Desde el puente romano mejor conservado del mundo hasta el más alto de Europa: un paseo por los 7 puentes más impresionantes de España
Como en el juego de la Oca, hoy vamos ‘de puente a puente, porque me tira la corriente’ y vamos a descubrir algunos de los más extraordinarios de España.

Según datos del Ministerio de Fomento, en nuestro país existen en torno a 23.000 puentes y algunos se encuentran, por méritos propios, entre los mejores del mundo. Recorrerlos todos (teniendo en cuenta que algunos ya están tan deteriorados que cruzarlos sería una misión de alto riesgo y dan más miedo que estos puentes colgantes de vértigo) podría resultar muy atractivo, pero quizá sea más interesante proponer un paseo por los 7 más impresionantes de España.
Los puentes que vamos a recorrer suponen un testimonio vivo que conecta pasado, presente y futuro. Desde la ingeniería romana hasta las estructuras más contemporáneas, los 7 puentes más impresionantes de España no solo conectan lugares, sino también épocas y culturas. Algunos, como el Puente Romano de Mérida o el de Besalú, nos transportan a la antigüedad, cuando nuestros antepasados dejaron su legado en piedra. Otros, como el de Triana en Sevilla o el Puente Nuevo de Ronda, se funden con el paisaje urbano y son la mejor seña de identidad de sus ciudades. También hay prodigios de la ingeniería moderna, como el de la Constitución de 1812 en Cádiz o el de Vizcaya, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En definitiva, estos siete puentes no solo destacan por su función estructural, sino que se han convertido en símbolos arquitectónicos, turísticos y culturales de España.
Puente Romano, Mérida

El Puente Romano de Mérida, sobre el río Guadiana, es uno de los más impresionantes legados de la ingeniería romana en España. Construido en el siglo I a.C., originariamente tenía más de 700 metros de longitud y 62 arcos, lo que lo convertía en uno de los puentes más largos del Imperio romano. Aunque ha sido restaurado y modificado a lo largo de los siglos, su estructura principal ha perdurado durante más de dos mil años. Fue pieza clave en la fundación de Augusta Emerita (hoy Mérida), capital de la Lusitania. Hoy en día es peatonal y forma parte del paisaje urbano de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad, además de ser el puente romano mejor conservado del mundo.
Puente de Cangas de Onís, Asturias

Este puente, aunque se le conoce como puente romano, en realidad es de origen medieval (siglo XIII), pero construido sobre restos anteriores. Cruza el río Sella y es uno de los símbolos más reconocidos de Asturias gracias a la cruz de la Victoria y su arco central apuntado. Vinculado a la historia del Reino de Asturias y la Reconquista, es una de las joyas que el peregrino descubrirá si hace el Camino Primitivo de Santiago, pero toma un ligero desvío (mucho menos exigente, por cierto) para llegar hasta Covadonga.
Puente de Besalú, Girona

El puente medieval de Besalú es uno de los más fotografiados de España (si necesitas consejos de experto para sacar las mejores fotos, puedes leerlos aquí), y un emblema de Cataluña. Construido en el siglo XII sobre el río Fluvià, su perfil con un torreón central y de forma angular nos transporta con su estética defensiva a la Edad Media. Besalú fue un importante núcleo comercial y el puente servía de acceso fortificado a la villa. A lo largo de su historia ha sufrido reconstrucciones, reformas, añadidos y restauraciones que le han permitido conservar su esencia histórica. El puente y el pueblo forman una postal que parece sacada de una novela de caballeros medievales.
Puente Nuevo, Ronda

El Puente Nuevo de Ronda es una de las estructuras más impresionantes de Andalucía y nos atreveríamos a decir que de toda España. Construido en el siglo XVIII para unir las dos partes de la ciudad separadas por el desfiladero del Tajo de Ronda, a más de 100 metros de profundidad. Su construcción duró más de 40 años y constituye todo un logro de la arquitectura civil. Desde lo alto del puente se tienen unas vistas espectaculares del paisaje serrano malagueño. Este monumento, además de funcional, es símbolo indiscutible de Ronda Y, para muchos, el puente más bonito del mundo. Ahí es nada.
Puente de la Constitución de 1812, Cádiz
Seguimos ahora con el puente atirantado más alto de Europa, que nos lleva hasta Cádiz. Conocido popularmente como ‘La Pepa’, este puente colgante es una de las mayores obras de ingeniería moderna en España. Inaugurado en 2015, conecta Cádiz con Puerto Real, cruzando la bahía. Tiene 3.157 metros de longitud y una altura máxima de 69 metros, lo que hace posible el paso de grandes barcos bajo su estructura. Su diseño cableado recuerda a las velas de un barco.

Para descubrir algo más sobre su construcción debemos remontarnos a finales de 1969, cuando un informé arrojó que por el puente de Carranza (que da acceso a Cádiz) pasaban en torno a 5.500 vehículos diarios. Estas cifras hicieron patente la necesidad de un nuevo acceso a la ciudad. Y, aunque en un principio, se estudió la posibilidad de construir un túnel bajo las aguas de la bahía, la idea se descartó en los años posteriores.
Puente de Triana, Sevilla

Seguimos en Andalucía, pero viajamos hasta Sevilla para admirar el puente de Isabel II. ¿No te suena? Quizá si te decimos que nos referimos al puente de Triana, la cosa cambia. Inaugurado en 1852 conecta el centro de Sevilla con el barrio de Triana y es uno de los puentes de hierro más antiguos de España. Cuentan que su diseño está inspirado en el desaparecido puente del Carrousel de París y, aunque no tiene vistas a la Torre Eiffel, si nos ofrece una panorámica incomparable de la Torre del Oro, la Giralda y los atardeceres sobre el río.
Puente de Vizcaya, Bizkaia

Finalizamos este recorrido por los 7 puentes más impresionantes de España en el norte. El puente de Vizcaya, que muchos conocemos como el puente colgante, une las localidades de Portugalete y Getxo. Inaugurado en 1893, puede presumir de ser el primer puente transbordador del mundo y todavía sigue en funcionamiento. Su diseño industrial con estructura metálica fue muy revolucionario en su día, creando una gran controversia, pero en 2006 y gracias a que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO se zanjó la polémica. La cabina suspendida que cruza el Nervión permite el paso de personas y vehículos sin interrumpir el tráfico fluvial. Sin lugar a dudas, constituye un ícono de la Revolución Industrial y un emblema de la arquitectura vasca.
En definitiva, no hace falta irse hasta China para descubrir puentes de infarto, ni a la India para conocer los puentes vivos, puesto que en España también contamos con puentes para todos los gustos, desde el puente romano mejor conservado del mundo hasta el más alto de Europa.
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