Palencia tiene playa, vaya, vaya: "Viene mucha gente de Cantabria a pasar el día"
El embalse de Aguilar de Campoo se llena de turistas en verano procedentes de distintas provincias castellanas y de Cantabria.

Luis y María, su mujer, han venido esta mañana desde un pueblo al lado de Torrelavega, en Cantabria. María está sentada leyendo un libro bajo el pinar y su marido mirando el móvil. Viven a cinco kilómetros del mar, pero de vez en cuando, en verano, se vienen hasta la playa de Aguilar de Campoo. A poco más de una hora en coche (90 kilómetros). "Es que esto es muy bonito, la playa es menos grande, claro, pero se está fresquito y no hay tanto bullicio. Es más tranquilo, nos gusta", cuentan.
Son las 4.30 de la tarde y habrá cerca de 300 personas en la que llaman la playa de Palencia. Muchos, sobre todo jubilados, echando la siesta debajo de los pinares. Los de mediana edad tomando el sol o jugando con sus hijos; y una miriada de niños puebla una suerte de muelle que se adentra en el embalse de Aguilar, el de mayor capacidad de toda Palencia, con 247 millones de metros cúbicos embalsados y una superficie de 1.646 hectáreas.
Embarcaciones y deportes acuáticos
En el extenso lago artificial, construido sobre el río Pisuerga y que tiene 12 kilómetros de longitud y una anchura de cuatro kilómetros, se ven varias embarcaciones y algún que otro turista haciendo paddle surf. "Hoy [es viernes] no hay mucha gente, los domingos hay veces que no encuentras sitio en la arena para poner la toalla", explica Sergio, responsable del Viarce La Playa Bar, un beach club pegado a la carretera y con vistas al embalse donde se sirve comida -la especialidad son las hamburguesas- y bebida.

También hay un bar en el camping cercano y otro pegado a la ermita de San Andrés, del siglo XII, que recibe muchos visitantes en verano, sobre todo excursiones de jubilados. No falta negocio para los hosteleros. Sergio confirma que no solo vienen al pantano, dedicado al riego, turistas de Palencia, Valladolid o Burgos, "sino también muchos de Cantabria. De la zona de Torrelavega vienen mogollón, sobre todo cuando allí tienen el día malo, nublado, vienen para acá".
El fin de semana la playa se llena
"Merece mucho la pena venir, está muy bien, solo faltan las olas", dice Juan, sentado en una silla de playa a la sombra mientras su mujer toma el sol. Han traído desde Palencia capital -a 70 minutos en coche- una tortilla de patatas en un tupper que ahora luce vacío sobre la mesa de campo, y luego echaran una partida de cartas. "Entresemana venimos dos o tres veces a pasar el día, el fin de semana no que hay mucha gente", revela Juan, que está moderadamente contento con la playa, pero por pedir le gustaría un poco de "arena más fina".

Este año, con fondos UE-Next Generation, la Diputación de Palencia ha realizado mejoras en la playa, la principal el embarcadero flotante desde el que los niños se tiran al agua, pero que pretende impulsar los deportes naúticos como el remo, la natación, piraguas, vela o windsurf. El pantalán es móvil, y tiene una pasarela de acceso, lo que permite adecuarlo a una u otra actividad. También se ha reparado el firme, se ha limpiado la zona forestal, se ha creado un arenero infantil frente a la playa, y un acceso directo a toda la zona, y sobre todo, a las duchas, para personas con movilidad reducida.

El coste total ha rondado los 163.000 euros. "La verdad es que han mejorado bastante el sitio; no es lo mismo que una playa de verdad, pero es un buen sustituto", dicen Roberto y Samuel, que tras darse un chapuzón van a tomar un café al beachclub. En la zona de arena, que se entremezcla con césped y desde donde se otea el perfil de las montañas palentinas, hay niños haciendo castillos y sombrillas clavadas en el suelo, como en una playa normal.
Playa magnífica
"Nosotros repetimos bastante", dicen Marisol y Nico, de Villamuriel de Cerrato, al lado de la capital palentina, que han venido con sus tres hijos pequeños a pasar el día. Dicen que por la mañana se está "muy bien", pero por las tardes "suele entrar un poco de viento". De hecho pillamos a Nico recogiendo una de las sombrillas. Aseguran ambos que prefieren ir a la playa de Suances, en Cantabria, cuando pueden, pero "esta está a mitad de camino y para los niños está bien. No está masificada".

"Es magnífica, muy calmada", aseguran Nathalie y su marido, una pareja francesa de unos 60 años que está recorriendo todo el norte de España y ha parado aquí a hacer paddle surf. "Para este deporte está perfecto". En unos bancos en el paseo principal hay varios jubilados, algunos con sillas de ruedas y muchos ancianos con problemas de movilidad. "Como han hecho los accesos accesibles para ellos hemos podido ir a mojarnos los pies. Muchos conocían el pantano, pero no podían entrar. Ha sido una buena experiencia", reconoce Alejandro, uno de los monitores de la Residencia de Tercera Actividad de Aguilar.
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