Alrededor del carballo
Quien se anima a bajar hasta Conxo desde el centro de Santiago —en autobús urbano, líneas 8 y 10, o caminando unos 40 minutos hacia el sur— encuentra mucho más que la casa de un futbolista con selección. El Monasterio de Santa María de Conxo, fundado en 1129 por una comunidad benedictina, conserva restos de su claustro románico y una iglesia barroca del siglo XVII; en el siglo XIX, sus instalaciones se convirtieron en el primer psiquiátrico de Galicia, un giro histórico que casi nadie asocia con el barrio.

Monasterio de Santa María de Conxo / Istock / Maarten Hoek
Un poco más allá, las ruinas del Castelo da Rocha Forte —levantado hacia 1240 como bastión del poder arzobispal compostelano— siguen en pie desde que la Revuelta Irmandiña del siglo XV lo arrasara sin que nunca se reconstruyera: muros defensivos, sótanos y proyectiles de catapulta que todavía se pueden ver entre las piedras. Y en Volta do Castro, una roca de unos ocho metros grabada con alabardas y puñales prerromanos, descubierta en 1935, certifica que en Conxo hay huellas humanas desde muchísimo antes que cualquier registro escrito.

Castelo da Rocha Forte / Wikicommons / http://gl.wikipedia.org/w/index.php?title=User:Lansbricae - Tomada por min en 2007 (self made), CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2957926
La visita, en la práctica
Desde Madrid, el AVE hasta Santiago de Compostela tarda alrededor de 2 horas y 15 minutos; una vez en la ciudad, llegar a Conxo no exige coche en ningún momento.
Itinerario de escapada
- Mañana: descubre el Carballo de Conxo y pasea por la carballeira junto al río Sar.
- Media mañana: disfruta del Monasterio de Santa María de Conxo y su claustro románico.
- Mediodía: conoce las ruinas del Castelo da Rocha Forte.
- El broche de oro: visita los petroglifos de Volta do Castro, el punto más antiguo de todo el barrio.
Cuando el futbolista regresó al Celta tras su etapa en Alemania, la lógica futbolística decía que debía instalarse en Vigo, donde entrena el equipo, pero Borja Iglesias hizo todo lo contrario: se quedó en Santiago y asumió casi una hora de coche cada mañana, porque en Conxo tiene lo que en ningún otro sitio ha encontrado igual.

Petroglifos de Castriño de Conxo / Wikicommons / Lansbricae - Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5525721
Su abuela Teresa vive a dos minutos en coche de su casa, y él lo cuenta sin rodeos: "Volver aquí es genial por estas cosas. Saber que puedo ir a darle un abrazo en cualquier momento. Ha estado presente toda mi vida, y ahora la tengo a dos minutos en coche". Y sobre la decisión en conjunto, a El País: "Cuando era más joven, se me hacía pequeño. Ahora valoro lo bueno: la comodidad, la cercanía con mi familia y amigos, y estar en Galicia. Estoy disfrutando muchísimo.".
- El pueblo de 350 habitantes ideal para escapar del calor: en el corazón del Valle del Roncal, cerca de la frontera con Francia, está rodeado de infinidad de rutas de senderismo
- El refugio de Rosario Flores (62 años) es una pedanía gaditana de 480 habitantes: caminos de tierra, dunas vírgenes y el Faro de Trafalgar como único vecino en el horizonte
- El refugio de Sandra Barneda (50 años) es el pueblo de su padre, escondido en el Empordà: 'He pasado muchos veranos de mi vida aquí; le tengo un gran cariño
- El refugio de Rozalén (40 años) es el 'pueblo de las cascadas' al que ha vuelto a vivir tras frenar su carrera: 'Necesito estar en mi pueblo, con la gente que quiero
- El refugio de Juan del Val y Nuria Roca (55 y 54 años) es un pueblo abulense donde sueñan con envejecer: 'Esta casa es mi lugar favorito del mundo ahora mismo
- El pueblo de 800 habitantes en Asturias ideal para huir del calor extremo: conocido por su tradición quesera, conserva una iglesia de origen románico y sirve como puerta de entrada a los Picos de Europa
- El pueblo de Girona con una playa de agua dulce en plena montaña: casas de piedra, balcones de madera y uno de los rincones más refrescantes del Pirineo catalán
- Todos van al Mediterráneo en agosto, pero pocos suben a estas playas del norte donde el verano no pasa de 25 grados