Qué fue de la bombona de butano que perdí en el aeropuerto

La lista de objetos olvidados o abandonados en aeropuertos y aviones crece cada año. En los dos últimos ha incluido un vestido de novia o una bombona de butano. Sólo en los aeródromos de Madrid y Barcelona se recogieron más de 34.000 piezas en 2010. Por su parte, Iberia subasta los objetos encontrados en aviones.

Rafael de Rojas
Unos 18.500 objetos olvidados en Madrid Barajas y 15.626 en El Prat de Barcelona. Esas son las cifras que ofrecieron las oficinas de objetos perdidos en 2010. En Madrid sólo 3.200 de estos objetos retornaron a sus dueños, mientras que 1.300 se tiraron (los perecederos) o se pusieron en manos de la Policía Nacional (la documentación). Entre el resto había artículos comunes (relojes, gafas, ordenadores portátiles, cinturones...), pero también extravagantes extravíos como bombonas de butano, prótesis dentales, ladrillos o una cortadora de césped. Los no reclamados terminan en las dependencias del Ayuntamiento de Madrid.En Barcelona se perdieron en 2010 un 18 por ciento más de objetos que el año anterior. Los más comunes fueron los cinturones (el 23 por ciento del total), seguidos por la ropa (el 14 por ciento) y los teléfonos móviles (el 7 por ciento). Los seis empleados de la oficina de El Prat recogen una media de 30 artículos diarios, que consignan y fotografían. Entre las cosas más peculiares que han pasado por sus manos destacan un vestido de novia, un mástil de barco o una gallina. Ninguno de estos olvidos fue reclamado, mientras que los dueños de 30.000 euros en metálico o una alianza de boda depositados en la oficina sí que se reunieron con sus pertenencias, aliviados. Lo habitual es que los despistados acudan en las dos semanas siguientes al extravío o ya no aparezcan nunca. A los dos años y un mes los objetos se entregan a entidades humanitarias, se destruyen o pasan a ser propiedad de quien los encontró, si los reclama. En opinión de los empleados, muchos de estos objetos se abandonan para no sobrepasar el peso permitido en los controles de equipaje. Los de la oficina de El Prat pasan tres veces al día por la zona de escáneres a recoger tanto lo que se olvida como lo que se abandona.Las piezas que aparecen en los aviones siguen un recorrido diferente. Por efecto de una Orden de 1942, la compañía Iberia debe hacerse cargo de los objetos perdidos en cualquier línea aérea. Los va acumulando en el Almacén de Enajenaciones de la Antigua Zona Industrial de Barajas (Madrid) y los junta en grandes lotes que suelen salir a subasta dos veces al año, en torno a junio y a diciembre. El anuncio publicado en el BOE para la subasta del 29 de junio del año pasado indicaba que en el lote subastado (de varios miles de objetos y un precio de salida de 13.930 euros) había 66 botellas de licor, 794 juguetes, 7.185 libros, 736 teléfonos, 5 cajas de puros, 263 prendas nuevas y 169 prendas etiquetadas como "ropa de calidad".