Pasar la cuarentena en el extranjero: crónica de un español en Eslovenia

El primer país de la UE en declararse libre de la covid-19 tiene entre sus virtudes una belleza exuberante, pero, ¿es el mejor lugar para que te pille una pandemia?

Carles Plata Martínez
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Foto: Mich973

Antes de nada me gustaría confesar algo, si no he escrito y re-escrito este texto un millón de veces, no lo he hecho ninguna. Es el texto más personal que he escrito, hasta ahora, y el que me ha resultado más difícil de organizar.

Mi nombre es Carlos, en el 2012 me fui de España, buscaba aventura, encontrarme a mí mismo, crecer profesionalmente y por el camino, hacerme mejor persona. Muchas de esas cosas se fueron haciendo, otras se añadieron al carro, algunas de ellas, dejaron de ser importantes y solo una me llevará toda una vida.

Vivo en Eslovenia, hablo esloveno y mi pareja es eslovena. Antes de la cuarentena trabajaba como entrenador personal, coach deportivo y relaciones públicas en turismo. Hablo en pasado, porque este supuesto virus, fue letal, arrasó con todo mi sistema de vida, el que me permitía comer, pagar facturas y darnos algún capricho, todo se fue al carajo.

De un día para el otro, vino y lo único que pude hacer fue verlo caer todo. 

Eslovenia, es un país digno de visitar

Independientemente de lo que vais a leer, es un país con una naturaleza exquisita, radiante, densa y extrema. 

UrosPoteko / ISTOCK

Los que amamos el ciclismo, deportes de aventura, de montaña y no nos importa mucho que nuestras vacaciones de verano sean alejadas de la playa, y con menos calor, Eslovenia es el sitio perfecto.

Para los gourmets, es un país con mucha variedad y si tienen la suerte de visitar el país con locales o gente que conocemos el país en profundidad, la escapada veraniega puede convertirse en una explosión de sabores.

A los que les gusta el turismo de lugares bonitos y especiales, este país los tiene, merece la pena visitarlo, además para los románticos Venecia queda a unas pocas horas, Zagreb a unos cientos de kilómetros, por lo que está en una posición perfecta para visitar más países en las mismas vacaciones.

Verano e invierno, son épocas perfectas para visitar el país, si lo que os va es el esquiar, Eslovenia esta lleno de estaciones de esquí y casi todas están en buenas condiciones.

Los deportes reyes son el balonmano, esquí en general y ciclismo, menuda tuve que aguantar cuando Primož Roglič ganó la vuelta...

Dobrna

Este pueblo es donde vivo. El nombre en sí es difícil para los Españoles, tendría que ser algo como Doberna, pero no, a los eslovenos les gusta comerse vocales y complicarnos la vida. 

Jacques Verlaeken

Dobrna esta situado al noroeste del país a unos doce kilómetros de la tercera ciudad más importante, Celje (tselie). 

Me siento afortunado de haber pasado la cuarentena en este pueblo, creo que la naturaleza que nos rodea ha salvado en parte mi salud mental.

Para que os hagáis una idea, por las mañanas si salgo al balcón, justo enfrente, tengo una montaña con una pradera, si tengo suerte, podemos ver a pasturar a los ciervos y, si queremos ver más, podemos salir y pasear entre granjas, acercarnos a las vacas y saludarlas ¡A mi hijo le encanta! 

La alegría de vivir en un país verde

Cada día se puede oler hierba recién cortada, muchas personas viven en casas unifamiliares y diariamente hay alguien que corta el césped de su jardín. Nuestro día a día es muy relajado y durante la cuarentena no cambió mucho, quizás la primera semana, con el cierre de las escuelas, con más gente en casa, vivimos un poco de tensión, pero nada especial.

Muchas veces durante los paseos ya tradicionales con mi hijo, vemos águilas y halcones volando, nos hemos cruzado con zorros... y todo esto, sin salir del pueblo, por las noches se puede oír un silencio absoluto y tenemos mucha sensación de seguridad. 

La tristeza de vivir “en tierra de nadie”

Es una suerte vivir en un pueblo así, de hecho, en Eslovenia, se vive así, rodeado de naturaleza, es un país verde de verdad, fue lo que me enamoró de él, pero si hubiera sabido de antemano lo que me esperaba, a excepción de mis dos hijos, no hubiera dudado ni un momento en irme a otro país, porque para ser sinceros, me he decepcionado mucho tanto con el sistema político esloveno como el español.

Parece ser que son pocos los gobiernos que quieren, pueden o tienen el nivel suficiente de humanidad para hacerse cargo de las personas que vivimos en tierra de nadie.

SimonSkafar / ISTOCK

Estos gobiernos, no sé si por falta de habilidad política o por demasiada, han hecho oídos sordos a mi situación personal derivada por el virus ya famoso y no olvidemos que han sido ellos quien nos han lanzado a esta catástrofe.

Dramatizo tanto, porque mi situación es dramática. En mi caso, entré en la cuarentena mal, no me esperaba que la cosa iba a empeorar y empezaría a rozar la línea de la exclusión social. 

A finales de febrero, perdí mi trabajo, la empresa por la que trabajaba era de Austria y dieron la orden de no renovar ni contratar a nadie más hasta que la crisis pasara. 

Austria se avanzó a Eslovenia y cerró sus fronteras en febrero, por eso mismo la decisión de los directores austriacos. Había trabajado durante siete meses, con lo que no tenía derecho al subsidio de desempleo.

Intenté conseguir una prórroga de dos meses con el director de esa empresa, para conseguir los nueve meses necesarios y así cobrar el paro, solo le pedía ayudarme, soy extranjero en el país y mi situación es mas complicada en temas laborales, tengo un hijo y esperamos el segundo para mediados de junio, pero al director le importó muy poco; su empatía se hizo clara por su ausencia. 

El primer paso que di fue inscribirme a la oficina de desempleo, incluso si no tenía opción de cobrar nada, al menos estaba registrado como demandante.

Una vez inscrito me enviaron a un asesor, de esos que tienen muchas ganas de trabajar... cuando entré en su oficina y me senté, casi ni me miró y mucho menos me saludó, al explicarle mi situación, fuimos a actualizar mi perfil. 

Me entregó todos los papeles, todo esto con cara de póker, le pregunté en esloveno: “Bueno mi situación es crítica, aquí tenéis contactos con las empresas que buscan contratar a gente, podría ser posible que me ayudarais a ponerme en contacto lo más rápido que pueda con estas empresas y conseguir entrevistas?”

Me miró a los ojos y me dijo: “aquí no hacemos esto.” Me quedé sin palabras, me iba a levantar e irme, pero me decidći por preguntarle: “Entonces que hacen aquí?” se quedó callado y miró a su ordenador. Se acabó la conversación. 

Mantenerse optimista, la única salida

Me intenté mantener positivo y me puse a buscar trabajo, a pesar del optimismo de ese funcionario, 
y antes de que febrero acabase, conseguí entrar en un proyecto Europeo, en el que necesitaban a alguien de mi perfil. ¡Bingo!

Walkerssk

Un día después de hacer mi primera clase de español, se declaró la cuarentena en Eslovenia y el proyecto, por orden Europea se congeló hasta nuevo aviso.

Ese mismo día, perdí veinte clientes entre entrenamientos personales y de grupo, la gente se asustó de contagiarse y prefirió no venir al estudio. 

Me mantuve optimista y positivo, intenté hacer entrenamientos online, grabé vídeos, los edité, di lo mejor de mi... pero me quedé solo cuando llegó el momento de renovar. 

El hotel para el que trabajaba como relaciones públicas, me pidió que no hiciera nada hasta nuevo aviso, la única fuente de ingresos que me quedaba, también se cortó.

Aun y teniéndolo todo tan negro, intenté encontrar trabajo, misión imposible; nadie me contestaba a los correos electrónicos, llamadas telefónicas, y los que lo hacían me hablan de la cuarentena (como si no lo supiera), incluso los de seguro del coche me dejaron tirado, la grúa no me vino a rescatar, cuando los llamé. 

En resumen, no tenía ninguna fuente de ingresos a partir de abril. 

Tuve la esperanza de que algo cambiaría. No lo hizo, me decidí a pedir, por primera vez en mi vida, ayuda social y aquí empezó la highway to hell.

La burocracia imposible

Los organismos sociales del Gobierno esloveno me denegaron las ayudas sociales porque no tenia permiso de residencia permanente.

Este permiso de residencia tampoco podía tramitarlo porque sin trabajo e ingresos no me lo iban a dar y aunque pudiera, los ayuntamientos estaban cerrados por la cuarentena y solo tramitaban cosas urgentes, esto es lo que me dijeron en el Ayuntamiento cuando llamé y mi caso no era urgente aunque me hubiera quedado sin ingresos, con familia y acercándome al borde de la exclusión social.

Es decir, el Gobierno del país me metió en esta situación y me bloquearon cualquier intento por trabajar. Decidí no venirme abajo, incluso si mi mujer embarazada perdía los nervios día si y día también y era más difícil mantenerse fuerte. 

Y llegó la sorpresa

Poco después, gracias a una abogada y a la oficina de derechos humanos en Ljubljana, descubrí que hasta ese momento, las personas que trabajan en la administración pública eslovena, no sabían que España era un país europeo y por lo tanto la información que me habían dado hasta ahora no era cierta.  

Hasta ese momento me habían tratado como a un ciudadano no comunitario, por todas las condiciones que me pedían. Algunas veces incluso me habían pedido pasaporte o visado, otras me habían dicho que me fuera de vuelta a mi país.

Tal como suena, en los servicios de extranjería del Ayuntamiento de Velenje, la funcionaria que no sabía ni inglés, me digo que me fuera a mi país. Cuando me cabreé me dijo que lo había entendido mal y que solo quería ayudarme.

Decidí por eso obtener mi permiso de residencia permanente, sin condiciones. Todo fue tramitado a través de la abogada, no tuve ningún problema más, tuve la impresión de que nadie quería ir a juicio por su incompetencia.

Ah me olvidaba, mientras tanto, el banco me apretaba por letras sin pagar, mi cuenta a cero y mi tarjeta bloqueada y no podía congelar los créditos porque era extranjero y porque tenía deudas. 

La situación llegó a ser tan extrema que tuve que pedir a una organización eslovena, que me pagasen las facturas de Abril y lo hicieron, y el dueño del piso me dijo que no me preocupase por el alquiler.

Cuando le pides ayuda a tu país…

Llamé a mi propio Gobierno en busca de ayuda, porque ya no sabía a quien acudir, y cuando les pregunté quÉ ayudas extraordinarias había, lo primero que me dijeron en la embajada Española en Liubliana, es que no hay ayudas para españoles en el extranjero porque Eslovenia es un país desarrollado y que sienten mucho mi situación. Aquí se acabó la conversación.

Después de mucho preguntar, desde el gobierno de Cataluña me enviaron un correo electrónico sobre quÉ ayudas podía pedir y cuando lo comenté en la embajada, una vez consultado en Madrid me dijeron que la cosa esta muy mal, que no me pueden garantizar que pueda conseguirlas, que es un proceso muy largo y tengo que tener paciencia. 

Y llegó el fin de la covid

El tiempo siguió pasando, empezaron las manifestaciones en Ljubljana (liubliana) en contra del gobierno, casos de corrupción, paquetes COVID que nunca llegaron a las personas, malestar social... y sin previo aviso de un día para el otro no hay virus, no hay más cuarentena, Eslovenia ha eliminado el virus y todos a trabajar. Curioso. 

Bueno, a trabajar los que podían. En mi caso, seguía esperando que algo cambiara, pero nada.

Me puse a trabajar en los formularios para las ayudas, me puse a traducir la documentación y a la espera de tener el permiso de residencia permanente para poder enviar la solicitud.

A los pocos días obtuve mi permiso de residencia permanente y volví a pedir la ayuda a los servicios sociales eslovenos. Esta vez, también me la denegaron, el motivo: ¡no tenía permiso de residencia permanente!

El día antes de recibir esta resolución, descubrí que en el Ayuntamiento al que fui a recoger mi tarjeta, cometieron un error al actualizar mis datos en el sistema, y aun y teniendo mi residencia permanente, en el sistema no estaba actualizado. 

Ese mismo día, la embajada Española, envió mi solicitud al ministerio de trabajo para ver si se me aprobaba la ayuda. Sigo a la espera.

Eslovenia sorprendió a toda Europa con su decisión temprana, pero los números no engañaban, no habíamos tenido infectados en los últimos días. Pero no ha habido desescalada, se ha hecho deprisa y a la eslovena, es decir, improvisar por el camino y de cualquier manera.

Mirar al futuro

Supongo que un día volveré a tener trabajo y podré mirar esto como una experiencia de vida superada, espero que lo más positivo de esta situación sea el tiempo que he pasado con mi familia. Especialmente con mi hijo de tres años. Son momentos que van a quedar en su memoria y si estos han logrado ser buenos recuerdos, ya estoy contento.

Espero que el mejor aprendizaje sea el de creer en mi intuición, muchas personas me han decepcionado y muchas otras me han dejado solo, otras me han engañado con mas mentiras.

Antes de la cuarentena, Eslovenia era un país muy inestable en lo que se refiere a trabajo, de ahí la cantidad de trabajos que una sola persona debe tener. Ahora mismo el futuro es muy incierto.  

Vienen tiempos de adaptación, de trabajar juntos, de supervivencia, de preguntas y espero que respuestas, son momentos de cuestionar y reaccionar, también momentos de aprendizajes pero estos aún están en el futuro.

Me gustaría aprovechar esta última linea para dar las gracias a esas personas que sin conocerme me han apoyado, motivado e incluso confiado en mí. Estas personas ya saben quiénes son, así que: gracias.