El pueblo burgalés de 130 habitantes que Miguel Delibes convirtió en su refugio: una casona de piedra del siglo XVII, paisajes del valle del Ebro y el lugar que el escritor llamó “mi pueblo”
Un pequeño pueblo entre piedra, ríos y páramos que el escritor convirtió en uno de los lugares fundamentales de su vida.

El refugio burgalés donde Delibes encontró su “pueblo” / Wikimedia Commons / GTres
Miguel Delibes llegó a Sedano por amor. Su novia, Ángeles de Castro, veraneaba en esta localidad burgalesa y el escritor empezó a recorrer casi 100 kilómetros en bicicleta desde Molledo, en Cantabria (donde veraneaba él), para encontrarse con ella. Primero fueron los kilómetros en bicicleta y después llegaron los veranos, las jornadas de pesca y caza, los paseos y las horas de escritura. Con el tiempo, aquella visita de verano dejó de ser una visita y Sedano se convirtió en su pueblo.

El pintoresco paraje de la comarca de Sedano. / Istock / MONICA VILA FERREIROS
Delibes no nació en este pequeño pueblo del norte de Burgos, pero acabó sintiéndolo como propio. Tanto que llegó a escribir en su libro Vivir al día (1967): “Sedano es mi pueblo y no por la casualidad de haber nacido en él, sino por decisión deliberada de haberlo adoptado entre mil”. Décadas después, su nombre sigue ligado a las calles de esta localidad donde hoy viven alrededor de un centenar de personas, pero sobre todo al paisaje de páramos, ríos y desfiladeros que encontró en este rincón burgalés que acabarían entrando en sus libros.

Adriana Fernández
La Fundación Miguel Delibes (en su Valladolid natal, donde también murió en 2010), conserva fotografías del escritor en su casa de Sedano, junto a su mujer, sus hijos y sus amigos, desde los años 60 hasta décadas posteriores. También conserva documentación relacionada con la vivienda familiar y testimonios de sus estancias en esta pequeña localidad.
Pero, como decíamos, antes de tener allí una casa, Delibes llegó a Sedano sobre dos ruedas. En Mi querida bicicleta recordó la pasión que sentía por este medio de transporte y cómo, durante su juventud, la bicicleta fue la forma de llegar hasta el pueblo donde veraneaba Ángeles. Incluso llegó a regalarle una bicicleta durante la pedida de mano.

Universidad de Burgos, Complejo Residencial Miguel Delibes en Sedano / Wikimedia Commons
Después vendrían los veranos en familia. Sedano terminó convirtiéndose en un escenario habitual de su vida: allí pescaba, cazaba, paseaba, recibía a sus hijos y nietos y escribía. La relación también pasó a sus libros. Turismo de Burgos vincula con Sedano obras como Vivir al día, Con la escopeta al hombro, Un año de mi vida, Tres pájaros de cuenta, Castilla habla, Mi vida al aire libre y Señora de rojo sobre fondo gris.
Un lugar para quedarse
La villa forma parte del Valle de Sedano y de la comarca de Sedano y Las Loras, un territorio donde el Ebro y el Rudrón han abierto cañones y desfiladeros entre los páramos.

Miguel Delibes llegó a Sedano por amor. / Wikimedia Commons
En el caserío hay varias casas señoriales y, entre ellas, la casa-palacio de los Arce-Bustillo, cuya torre fue transformada en el siglo XVII y a la que entonces se añadió la fachada principal. No es la única construcción vinculada a los antiguos linajes de la localidad, pues Sedano conserva varias casonas de piedra con escudos nobiliarios.
Sobre un promontorio rocoso en lo más alto del pueblo se encuentra la iglesia de Santa María, un edificio renacentista de mediados del siglo XVI. En la zona también se conserva una necrópolis medieval excavada en la roca.

Un detalle de la riqueza constructiva de la iglesia de Santa María de Sedano. / Istock
El atractivo de Sedano continúa más allá de las calles de la villa, ya que desde aquí se abre un territorio de páramos y valles en el que el agua ha modelado un paisaje de roca caliza, fuentes y cascadas, ideal para un larguísimo paseo o una ruta en bicicleta. El río Moradillo atraviesa la localidad y, a poca distancia, el Ebro y el Rudrón forman algunos de los paisajes más característicos del norte de Burgos.

Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón / Istock / 5
El Valle de Sedano permite acercarse también a las Hoces del Alto Ebro y Rudrón, con rutas que atraviesan cañones y pequeños pueblos. En Valdelateja, el Rudrón desemboca en el Ebro y parten varios recorridos a pie hacia el Cañón del Ebro y otros enclaves de la zona. Sedano forma también parte de uno de los territorios megalíticos más destacados de la provincia, ya que la comarca de Sedano y Las Loras reúne numerosos dólmenes.
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