El pueblo maldito de Zamora... según la leyenda

Está deshabitado y a tan solo unos pocos kilómetros de Puebla de Sanabria: ¿te atreves a visitarlo?

El pueblo maldito de Zamora... según la leyenda
El pueblo maldito de Zamora... según la leyenda / Istock / santirf

Si te gusta el misterio, hay un pueblo en Zamora que no puedes dejar de visitar. Ni siquiera se trata de una localidad ya que está despoblada por completo, ningún vecino habita desde hace años en el antiguo poblado de Sanabria. Hablamos de Chaguaceda: se encuentra a cinco kilómetros de Puebla de Sanabria y aunque está abandonado del todo, adentrarse entre los robles y la profunda vegetación que envuelve el paseo convierten a esta localización en un lugar llamativo y muy especial.

Allí podrás encontrar los restos de la civilización, desde hornos de barro hasta resquicios de lo que fueron alegres balcones y lugares de oficios tradicionales.

Su halo de misterio es tal que ha sido escenario de un rodaje muy particular donde la música se reconcilia con la naturaleza. Así fue el trabajo de 2022 del compositor Eduardo del Amo, un apasionado de la música y que se define como “melómano” y autodidacta.

Si tiene tanto encanto, ¿por qué entonces en muchos sitios hacen referencia a él como "pueblo maldito"? En el libro Pueblos Fantasmas de Zamora, de Jairo Prieto, se hace mención a las circunstancias que determinaron su abandono definitivo. Se cuenta que el pueblo era muy transitado y decidió cobrar tributos por el paso de mercancías y del ganado. Esas ansias de recaudación fueron las que, según la leyenda, hicieran que cayera sobre el lugar una maldición: una gran peste cayó sobre ellos y diezmó a la población.

Según Jairo Prieto, se cree que los vecinos acabaron en pueblos vecinos como Cervantes. Todos a excepción de "Chambón, el hojalatero".Cuando regresó al pueblo y vio que no quedaba nadie acudió a la iglesia y allí San Pelayo le contó que el diablo había provocado que todos sus convecinos se fueran al pensar que eran los culpables de todos los males del pueblo. Todo cerró a excepción de la puerta de la iglesia, que se mantuvo abierta durante años para refugio de peregrinos.

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