Pueblos de lujo

Para muchos, los pueblos (algunos) son la mejor expresión de la autenticidad. Viajar a esos pueblos es un lujo.

Mariano López
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Foto: Victoria Iglesias

En la edición de este año de la feria de turismo de Dubái, la Arabian Travel Market, se presentaron los resultados de una macroencuesta sobre el lujo. Más de mil viajeros participaron con sus respuestas en esta investigación que trataba de establecer a qué se asocia el lujo en los viajes, dónde lo buscan quienes lo pretenden. Hoy. Porque el punto de partida, la hipótesis previa, afirma que el lujo en los viajes ha cambiado. Ya no está necesariamente relacionado con el poder del dinero. Quizá siga siendo privilegio de unos pocos, pero ahora esos pocos son quienes acumulan experiencias enriquecedoras y no depósitos a plazo fijo. Cada vez es mayor el campo del lujo que no depende de la cartera.

Los resultados de la encuesta mostraron, primero, una total unanimidad en la vinculación de lujo con la Primera Clase de los aviones. No es lo mismo volar en un mini apartamento con cama y ducha, en la parte del avión donde las azafatas te llaman por tu nombre, que en el agobiado espacio al que han condenado a los turistas las aerolíneas low cost. En el aire, el lujo es evidente, pero en tierra firme caben las sorpresas. Por ejemplo: el 30 por ciento de los encuestados no asocia el lujo con los hoteles de cinco estrellas, que consideran impersonales y pretenciosos.

Las experiencias viajeras más vinculadas al lujo, en el estudio de Dubái, son las que destacan por su singularidad y autenticidad. De ahí el nuevo atractivo de los pueblos y de los hoteles rurales. Para muchos, los pueblos –algunos– son la mejor expresión de la autenticidad, que se encuentra en las gentes, los paisajes, la arquitectura y –especialmente– la gastronomía. El valor que se otorga a los alimentos obtenidos por productores locales ha contribuido a girar la mirada de muchos viajeros hacia los pueblos más ínfimos, percibidos también como los últimos refugios para la desconexión digital y la calma.

Viajar a los pueblos es un lujo. En esta edición proponemos 53 pueblos que merecen muchos viajes. El número, 53, es un homenaje al que resultó de la selección de lugares que realizó, hace algún tiempo, el maestro Jesús Torbado. Todos merecen la escapada, estos y otros 53, por lo menos, que dejamos para una próxima selección. Para algunos, el viaje al pueblo es un retorno. Quizá ahí se encuentre el mayor territorio del lujo, el más exclusivo. Tener la posibilidad de volver al lugar y al tiempo que exploramos cuando éramos niños. Cuando nuestro mundo era nuevo. Cuando el mayor de los lujos, la vida, estaba aún por estrenar.