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La ciudad que vio nacer a Joaquín Sabina es una de las más antiguas de España: fue declarada Patrimonio de la Humanidad, tiene uno de los mayores olivares del mundo y es un gran exponente renacentista

Úbeda, declarada Patrimonio de la Humanidad junto a Baeza, destaca por su conjunto renacentista y su entorno ligado al olivar.

Úbeda

Úbeda / Istock / Orietta Gaspari

Si estás pensando en una escapada por el interior de Andalucía, Úbeda es de esos lugares que siempre funcionan. No tanto por la cantidad de monumentos (que los tiene), como por cómo se concentran y se enlazan entre sí.

Vista de la torre del reloj en la ciudad de Úbeda

Vista de la torre del reloj en la ciudad de Úbeda / Istock / t

El nombre de Joaquín Sabina aparece casi siempre asociado a Úbeda, pues es la ciudad natal del cantautor, pero la identidad del lugar va bastante más allá. Aquí el interés está en la arquitectura y en el entorno que cambia por completo en cuanto sales del casco histórico.

Declarado Conjunto Histórico-Artístico, este es el pueblo más bonito de Jaén: su imponente castillo medieval parece flotar sobre los acantilados

Adriana Fernández

Una ciudad muy antigua declarada Patrimonio de la Humanidad

Cuenta la leyenda que Úbeda fue fundada por Tubal, un descendiente de Noé, pero la historia sitúa los primeros asentamientos en la Edad de Cobre.

Si damos un gran salto en el tiempo, y con muchos siglos de innovación y arte de por medio, llegamos a 2003, cuando Úbeda y Baeza fueron incluidas en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

En este caso, se reconoce la conservación y la coherencia de un conjunto urbano renacentista que se mantiene con bastante integridad. A diferencia de otros destinos donde los puntos de interés están más dispersos, aquí se concentran en una zona relativamente compacta que llama mucho la atención al visitante.

Eso permite recorrer gran parte de lo esencial a pie (lo mejor cuando se trata de una escapada de fin de semana) y sin necesidad de desplazamientos constantes. Úbeda se puede ver en un día, pero funciona mejor si tienes algo más de margen porque así puedes combinarla con Baeza (a unos 10 kilómetros).

La Plaza Vázquez de Molina: el punto donde todo se entiende mejor

Si es tu primera vez en Úbeda, hay un lugar por donde sí o sí tienes que empezar tu visita: la Plaza Vázquez de Molina.

Ayuntamiento de Úbeda

Ayuntamiento de Úbeda / Istock

Construida en el siglo XVI, está rodeada por un total de siete monumentos históricos que reflejan a la perfección cómo era la arquitectura renacentista en España

La Sacra Capilla del Salvadores es probablemente el más destacado, tanto por su valor arquitectónico como por su historia ligada a la nobleza local. Junto a ésta se encuentra el Palacio del Deán Ortega, declarado Bien de Interés Cultural, que en 1929 pasó a albergar el Parador de Turismo. Muy cerca está el Palacio de las Cadenas, actual sede del Ayuntamiento, que refuerza esa sensación de conjunto monumental. Justo enfrente del Ayuntamiento se erige la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares, construida sobre los restos de una mezquita una vez fue conquistada la ciudad a principios del siglo XIII.

Palacio Del Deán Ortega en Úbeda

Palacio Del Deán Ortega en Úbeda / Istock / Leonid ANDRONOV

No es una plaza especialmente grande, pero sí muy concentrada y en pocos minutos puedes ver varios de los puntos clave sin necesidad de moverte demasiado.

A pesar de estos edificios históricos, una de las ventajas de Úbeda es que no todo depende de una lista de “qué ver”. El casco histórico es ideal para recorrerlo sin demasiada planificación. También merece la pena buscar algunos de los miradores que se abren hacia el paisaje exterior. Desde ahí se entiende mejor la relación entre la ciudad y el territorio que la rodea, algo que no siempre se percibe desde dentro.

El olivar: un paisaje que forma parte de la visita aunque no entres en él

Vista desde un mirador en Úbeda

Vista desde un mirador en Úbeda / Istock / santirj

Salir de Úbeda en cualquier dirección implica encontrarse con el mismo elemento: el olivar.

La provincia de Jaén concentra la mayor extensión de olivos del mundo, con millones de árboles que se reparten en un paisaje continuo y que deja boquiabierto a cualquiera que lo vea desde la carretera sin encontrarle un fin en el horizonte.

El olivar condiciona la economía, la gastronomía y la identidad del territorio, por lo que incluso si no visitas una almazara o no haces una actividad específica, el contexto está presente en todo momento. Eso sí, visitarlo es más que recomendable y hay multitud para elegir por la zona.