Así será la polémica pista de esquí más pequeña del mundo: 20 metros y en el corazón de una ciudad monumental
Pese la polémica que ha causado entre los vecinos de la localidad Suiza de Saint-Gall, su construcción está llevándose a término y se ha programado su apertura para febrero de 2025.

La ciudad de Saint-Gall o Sant Galo es una de las más importantes del este de Suiza. Este lugar destaca por su arquitectura monumental, en la que destaca la Abadía de Saint-Gall como uno de sus símbolos más importantes, de tal manera que fue integrado en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1983. Se trata de una ciudad pequeña y poco bulliciosa con poco más de 80.000 habitantes. Fue precisamente la inclinación de sus vecinos por la vida tranquila lo que hizo que un proyecto destinado a batir un récord mundial estuviese a punto de desaparecer.
Y es que el proyecto propuesto por el colectivo IG Skilift AG estuvo fuertemente amenazado por los vecinos de la localidad, al enterarse que estos primeros planeaban la creación de la pista de esquí más pequeña del mundo: costaría de una pendiente de apenas 20 metros y se encontraría en frente de un edificio desocupado. La obra contará con la creación de una pequeña colina, iluminación nocturna y un puesto de aprés ski. Esto último fue el motivo por el que estuvo a punto de desaparecer.
Una estación pequeña y un gran problema
Al enterarse de la obra, la fuerte oposición de los vecinos no se hizo esperar. Aunque una estación de esquí pudiese sonar como una buena forma de atraer inversión y turismo a la ciudad de Saint Gall, estas razones no fueron suficientes para compensar lo que en un inicio se pensaba que sería un gran problema para la comunidad: el puesto de aprés ski. Para quien no lo sepa, estos lugares son salas preparadas para recibir a los esquiadores al terminar la jornada, en un lugar habilitado para fiestas hasta altas horas de la noche.

El ruido y la posible alegría alpina (el ambiente festivo que suele formarse en las estaciones de esquí en los Alpes) eran los principales motivos por los que se negaron a la construcción, relacionando el lugar con las grandes estaciones de esquí en los Alpes como Ischgl, conocida por la vida nocturna de sus locales a pies de pista. Fueron los promotores del proyecto los que disiparon estas dudas, explicando cuál es la motivación real de esta pequeña pista.
Y es que la futura estación no tiene como objetivo atraer turismo ni ser un éxito comercial, sino llamar la atención sobre un gran problema que necesita exponerse de forma acuciante. De esta forma, la estación se construye con una motivación artística que busca desafiar la imagen que todos tenemos sobre las estaciones de esquí, reflejando las consecuencias del cambio climático en el paisaje alpino.
El legado de la ciudad de Saint Gall
Desde hace siglos, este lugar ha tenido peso e influencia en la zona, considerándose un centro tanto político como económico de la región. Un buen ejemplo de ese aspecto es la biblioteca de la abadía de Saint-Gall, que aparte de visualmente impresionante, cuenta con una de las colecciones de manuscritos medievales más amplias e importantes de Europa. En la actualidad, sin embargo, su actividad económica está centrada en la educación y los servicios empresariales, impulsado principalmente por la Universidad de Saint-Gall.

De esta forma, además de talento, también se está atrayendo a un número importante de jóvenes universitarios a las calles de la ciudad, lo que pudo hacer despertar la preocupación de los vecinos. Sin embargo, el proyecto se encuentra a día de hoy en proceso de realización, incluso contando con el apoyo del parlamento cantonal al proponer una cantidad con la que financiar el proyecto que en la actualidad se encuentra, sin embargo, pendiente de aprobación.
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