Pedro de Verona, el alcalde que salvó su pueblo reabriendo una escuela cerrada casi 30 años: atrajo a familias jóvenes y la edad media pasó de 75 a 40
En este pueblo de Cuenca volvió a sonar el timbre del colegio después de casi tres décadas de silencio. La media de edad del pueblo cayó de 75 a 40 años.

Salvó a su pueblo gracias a la apertura de una nueva escuela. / Istock
El día que reabrió la escuela de Chumillas, los vecinos más mayores se quedaron en la puerta viendo entrar a los niños. Llevaban treinta años sin ver esa escena y algunos, según ha contado el propio alcalde, se echaron a llorar. No fue un acto simbólico ni una inauguración con lazo. Fue, simplemente, que por primera vez desde hacía casi tres décadas volvía a haber suficientes niños en el pueblo para justificar un aula abierta.

Carretera hacia Chumillas. / Wikicommons
Pedro de Verona Macario Rubio Moreno llegó a la alcaldía de este municipio conquense en 2007 con un objetivo muy concreto: que Chumillas dejara de vaciarse. En aquel momento el pueblo tenía 21 habitantes y una edad media de 75 años. El diagnóstico no dejaba mucho margen para la épica ni para las medias tintas: sin niños, sin vivienda disponible y sin trabajo, el pueblo tenía los años contados. Lo que vino después no fue un milagro, sino un plan de vivienda, ayudas escolares y apoyo a emprendedores que, con el tiempo, cambió la pirámide de edad del municipio.

Redacción Viajar
Cómo era Chumillas antes de vaciarse
En los años sesenta, Chumillas rondaba los 300 habitantes dedicados a la agricultura y la ganadería. A la escuela del pueblo llegaban a ir 70 niños, había dos bares y varias tiendas abiertas. Era, en la memoria de quienes lo vivieron, un pueblo con vida propia, no un decorado.
Ese Chumillas fue desapareciendo con la marcha de generaciones enteras hacia las ciudades, un proceso que se repitió en cientos de municipios del interior de España durante la segunda mitad del siglo XX. Para cuando Pedro de Verona tomó el bastón de mando en 2007, la escuela llevaba cerrada casi tres décadas y el pueblo se había quedado en 21 vecinos. Las tiendas y los bares habían cerrado uno tras otro. Solo quedaba la estructura de un pueblo, sin la gente que lo sostenía.

Chumillas es un pequeño pueblo de Cuenca. / Turismo de Castilla- La Mancha
Hay un episodio administrativo poco conocido en esta historia: en 1974, Chumillas se fusionó con Olmeda del Rey, Almodóvar del Pinar, Solera de Gabaldón y Monteagudo de las Salinas bajo un nuevo nombre, Almodóvar de Monterrey. La fusión no duró: en 1983 los cinco núcleos se segregaron de nuevo y Chumillas recuperó su identidad municipal. Fue un paréntesis administrativo en mitad del proceso de vaciamiento, sin relación directa con él, pero que da una idea de lo pequeño y lo frágil que era ya entonces el municipio.
El plan que revirtió la despoblación (y sus límites)
El primer objetivo del gobierno de Pedro de Verona fue reabrir la escuela. La meta inicial era modesta: conseguir ocho o nueve niños matriculados. Al tercer año había 18. El propio alcalde ha reconocido que la demanda les desbordó: hubo familias interesadas en mudarse a las que el Ayuntamiento tuvo que decir que no, porque no podía garantizarles vivienda ni trabajo en condiciones dignas. Es un matiz que conviene no perderse: el plan funcionó, pero funcionó dentro de un límite, y ese límite lo marcó la propia capacidad del municipio para absorber gente nueva.
Junto a la escuela, el Ayuntamiento puso en marcha facilidades de vivienda, ayudas en gastos escolares y apoyo a quienes quisieran emprender en el pueblo. El resultado, documentado con cifras fechadas, fue que la población pasó de los 21 habitantes de partida a 44 en la época en que el programa Salvados visitó Chumillas —el capítulo "Tierra de nadie" se emitió en marzo de 2017— y a 53 en 2019, con 18 menores entre ellos. La edad media, que había llegado a 75 años, bajó hasta los 40.
Ese mismo 2019, dentro de las VII Jornadas Rurales para el Cambio, se presentó en el pueblo el proyecto de una empresa valenciana de montaje de sofás que preveía crear una veintena de puestos de trabajo. El objetivo, según ha explicado el propio alcalde, no era solo traer población, sino generar el tipo de actividad económica que permitiera, con el tiempo, que otros negocios —una tienda, una panadería— volvieran a abrir por iniciativa propia.
No todo ha sido lineal. Pedro de Verona perdió la alcaldía en un mandato pese a ser el candidato más votado, con el 39,53% de los apoyos, en favor de quien había sido su teniente de alcalde y se presentó entonces por Ciudadanos. La recuperó después y fue revalidado en las elecciones del 28 de mayo de 2023. Es delegado en la provincia de Cuenca de la Asociación contra la Despoblación Rural, y desde ahí ha insistido en que el problema del vaciamiento rural no se resuelve con voluntarismo aislado en cada pueblo, sino que exige que las administraciones dejen de mirar hacia otro lado.
Qué ver y cómo llegar hoy a Chumillas
Chumillas está a 1.061 metros de altitud, en un término municipal de 36,8 kilómetros cuadrados de la provincia de Cuenca, en Castilla-La Mancha. Se llega desde Cuenca capital por carretera, atravesando un paisaje de sierra y pinares que explica por qué el pueblo vivió tradicionalmente de la agricultura y la ganadería.
El patrimonio del municipio es modesto pero identificable. El Torrejón es la construcción más reconocible del pueblo: se dice que fue una de las ocho villas que existieron antiguamente en la zona y en cuyo asentamiento se fundó Chumillas; hoy en su interior se encuentra el depósito de agua del municipio. A eso se suman la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista y la Iglesia del Cristo de la Luz. El municipio conserva además un yacimiento arqueológico que el Ayuntamiento ha intentado poner en valor con sucesivas campañas de excavación, buscando darle continuidad en el tiempo y no dejarlo como una intervención puntual.
Pedro de Verona sigue insistiendo en que la reconstrucción de un pueblo pequeño no se resuelve en un mandato ni con una sola medida, sino sosteniendo en el tiempo las condiciones para que quien quiera quedarse pueda hacerlo: "El futuro del pueblo son los niños y los jóvenes", ha repetido, y ese sigue siendo, casi veinte años después de que llegara a la alcaldía, el criterio con el que mide si Chumillas va en la dirección correcta.
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