Las palabras que solo escucharás si viajas a Alicante
No hace falta irse muy lejos para descubrir palabras totalmente desconocidas con unos significados muy curiosos y variados.

En Badajoz no se toma un atajo, se atrocha; en Huesca no sopla un viento frío y molesto, sino que hay orache; en Málaga no se dan prisa, se meten bulla; y así hasta cubrir toda la geografía española. El léxico del país es tan variopinto como lo son las provincias y pueblos que lo componen y no es necesario tomar de ejemplo otras lenguas como el bable, el gallego o el castúo para confirmarlo. Cada lugar toma como referencia la manera de hablar del entorno y en el caso de Alicante existen tres referentes.

Por el sur linda con Murcia, por el norte con Valencia y, aunque no tenga tan cerca Aragón, es una de las influencias claves a la hora de crear palabras únicas que no entran en el diccionario castellano y tampoco en el valenciano. Además, también hay términos o expresiones que son autóctonos de una comarca, por lo que si en Torrevieja se refieren a los extranjeros como chan o en la Vega Baja a los vagos como maganto, quizá en el resto de la terreta no sepan de qué están hablando.
Distintas palabras en diferentes comarcas
Un poco más al norte, en Elda se utilizan palabras como chulaín para referirse a alguien muy delgado o gobanilla cuando se habla de la muñeca del brazo. Decir que un mañaco en coscoletas y con peúcos ha tirado un petardo falluto es igual que decir que un niño caprichoso a caballito y con patucos ha tirado un petardo que no ha explotado en Alicante capital. Allí también denominan patatíbiris a las patatas fritas de bolsa, se dice achavo para expresar una emoción y se sustituye la 's' por la 'r' en palabras como vamoraver (vamos a ver).

Aunque los aragoneses y los murcianos no están siempre de acuerdo con que esas palabras que presumen como propias sean solo alicantinas, pues también se utilizan en las citadas comunidades. Así, tanto en Alicante como en Murcia se dice estufido (bufido), molla (miga), pipirijate (sufrir un mareo en Almoradí) y mamola (tontería en Santa Pola). Los aragoneses, por su parte, reivindican chaflán (la cara que resulta de cortar una esquina), mocho (astado al que le falta un cuerno) y camal (la pernera del pantalón).
Herencia del valenciano y del castellano
Directamente heredadas del valenciano existen en el vocabulario alicantino palabras como espolsar, que significa sacudir o quitar el polvo; estufido que figura en la RAE como expresión de enfado o bufido, en relación al animal que bufa y que se extiende a las personas; mentofisme que proviene de la expresión m'en fot, en castellano me es indiferente y califica la actitud de una persona a la que todo le da igual. Del castellano también hay herencias como potroso, de 'tener potra', o sea ser suertudo.

Son diversas las palabras que parecen extrañas al resto de España y resultan tan habituales en la provincia más al sur de la comunidad Valenciana, así como expresiones que van desde utilizar enseñarse como sinónimo de aprender, ir a ca de alguien en lugar de a la casa de alguien o decir ves bajo en vez de ve abajo. El léxico junto con la manera relajada y puramente mediterránea de vivir, da forma a la maravillosa personalidad de los alicantinos y, de la misma manera, a su historia.
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