Peugeot 1007 1.4 HDI Sporty

El nuevo Peugeot 1007, un "minivolumen" de 3,73 metros de largo, llega con la misión de liderar los vehículos urbanos. Sus principales argumentos son un diseño elegante y práctico, una gama de motores equilibrada y un equipamiento de primer orden.

Juan Carlos Delgado

El acceso a las plazas delanteras del 1007 es cómodo por la amplia apertura que deja la puerta al abrirse. El acceso a las plazas traseras es bueno, pero no por el tipo de puerta sino porque, al tener una carrocería alta, no es necesario agacharse demasiado.
Las puertas se pueden abrir desde el exterior pulsando un botón en el mando a distancia o con el tirador que hay en la puerta. Para hacerlo desde el interior se puede usar el mando, el tirador interior de la puerta o unos pulsadores que hay en los extremos del salpicadero.

Para cerrar el coche se puede utilizar bien el mando o los pulsadores del salpicadero. También se puede tirando directamente de la puerta para que inicie auto máticamente la maniobra de cierre, pero es necesario hacer mucha fuerza. Las puertas tienen un sistema que detecta si hay algún obstáculo durante su cierre para evitar lesiones.

Unas puertas así tienen varias ventajas. La primera de ellas es que hace falta mucho menos sitio en el lateral para poder abrir la puerta y acceder al interior con comodidad, algo muy útil si se aparca en una plaza de garaje estrecha.

Cuando la puerta está completamente abierta no sobresale de la parte posterior de la carrocería, con lo que no hay inconveniente en aparcar el coche próximo a la pared. Si el coche está en movimiento no se deben abrir las puertas, pero no hay ningún sistema que impida iniciar la marcha con ellas abiertas; si lo hacemos, un pitido y el parpadeo de la luz interior del coche nos advertirán de ello. El habitáculo es estrecho en las plazas traseras.

El espacio para las piernas es justo si van a viajar cuatro adultos. No hay problemas de altura. El maletero es pequeño, principalmente porque le falta fondo. La anchura es buena (101 cm) y también es muy alto (57 cm). Está iluminado, tiene cuatro argollas para fijar una red y unas cintas de nylon con cierres. Si viajan personas atrás, lo normal es que los asientos estén completamente retrasados, con lo que el maletero queda con 44 cm de fondo, suficiente sólo para unas bolsas o un par de maletas pequeñas (de las de avión).

Si no se van a utilizar las plazas traseras, se pueden avanzar completamente los asientos traseros y el maletero queda con 67 cm de fondo, pero la superficie de carga no es plana, ya que sobresalen los soportes de los asientos.

Fácil de manejar
Salvo pequeñas piezas mejorables del interior del vehículo, el aspecto general es bueno. El pomo del cambio de marchas es de aluminio; también los pedales. Los ajustes son buenos y al tacto resulta muy agradable.

Todos los mandos son fáciles de encontrar y accionar. El cuadro de instrumentos se lee con claridad. Es un coche cómodo y estable y siempre se muestra sobrado de estabilidad. El motor de 1,4 litros y 68 CV es bueno porque gasta poco y porque resulta suave y silencioso. En cambio, no parece recomendable para quien vaya a salir a carretera con cierta frecuencia puesto que no es capaz de mover con agilidad los casi 1.250 kg que pesa el 1007.

En carretera es donde decepciona. Los 68 CV del motor pueden resultar suficientes para trayectos a ritmos muy tranquilos, pero no si hay que efectuar adelantamientos con cierta frecuencia o el coche va medianamente cargado. En trazados como el de una autovía o una autopista puede mantener una velocidad media aceptable siempre que no haya cuestas. A poco que éstas sean pronunciadas, es fácil ver cómo no puede superar los 110 km/h con el conductor como único ocupante.

Con fuerte viento en contra también le cuesta alcanzar 120 km/h. El consumo varía mucho en función de lo que exijamos al motor. Para hacer el recorrido por autovía a una media de velocidad habitual en este tipo de carretera hay que ir apurando el motor durante la mayor parte del tiempo; en este caso el consumo fue de 7,9 l/100 km. Cuando el motor va desahogado, es decir, a un ritmo tranquilo, el consumo alcanza valores más propios de un motor que se presupone económico en el gasto de combustible.

En un trayecto mixto por carretera y autovía en esas condiciones, el consumo fue mucho menor, 5,5 l/100 km. Por ciudad y alrededores, sin tener especial cuidado en obtener un consumo bajo, el gasto de combustible se estabilizó en 8,9 l/100 km. Por todo lo anterior, creo recomendable optar por el motor de gasolina de 1,6 l y 109 CV si se va a utilizar el coche para salir por carretera habitualmente.

Si sólo se le va a dar uso por ciudad, y en función del kilometraje que se vaya a hacer, puede resultar también más interesante el motor de gasolina de 1,4 l y 73 CV por el funcionamiento más refinado que puede tener y por esos 5 CV de más.

Seguridad de serie
El equipamiento de seguridad que tiene de serie es abundante en las tres versiones. Todas llevan ABS, control de tracción y estabilidad y airbags frontales, laterales delanteros y de cabeza en las cuatro plazas. El aire acondicionado una opción en la versión Urban (990 €) y de serie en el Sporty; el Dolce trae climatizador. Todos llevan dirección asistida, cierre centralizado con mando a distancia, elevalunas y retrovisores eléctricos y ordenador de viaje.

Es un coche cómodo y estable en general está bien amortiguado y resulta confortable porque al pasar por baches no transmite movimientos bruscos a los ocupantes, excepto si hay irregularidades de pequeña frecuencia en la calzada. Cuando esto sucede, no es capaz de absorberlas correctamente si se circula a un ritmo ágil; si este tipo de irregularidades se encuentran en curva es necesario corregir la trayectoria con el volante.