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Pedro Olalla, uno de los mayores expertos en Grecia del mundo: “La cultura griega es radicalmente moderna en muchos aspectos, como la actitud científica, la búsqueda filosófica o la ética”

Conocer la cultura de la Antigua Grecia es una excelente manera de conocernos mejor a nosotros mismos. Y para aprehender esta civilización nada mejor que recorrer los parajes que la definieron.

El Templo de Afaya, Egina, Grecia, está vinculado a Ártemis, la diosa virgen de la naturaleza agreste, doncella cazadora y divinidad lunar.

El Templo de Afaya, Egina, Grecia, está vinculado a Ártemis, la diosa virgen de la naturaleza agreste, doncella cazadora y divinidad lunar. / Istock

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El añorado Javier Reverte (1944-2020), uno de los grandes escritores viajeros de nuestra lengua, aborrecía las guías de viaje al uso: “Son libros fríos como témpanos, mueren en poco tiempo y, lo peor, se copian los unos a los otros, tanto en su estructura como en sus datos. Son, por así decirlo, la antiliteratura”. Esta diatriba apareció en el prólogo originario de Atlas mitológico de Grecia, de Pedro Olalla, publicado inicialmente en 2001 y actualizado recientemente con una edición ampliada e ilustrada. “Este libro tiene todos los elementos que a mí me gustan de los libros”, contrastaba Reverte, “rigor, duración en el tiempo, perfume de historia y perfume de viaje”.

Oráculo de Delfos, Grecia  Edipo, rey de Tebas, acudió a este oráculo para preguntar acerca de la verdadera identidad de sus progenitores. Para saber más: Edipo Rey, de Sófocles.

Oráculo de Delfos, Grecia Edipo, rey de Tebas, acudió a este oráculo para preguntar acerca de la verdadera identidad de sus progenitores. Para saber más: Edipo Rey, de Sófocles. / Istock / darioracane

Aunque nacido en Asturias, Olalla debería haberse llamado Πέτρος en lugar de Pedro. Enamorado de Grecia desde su juventud, se mudó a Atenas en 1994, donde ha desarrollado su carrera como helenista y escritor. Su amplia bibliografía está centrada prácticamente en exclusiva en su país de adopción: Historia menor de Grecia (2012), Grecia en el aire (2015), Palabras del Egeo (2022)... Gracias a Atlas mitológico de Grecia, Olalla obtuvo el Premio de las Artes y las Letras de la Academia de Atenas, único español en lograrlo. La nueva edición de esta obra aúna el interés de su contenido con un continente cuidado al detalle.

Atlas mitológico de Grecia tiene una triple lectura: como libro de viajes, como libro de historia y como libro de mitología. “Los tres enfoques tendrían plena justificación”, asegura Olalla. “Se trata de un libro que no está concebido para ser leído de principio a fin, sino para entrar en sus páginas por lugares diversos y siguiendo criterios diferentes. En cualquier caso, es evidente que la obra destaca por su dimensión geográfica. Por ello, ofrece una herramienta de un enorme valor para viajeros: sus fotografías, sus mapas, sus coordenadas GPS, las explicaciones puntuales de carácter topográfico y toda la información recogida en el libro invitan a poner los pies sobre el terreno.”

Conocer el terreno Los orígenes de esta obra se remontan a los años 90, cuando Olalla convirtió un furgón en su residencia ambulante para recorrer Grecia de pe a pa.

Conocer el terreno Los orígenes de esta obra se remontan a los años 90, cuando Olalla convirtió un furgón en su residencia ambulante para recorrer Grecia de pe a pa. / Istock

La pasión griega

El amor puede venir de forma repentina —como un flechazo—, o paulatina —como un asedio—. Olalla explica que su amor por Grecia nació a edad temprana y de forma gradual: “Fue un largo proceso de descubrimiento y seducción. Lo sepamos o no, todos llevamos dentro muchas semillas griegas que, poco a poco, consiguen germinar y crecer, si encuentran un entorno favorable. En mi caso, aparte de prestarles un poco de atención a esos estímulos, dejé que me llevaran hasta los escenarios reales de la Hélade e hice de ellos parte de mi vida”.

Teatro de Mileto, Turquía Este recinto situado en la antigua ciudad jónica de Turquía muestra cómo el legado griego puede rastrearse más allá de la Hélade.

Teatro de Mileto, Turquía Este recinto situado en la antigua ciudad jónica de Turquía muestra cómo el legado griego puede rastrearse más allá de la Hélade. / Istock / Selcuk Oner

La Antigua Grecia tiene poco de “antigua” y mucho de “moderna”. Las librerías están plagadas de novelas ambientadas en este periodo histórico, seguimos leyendo a Homero —fuera quien fuese—, los teatros reponen constantemente las obras de Esquilo, Sófocles y Eurípides... Nadie mejor que un helenista para explicar esta atracción: “La cultura griega es radicalmente moderna en muchos aspectos: la actitud científica, la búsqueda filosófica de la verdad, la práctica de la ética como uso responsable de la voluntad o la deontología de sus ideas políticas siguen siendo, aun más que una herencia, un verdadero desafío; o, dicho de otro modo, señalan actitudes e ideales que aún no hemos conquistado plenamente y que siempre estarán amenazados”.

Si usted es un viajero deseoso de descubrir las fuentes de “lo griego”, ¿por dónde empezar? “Por su trascendencia en la cultura universal, me atrevo a decir que Atenas, Creta, el Peloponeso y el Egeo estarían en los primeros puestos de esa lista. No obstante, todo lugar es, en el fondo, lo que cada uno pueda proyectar sobre él, y eso exige de nosotros una preparación, una actitud y una aventura interna. Ningún viaje nos nutre realmente si no va acompañado de otro viaje interior.”

Cueva de Filoctetes,  isla de Lemnos, Grecia En esta cueva, Odiseo, por orden de Agamenón, abandonó al arquero Filoctetes cuando el hedor de una hidra incurable se hace insoportable para el resto de los soldados griegos que se dirigían hacia Troya. Para saber más: Ilíada, de Homero.

Cueva de Filoctetes, isla de Lemnos, Grecia En esta cueva, Odiseo, por orden de Agamenón, abandonó al arquero Filoctetes cuando el hedor de una hidra incurable se hace insoportable para el resto de los soldados griegos que se dirigían hacia Troya. Para saber más: Ilíada, de Homero. / Istock / Anders Liljegren

El impacto de la Antigua Grecia es tal que trasciende el ámbito mediterráneo y alcanza lo universal. Y eso, claro, también se puede llevar al terreno viajero. “Más allá de la evidente posibilidad de rastrear sus huellas diacrónicas en Roma, la Magna Grecia, el continente europeo o las colonias del Nuevo Mundo —lo cual nos lleva ya a una geografía y una historia amplísimas—”, explica Olalla, “existe también la posibilidad, menos explorada y evidente, de rastrearlas en las culturas orientales: en Egipto, en Siria, en la Jordania nabatea, cristiana y musulmana, en toda la península arábiga, en el Mar Rojo y en el Golfo Pérsico, en las tierras de Mesopotamia y de Asia Central —antes y después de la aparición del islam—, y, por supuesto, en toda la cultura budista de la India —Punjab, Gándara, Ajanta, Ellora—, en la Ruta de la Seda o en las lejanas tierras del Extremo Oriente”.

Hermes, dios griego de pies alados, patrón de los caminos, inventor de la lira y protector de mentirosos y ladrones, era honrado en los pasos y fronteras con montículos de piedra denominados herma. En esta constante vuelta a lo griego, proponemos establecer como costumbre implorar al hijo de Zeus y Maya para que auspicie nuestros viajes.