El poeta Rilke recorrió el mundo en busca de la ciudad soñada y la encontró en un rincón de Andalucía: “El espectáculo de esta ciudad es indescriptible”
De todas las ciudades del mundo, fue una ciudad malagueña la que consiguió fascinar profundamente al escritor hasta el punto de dejar una huella imborrable en su vida y en su obra

Ronda, la ciudad española que fascinó a Rilke / Istock
Nacido a finales del siglo XIX en la ciudad de Praga, hoy capital de la República Checa, Rilke está considerado uno de los mayores poetas en lengua alemana de todos los tiempos y una de las figuras más influyentes de la literatura europea del siglo XX. Su obra ha inspirado a escritores, filósofos, artistas y arquitectos durante más de un siglo. Una inspiración que él encontraba en sus viajes.

Imposible no quedar fascinado ante esta imagen. / Istock
Sus estudiosos no dudan en afirmar que fue “un viajero incansable”. Y es que buena parte de su vida la pasó viajando o viviendo en diferentes países del mundo, a los que acudía en busca de experiencias reveladoras, lugares sorprendentes y paisajes evocadores que le sirvieran para alimentar su espíritu, pero sobre todo su imaginación. Y, como él mismo dice en sus escritos, encontró la ciudad soñada en Ronda, Málaga. Pero empecemos por el principio.

Adriana Fernández
Un viajero incansable
Además de su vínculo con Praga, su ciudad de nacimiento, se sabe que estuvo en Múnich, Berlín, París, Rusia, Italia, España y Suiza, entre otros países. De todos ellos, hay dos que cambiaron especialmente su vida: Rusia (entre 1899 y 1900) donde conoció a León Tolstói y quedó profundamente impresionado por la espiritualidad rusa; y París (1902), donde trabajó junto al escultor Auguste Rodin como secretario. Rodin le enseñó una disciplina creativa que transformó su forma de escribir.

Recorrió buena parte de Europa en busca de inspiración, incluida la ciudad de París. / Istock
Porque si hay algo que los expertos en poesía y literatura admiran de Rilke es, precisamente, que no se trata de un poeta más: es el escritor que consiguió renovar completamente la poesía europea. Y es que, antes de él, gran parte de la poesía seguía siendo descriptiva o narrativa, hasta que Rilke la convirtió en “una exploración del mundo interior”, como dicen los expertos.
Sus grandes temas fueron la belleza, el paso del tiempo, la muerte, la infancia, la soledad, Dios y la espiritualidad, el amor, la creación artística… temas que abordaba no como respuestas sino desde el lado de las preguntas. De hecho, una de sus frases más conocidas resume muy bien su filosofía: “Vive ahora las preguntas. Quizá, poco a poco, sin advertirlo, un día vivirás la respuesta”.

En Ronda encontró la ciudad soñada. / Istock
Ronda, la ciudad soñada
Y él encontró una de ellas en Ronda. Puede decirse que Rilke quedó profundamente fascinado por este rincón malagueño, hasta el punto de considerarlo una de las ciudades más extraordinarias que había conocido. Y eso que solo pasó allí unos meses, entre diciembre de 1912 y febrero de 1913. Pero es innegable que, aunque su estancia fue breve, dejó una huella imborrable tanto en su vida como en su obra.
Una de las frases más famosas que escribió sobre Ronda aparece en una carta a su protectora, la princesa Marie von Thurn und Taxis: “El espectáculo de esta ciudad es indescriptible... asentada sobre la mole de dos rocas cortadas a pico y separadas por el tajo estrecho y profundo del río”. Pero quizá la frase que mejor resume su impresión es esta: “Fue un maravilloso acierto haber dado con Ronda, en la cual se resumen todas las cosas que yo he deseado: una ciudad española atalayada de un modo fantástico y grandioso…”.

"El espectáculo de esta ciudad es indescriptible..." / Istock
Con el paso de los años, y el aumento de la admiración por la ciudad malagueña, esa relación entre Rilke y la ciudad hizo que Ronda empezara a conocerse también como "la ciudad soñada". Quizá de ahí viene la frase que casi todo el mundo atribuye a Rilke, a pesar de no aparecer literalmente en sus cartas: “He buscado por todas partes la ciudad soñada y al fin la he encontrado en Ronda”.
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