Lo que los pensionistas podrán hacer en sus viajes del Imserso y que durante 40 años estuvo prohibido: un plan para evitar la soledad no deseada
Cuatro décadas dando forma a las vacaciones de millones de pensionistas y una sola norma que nunca se movió. Desde la temporada pasada, que en una parte de las plazas de costa del programa se ha cambiado sentando un precedente.

Estuvo prohibido durante 40 años... hasta que el año pasado cambió todo. / Istock
El programa de Turismo del Imserso cumplió cuarenta años en la temporada 2025/2026, con 879.213 plazas repartidas entre costa peninsular, costa insular y escapada para la edición 2026/2027, cuya comercialización arrancó hoy, 14 de septiembre. Cuatro décadas de folletos, autobuses y hoteles con una sola norma que se mantuvo intacta generación tras generación: había algo que ningún viajero podía llevarse consigo, por muchas ganas que tuviera de apuntarse. Y el problema era sencillo de entender: muchos preferían no viajar antes que aceptar la norma.

Viajes sénior en autobus. / Istock / Xavier Arnau
La razón por la que tantos renunciaban al viaje tiene menos que ver con el destino que con quién se quedaba solo. El Ministerio de Derechos Sociales enmarca la medida dentro de su estrategia contra la soledad no deseada, que sitúa el problema en una de cada cinco personas en España, y reconoce el papel de los animales de compañía en el vínculo afectivo y el bienestar de las personas mayores. Desde octubre de 2025, en el cuarenta aniversario del programa, el Imserso permite a sus usuarios viajar acompañados de su perro o su gato en los viajes de costa.

Sara Fernández García
Qué se puede hacer y por qué cambió
Antes de la temporada 2025/2026, la disyuntiva era simple y dura: el viaje o el animal. Quien no tenía con quién dejar a su mascota durante una o dos semanas, sencillamente no se apuntaba. Desde octubre de aquel año esa disyuntiva desaparece en dos de los tres bloques del programa: quien reserva plaza en costa peninsular o en costa insular puede pedir viajar con su perro o su gato, y la posibilidad se mantiene en la temporada 2026/2027 que acaba de salir a la venta.

En los programas de costa podrás llevarte a tu perro o gato. / Istock / Darren Baker
Conviene no perder de vista la letra pequeña del alcance: la plaza con mascota no es automática ni universal. El Imserso reserva para ello en torno a un 2% de las plazas de esos dos lotes, así que conseguirla exige pedirla pronto y aceptar que no hay hueco para todos los que la solicitan. Tampoco llega a los viajes de escapada, que incluyen circuitos, naturaleza y capitales, ni al programa de Termalismo, que quedan fuera de la medida.
Detrás de la norma hay una lectura menos administrativa: el propio Ministerio reconoce que no pocos pensionistas que viven solos con un perro o un gato preferían quedarse en casa antes que dejarlo varias semanas al cuidado de otra persona. Cuarenta años después de que naciera el programa, esa cuenta pendiente empieza a saldarse, aunque sea todavía para una minoría de plazas.

¿Llevarte a tu perro a un viaje del imserso? Ahora puedes. / Istock
La letra pequeña: hay que leerla para no quedarte sin viaje
Diez kilos: ese es el límite de peso del animal, transportín incluido, sin excepciones. Por debajo de esa cifra entran perros y gatos pequeños; por encima, ni con transportín reforzado hay plaza posible.
Quedan excluidos los perros considerados potencialmente peligrosos, además de cualquier animal que no admitan las normas de la compañía de transporte o del hotel asignado. Conviene dar esto por hecho, porque la plaza con mascota depende también de terceros. La aerolínea, la naviera, el autobús o el tren tienen su propia normativa para el traslado de animales, y el establecimiento hotelero puede sumar condiciones propias; cumplir con ambas corre por cuenta de quien viaja, no del Imserso.

Mascotas en la costa. / Istock
El trámite, en cualquier caso, no añade papeleo aparte: se indica en el momento de hacer la solicitud, junto con el destino de costa elegido. Es después, y no antes, cuando el Imserso asigna el hotel de entre los que admiten animales, así que no se elige alojamiento pensando en el perro o el gato: se acepta el que toque dentro de esa lista.
¿Cuáles son los mejores destinos del Imserso con mi mascota?
Octubre no tiene nada que ver con agosto en una playa del Imserso: paseos marítimos sin aglomeración, temperatura suave para andar a media mañana y pueblos de costa que en temporada baja recuperan su ritmo de siempre. Es exactamente el escenario donde tiene sentido la medida, porque las costas donde se puede pedir plaza con mascota son las mismas de casi todo el programa: Andalucía, la Comunitat Valenciana, la Región de Murcia y Cataluña en el litoral peninsular, y Canarias y Baleares en el insular.

La costa de Andalucía, entre los destinos favoritos. / Istock / Lukasz Janyst
En el Mediterráneo peninsular, el otoño deja el paseo marítimo para quien lo camina despacio: rutas llanas junto al mar, arena sin sombrillas y un perro que puede moverse sin la angustia de agosto. En los pueblos costeros de Andalucía y Murcia, esa misma calma se traslada a las calles del centro, con terrazas que en verano no tenían mesa libre y ahora reciben sin prisa a quien llega con su animal atado corto y su paso tranquilo. En Cataluña, el litoral gerundense y tarraconense entra en una fase de luz más baja y aire más fresco que agradecen tanto el pensionista como el perro que lo acompaña en el paseo de la tarde.

Baleares es otro de los mejores lugares para viajar con el Imserso y con tu mascota. / Istock
En Canarias, el clima no cambia gran cosa de una estación a otra, pero sí lo hace la afluencia: menos turismo internacional en tránsito, playas más manejables y rutas de litoral que se recorren sin el calor pegajoso del verano peninsular. En Baleares, el final de la temporada alta deja pueblos de pescadores y calas que un gato o un perro pequeño pueden explorar con correa sin el ruido de las semanas de mayor ocupación. En ningún caso hace falta reservar hotel ni transporte por libre: eso lo resuelve el propio programa, y lo único que aporta el viajero es elegir bien el destino de costa en la solicitud.
El Marco Estratégico de la Soledad del Ministerio de Derechos Sociales sitúa el problema en una de cada cinco personas en España. Es la cifra que está detrás de esa plaza reservada en el Imserso para un perro o un gato: pequeña en el papel, apenas un 2% del cupo de costa, pero decisiva para quien, hasta la temporada pasada, prefería no hacer las maletas.
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