Portugal ha sido visto durante mucho tiempo como un país situado en los márgenes de Europa. Un territorio atlántico, algo periférico, a veces incluso percibido como lejano respecto a los grandes centros culturales del continente. Sin embargo, esa lectura se queda corta. Muy corta. Porque Portugal, lejos de ser una periferia artística, ha funcionado durante décadas como un espacio de resonancia, reinterpretación y creación propia.

Pedro Oliveira, director del Moco Museum Barcelona, durante su intervención en el encuentro “Nos gusta VIAJAR a... Portugal”.

Pedro Oliveira, director del Moco Museum Barcelona, durante su intervención en el encuentro “Nos gusta VIAJAR a... Portugal”. / María José Cayuela

Así lo defiende Pedro Oliveira, director del Moco Museum Barcelona, que participó en el encuentro “Nos gusta VIAJAR a... Portugal”, organizado por VIAJAR junto a Turismo de Portugal. Durante la charla, celebrada en el propio museo, Oliveira reivindicó un país culturalmente conectado con el mundo y capaz de dialogar con las grandes vanguardias europeas desde una mirada profundamente portuguesa.

“Portugal ha estado siempre ligado a las grandes corrientes artísticas de Europa”, explica Oliveira. Para él, la clave está en entender que el país no ha sido un simple receptor de influencias, sino un territorio capaz de transformar esos lenguajes en algo propio. “Lejos de ser una periferia, Portugal ha funcionado como un espacio de resonancia y reinterpretación de las vanguardias”, señala.

Los azulejos portugueses convierten las fachadas en auténticos relatos visuales, una de las señas de identidad artística del país.

Los azulejos portugueses convierten las fachadas en auténticos relatos visuales, una de las señas de identidad artística del país. / Gargolas

¿Por qué Portugal no es una periferia artística?

La historia del arte portugués ofrece numerosos ejemplos de esa conexión con Europa. Ya en el siglo XX, Amadeo de Souza-Cardoso mostró un vínculo directo con el cubismo y las primeras vanguardias europeas. Su obra recogía los ecos de los movimientos internacionales, pero los traducía desde una sensibilidad propia, capaz de articular un lenguaje profundamente personal.

También la poesía visual y experimental de Mário Cesariny, una de las figuras esenciales del surrealismo portugués, confirma esa misma idea: Portugal ha dialogado con los grandes movimientos culturales de su tiempo sin renunciar a su identidad. Su aportación demuestra que el país no vivía de espaldas a las vanguardias, sino que las interpretaba desde una posición singular, marcada por su historia, su literatura, su relación con el mar y su mirada hacia el mundo.

Para Pedro Oliveira, esa tensión entre apertura e identidad es precisamente una de las grandes fortalezas culturales del país. Portugal ha sabido mirar fuera sin dejar de mirar hacia dentro. Ha absorbido influencias, sí, pero también las ha convertido en relatos propios.

Vista aérea del barrio de Belém, en Lisboa, uno de los grandes enclaves culturales y monumentales de Portugal.

Vista aérea del barrio de Belém, en Lisboa, uno de los grandes enclaves culturales y monumentales de Portugal. / eldinhoid

¿Qué artistas explican el Portugal contemporáneo?

En el arte contemporáneo, esa continuidad se mantiene de forma evidente. Oliveira cita a Paula Rego, una de las artistas portuguesas más reconocidas internacionalmente, cuya obra transformó la representación de la experiencia femenina, la memoria, la infancia, la violencia y los relatos tradicionales. Su universo pictórico es profundamente portugués, pero al mismo tiempo universal.

También destaca a Joana Vasconcelos, artista capaz de llevar el lenguaje de la tradición, la artesanía y lo cotidiano a una escala monumental. Sus instalaciones dialogan con la cultura popular portuguesa, con los oficios, los tejidos y los objetos domésticos, pero los sitúan en un contexto global, contemporáneo y profundamente visual.

Ambas creadoras muestran hasta qué punto Portugal ha sabido convertir su identidad cultural en materia artística. No se trata de nostalgia ni de folclore, sino de una forma contemporánea de trabajar con la memoria, con los símbolos y con las raíces.

El Centro Cultural de Belém, en Lisboa, es uno de los espacios de referencia para entender la creación artística contemporánea en Portugal.

El Centro Cultural de Belém, en Lisboa, es uno de los espacios de referencia para entender la creación artística contemporánea en Portugal. / We-Ge

“Portugal ha estado siempre en conversación con las vanguardias; lo que ha cambiado en los últimos años es la visibilidad internacional de esa escena”, apunta Oliveira. Esa mayor visibilidad responde también a un interés global por discursos culturales más diversos, menos centralizados y más atentos a las identidades locales.

¿Dónde descubrir el Portugal más creativo?

Para quienes quieran viajar a Portugal desde esta mirada artística y contemporánea, Pedro Oliveira recomienda dos ciudades: Lisboa y Porto. Ambas concentran buena parte de la energía creativa del país y permiten trazar un recorrido que combina museos, galerías, arquitectura, diseño, arte urbano y nuevos lenguajes visuales.

En Lisboa, la Fundação Calouste Gulbenkian es una parada imprescindible. Su colección, su programación y su papel como institución cultural la convierten en uno de los grandes espacios para entender la relación entre Portugal, Europa y el pensamiento contemporáneo. También el Centro Cultural de Belém, muy cerca del Tajo, aparece como otro enclave fundamental por su apoyo a la creación artística y su programación conectada con los debates culturales actuales.

Obra de Samuel Salcedo en el patio del Moco Museum Barcelona, donde sus rostros escultóricos invitan a detenerse en la emoción, la identidad y la vulnerabilidad humanas.

Obra de Samuel Salcedo en el patio del Moco Museum Barcelona, donde sus rostros escultóricos invitan a detenerse en la emoción, la identidad y la vulnerabilidad humanas. / María José Cayuela

Porto, por su parte, aporta otra energía: más atlántica, más urbana, con una escena creativa en expansión y una identidad visual muy marcada. Es una ciudad que permite entender cómo Portugal está reinterpretando su patrimonio, su arquitectura y su forma de estar en el mundo desde una mirada contemporánea.

¿Qué papel juega el Moco Museum en esta conversación?

El Moco Museum Barcelona fue el escenario del encuentro “Nos gusta VIAJAR a... Portugal” y funciona también como un buen ejemplo de esa mirada internacional desde la que Pedro Oliveira observa la creación contemporánea. Sin convertir el museo en protagonista de este viaje, su programación permite establecer conexiones entre artistas, discursos y sensibilidades de distintos lugares del mundo.

Temple of Variations, de Pilar Zeta, una instalación que dialoga con la arquitectura histórica del Palau Cervelló desde un lenguaje contemporáneo.

Temple of Variations, de Pilar Zeta, una instalación que dialoga con la arquitectura histórica del Palau Cervelló desde un lenguaje contemporáneo. / María José Cayuela

En este contexto, Oliveira destaca la presencia en la colección del artista portugués Vhils, conocido por su forma de trabajar el espacio urbano, la memoria de las ciudades y las capas invisibles de los muros. Su obra traslada la experiencia de la calle al museo y, al mismo tiempo, explora los límites entre lo físico y lo digital.

Vhils representa muy bien esa nueva generación de creadores portugueses con lenguaje global y raíz local. Artistas capaces de hablar de ciudad, identidad, transformación y memoria desde códigos contemporáneos.

Portugal, un país que se revela a través del arte

Viajar a Portugal a través del arte permite descubrir un país mucho más complejo de lo que sugieren los tópicos. Un país de vanguardias, de artistas internacionales, de museos vivos, de ciudades creativas y de una identidad cultural que no se ha diluido con la modernidad, sino que ha encontrado en ella una nueva forma de expresarse.

La mirada de Pedro Oliveira invita a entender Portugal no solo como destino histórico, gastronómico o paisajístico, sino también como uno de los territorios creativos más interesantes de Europa. Un país que ha sabido estar en conversación con el mundo sin dejar de ser fiel a sí mismo.