Ocho pistas para disfrutar de Moscú

A orillas del Moscova, la grandiosidad de catedrales bizantinas se cruza con la estética soviética en la megaciudad más septentrional del mundo, que también es la que mayor número de millonarios aloja. De dimensiones impresionantes son sus edificios y la anchura de sus calles, que es mejor visitar entre mayo y septiembre, ya que sus temperaturas son extremas en verano e invierno.

Fermín Labarga
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Foto: ISTOCK

1. El visado y el vuelo

Consultando buscadores con antelación se encuentran muchos vuelos y ofertas entre 200 y 400 €. El visado lleva su tiempo: algún impreso está en cirílico y se exigen seguros médico y de viaje, así como un documento que confirme la reserva del alojamiento en Moscú. El visado turístico para un máximo de 30 días es el más habitual y resulta más barato tramitarlo en el Consulado ruso (35 €) que en la Central de Visados Rusos (58 €).

2. Rublos, cambio y tarjetas de crédito

Hay que prepararse para una ciudad cara. El cambio actual es de 1 € por 62 rublos. La tarjeta de crédito no se acepta como medio de pago en todas las atracciones y locales (sí en el Kremlin), por lo que conviene ir provistos de rublos en metálico, ya que es la única moneda aceptada. El cambio de divisas debe hacerse en bancos, nunca en las oficinas situadas en zonas turísticas. El tipo de cambio que dan los cajeros automáticos al sacar dinero con tarjeta es el correcto, pero hay que prever que a veces están vacíos y pueden tardar en ser recargados.

Estación de metro Novoslobodskaya en Moscú. | ISTOCK

3. Del aeropuerto a la ciudad

Tanto desde Sheremétyevo (a 30 km de Moscú) como desde Domodédovo (a 42) o Vnúkovo (a 28), la opción más rápida para el traslado aeropuerto-ciudad es el tren Aeroexpress, que en 35 minutos sitúa al viajero en estaciones de la capital, donde se conecta con la red de Metro para hacer transbordo. El billete estándar de ida cuesta 420 rublos y el Business Class (con mejor vagón y asiento numerado), 1.000. Los taxis pueden reservarse on line antes de viajar para que esperen al viajero en el aeropuerto. La compañía recomendada es KiwiTaxi y sus precios varían según el coche elegido. El más económico cuesta entre 1.600 y 2.000 rublos a dividir entre cuatro pasajeros. Pero los atascos de Moscú son legendarios y debe evitarse en lo posible el trafico rodado.

4. La Troika de plástico y el “palacio subterráneo”

La tarjeta Troika da acceso a todo el transporte público a precios muy económicos: 32 rublos el Metro; 31 el autobús, trolebús y tranvía. Además, incorpora el billete 90 minutos, con el que, si se hace un viaje en el Metro y después otro en autobús dentro de ese margen de tiempo, la tarjeta cobrará 49 rublos en vez de los 63 que saldrían sumando los 32 del Metro a los 31 del autobús.

• En ninguna otra ciudad el Metro es una de las principales atracciones turísticas. Inaugurado en 1935, sus 185 estaciones están alejadas entre sí, porque Moscú es ciudad de largas distancias, grandes espacios y calzadas de hasta 16 carriles que en ocasiones ocupan los peatones entre un tráfico profuso. No se respeta demasiado el paso de cebra (los viandantes prefieren los pasos subterráneos), y todo invita al Metro, que se entiende bien con la aplicación Yandex Metro para ver mapas y organizar trayectos. Es gratuita, no precisa conexión a Internet y puede consultarse en alfabeto latino.

5. Dónde alojarse

La oferta de hoteles es limitada: o muy caros o poco acogedores. Algunas buenas direcciones son: El Artel Hotel (Teatralny proezd, 3/3; 007 495 626 90 08); el Hotel Ermitazh (Durasovsky callejón, 7; 007 495 917 19 19), o el Hostal Godzillas (Bolshoy Karetnyi callejón, 6; 007 495 699 42 23). Para estancias largas y medias se recomienda Airbnb o alquilar un apartamento (en el buscador Google se encuentran varias agencias especializadas).

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6. Comer en Moscú (caro y barato)

La capital rusa ofrece una gran ocasión para salirse del tópico y probar platos étnicos imposibles de encontrar en España: comida ucraniana, georgiana, armenia, azerbaiyana, uzbeka... Todo eso y mucho más, desde un genuino restaurante norcoreano hasta las magníficas carnes argentinas del Bison Steak House.

• Tres clásicos rusos: Café Pushkin (Tverskoy bulevar, 26a; 007 495 739 00 33), Mari Vanna (Spiridonievsky callejón, 10a; 007 495 650 65 00) y Expedítsiya (Pevchesky callejón, 6; 007 495 775 60 75). 

• Buena relación calidad-precio: El sushi japonés es económico y está muy extendido en Moscú por las cadenas Dve palochki, Yakitoriya y Yaposha. También son asequibles la cadena de bufés Mu-mu (comida rusa casera), el Stolovaya 57 (en los almacenes GUM, de la Plaza Roja) y las sabrosas patatas rellenas de los puestos callejeros Kroshka-kartoshka.

7. Lo que sí hay que hacer

• Hacer amigos antes. De primeras, el carácter ruso no es el más abierto del mundo y es buena idea llegar teniendo previamente algún conocido por Internet con quien se comparta una afición. 

• Aprender frases en ruso y atreverse con el cirílico. Porque no todo el mundo habla inglés y porque las señales de calle y Metro, mapas, horarios y cartas de restaurante están en alfabeto cirílico.

• Planificar el tiempo. Para tener una idea general, apuntarse en la página tourgratisrusia.com a un tour gratuito en español. Cuando se visiten parques y museos de las afueras (Kolomenskoe, Tsaritsyno, Monino...) hay que contar con dedicarles un día completo. 

• Guardar recibos de los objetos protegidos. Algunos productos de valor cultural (incluso samovares y caviar) están protegidos y pueden dar problemas si no se tiene el certificado requerido. 

• Visitar algún club nocturno (mejor que no haya muchos 4x4 negros a la puerta...) y asistir al Bolshoi (que cierra en agosto)

• Respetar las iglesias. Los hombres se descubren la cabeza y las mujeres se cubren cabeza y brazos. Guardar silencio. 

• Arreglarse para salir de noche. Para encajar con los rusos, que visten de traje negro para ir a buenos restaurantes y espectáculos. Ellas van de tacón y minifalda.

• Saber tratar con los policías. Sabiendo que pueden poner multas por fotografiar edificios públicos y militares, y también pedir la documentación en cualquier momento. Hay que llevar encima una fotocopia del pasaporte, del visado y de su registro.

Fuente en el Jardín de Alexander de Moscú. | Konstantin Kokoshkin/Global Look/Corbis

8. Lo que no hay que hacer

• Pedir el vodka en un combinado. Para los moscovitas, que lo beben solo, mezclarlo con cualquier cosa es un pecado.

• Pretender ver más de dos museos del Kremlin en una jornada. 

• Echarse las manos a la cabeza al comprobar que los extranjeros pagan más que los rusos en los museos y en los espectáculos.

• Descuidar la cartera y salir de noche en solitario. Conviene extremar las precauciones.

• Agobiarse en aglomeraciones innecesarias. El centro comercial subterráneo de Okhotny Ryad y la gran calle peatonal Arbat merecen una visita, pero de refilón.