Paisajes de Sudáfrica en el camino de Mandela hacia la libertad

"Mandela: del mito al hombre" (2012), basada en la obra autobiográfica de "Madiba", es un viaje por los lugares sudafricanos que el Nobel de la Paz recorrió durante su largo camino a la libertad. Paisajes que la película retrata entre la ficción y la realidad, pero que suponen un buen aliciente para conocer un país repleto de bellos contrastes.

B. Iznájar

El director Justin Chadwick no pudo rodar en Qunu, el pueblo natal de Nelson Mandela. La aldea había transformado su horizonte urbano y ya no era aquel poblado de casas de adobe y tejados de paja de 1920. Las tierras donde el pequeño Rolihlahla pastoreaba ganado en la impresionante región de Transkei fueron sustituidas por la geografía del Parque Nacional Drakensberg (Montañas del Dragón), en la provincia de KwaZulu-Natal, un paisaje que hoy vive un notable desarrollo turístico dirigido a la práctica del alpinismo sobre un imponente macizo agujereado con cuevas pintadas por los bosquimanos. En cualquier película que trate sobre la vida de Madiba es imprescindible que los tiros de cámara encuadren la espectacular vista de Table Mountain, en Ciudad del Cabo. Es la imagen que el preso 466/64 retuvo en sus retinas durante el cautiverio en la cárcel de Robben Island, todo un símbolo de la lucha contra el apartheid al que los ferrys se acercan por las aguas de la preciosa Table Bay. La masificación de este lugar obligó a los estudios Cape Town Film a construir con precisión el patio y las celdas de la penitenciaría donde los actores Idris Elba y Riadd Mosa interpretan la vida de Nelson Mandela y su compañero Ahmed Mohamed Kathrada.

A más de 1.300 kilómetros de Cape Town, la ciudad de Johannesburgo esperaba la llegada de la familia cinematográfica. Al norte de esta metrópoli se extiende el barrio de Sophiatown, la insignia cruel del apartheid, donde el joven abogado Mandela luchó para evitar la expulsión de sus pobladores negros y la destrucción de sus casas a manos del régimen segregacionista. El soberbio templo The King Miracle fue testigo de esa tragedia, escena fundamental en la película, que la ficción recrea en un set cimentado sobre las ruinas de una mina abandonada.

Unos 30 minutos hacia el sureste, el inmenso territorio de Soweto acoge a la inmensa mayoría del turismo que desea conocer el icono por excelencia de la represión racista. Incluso existen empresas que realizan recorridos a bordo de bicicletas. Las escenas en que Mandela y su amor, Winnie, caminan por la calle Vilakazi se rodaron en el barrio más antiguo de Soweto, Kliptown, el lugar donde se forjó el Congreso del Pueblo.

El rodaje continúa por la provincia de Gauteng,en la cosmopolita Pretoria, que con sus calles adornadas con jacarandás y elegantes edificios sirve a la película un plano panorámico del palacio Oude Raadsaal, la sede del Tribunal de Justicia en el que Nelson Mandela proclamó su famoso alegato cuando fue condenado a cadena perpetua.