Las palabras que solo escucharás si viajas a Barcelona

Cada región tiene un vocabulario propio y Barcelona no es menos: desde el bikini hasta el poti poti pasando por los dátiles (ninguna de estas palabras tiene el significado que conocemos).

Barcelona es una de las ciudades más multiculturales de España y así lo muestran también sus expresiones.
Barcelona es una de las ciudades más multiculturales de España y así lo muestran también sus expresiones. / Istock / pawel.gaul

Al contrario de lo que muchos extranjeros puedan pensar antes de pisar España, el país cuenta con un lenguaje tan variopinto como lo son los ciudadanos. Así, no es igual decir pijo en Murcia, una expresión que se utiliza para mostrar sorpresa, que en Madrid, que se atribuye a una persona que presume de la riqueza que ostenta. Tanto cambia el idioma de una punta a otra que existen incluso diferentes lenguas como son el valenciano, el bable, el gallego, el euskera o el catalán.

Así, los barceloneses se expresan de una manera única, con expresiones y palabras que tan solo se escuchan en la Ciudad Condal. Por ejemplo, igual que en un bar no pides una tostada con tomate para desayunar, sino que piden pa amb tomaquet o pan tumaca, tampoco pides un sándwich de jamón y queso, sino un bikini. De la misma manera que no se sale de fiesta, sino que se hace un Apolo (hace unos años se hacía un Magic por la discoteca popular del momento).

El pan tumaca no es igual en Barcelona que en el resto de España

El pan tumaca no es igual en Barcelona que en el resto de España

/ Istock / Ana del Castillo

Si esa noche de fiesta la lías, se dice que has fet un poti poti, y si alguien acaba metido en una pelea, no se dan tortas sino dátiles. Aunque también se puede afirmar que aquello parece Can Seixanta. Esa expresión proviene de finales del siglo XIX, cuando en el actual Raval, el centro textil de la época había tres fábricas que conducía el mismo propietario de una manera un tanto atolondrada y desordenada. Pero cuidado porque, tal y como expresan los gitanos barceloneses, puede llegar la pestañí (o la policía).

Expresiones con historia

Quizá, tras una noche de fiesta no apetezca ir a clase y quedarse en casa; entonces estarás haciendo campana. O a lo mejor, simplemente, es que llegas tarde porque estás dando más vueltas que el 29 por el Barrio Chino. Y es que en 1876 se bautizó a la línea del tranvía de circunvalación con el número 29 y durante años fue de las más populares, pues era la más económica. Eso sí, se suprimió en 1985. Por otro lado, la comparación que se hacía del Raval con el Chinatown de Manhattan tiene una acepción más negativa, relacionada con la droga, los prostíbulos y la pobreza que había en el siglo pasado.

Una calle del Raval, antes conocido como Barrio Chino

Una calle del Raval, antes conocido como Barrio Chino

/ Istock / gionnixxx

En este barrio es donde vivió entre 1851 y 1940 Dolors Bonella, una pobre mujer que enloqueció y se paseaba por Barcelona vestida de mil colores y con moños verticales. Realmente no se sabía nada sobre ella ni sus orígenes y su aura misteriosa la convirtió en un personaje tan popular que aparecía incluso en los anuncios. De ahí surgió la expresión 'ser más famosa que la Moños'. Otra de las expresiones más comunes y extrañas para los que no son de Barcelona es Besós o Llobregat o mar o montaña.

Estas palabras se utilizan cuando se va a quedar con alguien. Si se queda en el lado del mar, será en la acera más cercana a la playa, mientras que si hace lo propio en el lado Besós significará que os veréis en la esquina de tu derecha mirando a la montaña. Aunque parezca un auténtico merder o lío (y lo es), para los barceloneses es de lo más habitual; igual que utilizar pixaportes como insulto, una palabra que cuenta con una historia de lo más llamativa, aunque vinculada con Girona.

Cadaqués era uno de los destinos favoritos de los barceloneses ya en los años 60

Cadaqués era uno de los destinos favoritos de los barceloneses ya en los años 60

/ Istock / Eloi_Omella

Se cuenta que hacia la década de 1960, los barceloneses atestaban las carreteras en los periodos vacacionales cuando se dirigían a Cadaqués o alguno de esos pueblos costeros que ya estaban de moda por entonces. Se llamaba pixaportes al tacaño que viajaba de la ciudad al pueblo y paraba a mear en cualquier lugar. Y, aunque aún existen muchísimas más palabras y expresiones fascinantes, plegaremos ya este artículo o lo que es lo mismo, lo daremos por terminado.

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