Los nuevos libros de viajes con los que serás feliz (y que querrás regalar a todo el mundo)

¿Te imaginas un libro de viajes que además de contarte las historias más apasionantes de tus ciudades favoritas fuera además un cuaderno de dibujos y de viajes? Esto es lo que han hecho los editores de Tintablanca. Se trata de unos libros de viaje con una edición exquisita, maravillosas ilustraciones y pensados para disfrutar con calma. Una verdadera delicia.

El alma de Madrid, Nueva York y París cabe en los tres primeros libros que conforman la Colección Tintablanca: un recorrido apasionado y original por tres ciudades emblemáticas que atrapan al lector desde la primera página. Uno de ellos, el de Nueva York, está escrito por el director de la revista VIAJAR, Mariano López.

Redacción Viajar
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Foto: Tintablanca

Tintablanca es un libro de viajes y un cuaderno de notas. Es único, original y diferente a todo. Elaborado con un papel arte de gran calidad y encuadernado en tapa dura con telas de algodón orgánico, cada título de Tintablanca es un objeto de lujo dedicado a una ciudad del mundo, con textos realizados por reconocidos escritores y periodistas que han vivido en ellas y han sabido trasladar el espíritu que hay entre sus calles. 

Libro Tintablanca de Nueva York | Tinta Blanca

Junto a las narraciones, ilustraciones originales realizadas por los mejores pintores, dibujantes e ilustradores han dado forma, perspectiva y color a cada ciudad para conformar libros singulares que distinguen a quien los lleva.

 Cada Tintablanca es a la vez un cuaderno donde anotar las reflexiones del viajero, los pensamientos, curiosidades, notas y direcciones prácticas que le asaltan mientras camina; o el relato tranquilo y salpicado de complicidad y perspectiva sobre todo aquello que le rodea. Y además, toda Tintablanca cuenta con un cuaderno de dibujo realizado con papel blanco de alto gramaje donde plasmar los propios esbozos y dibujos. Cada ejemplar se vende retractilado e incluye un juego de ilustraciones adhesivas extraídas de la obra original, que permitirá al lector/viajero personalizarlo.

Tras una vida dedicada a la edición, la escritura, la cultura y el periodismo de viajes, César Hernández y Manuel Mateo Pérez han hecho realidad el proyecto que siempre habían soñado y al que, de manera natural, su dilatada experiencia profesional les ha encaminado: ofrecer a los lectores y amantes del arte de descubrir el mundo un libro de viajes único y distinto.

 En esta era tecnológica, estos libros de viaje nos regalan el placer de la lectura, el arte del sosiego, la gratitud de poder deambular por los secretos de cada ciudad. Nos contagia de todos los espíritus que vagan en cada capital, de la sorpresa por explorar un enclave con una nueva perspectiva, con otros pasos. Incluso nos invita a dibujar y escribir en un cuaderno de viajes, en los apartados que para tal fin reserva cada libro, lo que un lugar nos inspira, bien durante un viaje que se inicia en un sofá o aquel que continúa entre las calles de Madrid, París o Nueva York.

La anti guía que viaja al centro de la curiosidad

Los autores de cada libro plasman, a través de una pluma impecable y de una colección de fascinantes ilustraciones, la esencia de cada ciudad. Cada autor confiere su estilo, su impronta, a unas capitales que conocen bien. Las han vivido, las han sentido y las han escuchado. Han sido, en definitiva, viajeros que han buceado entre su historia, que han vibrado entre sus rincones y edificios, que han deambulado entre el sabor de una cerveza o un café en el mismo lugar que antes disfrutaron personajes ahora históricos. Y lo han hecho con tanta intensidad y curiosidad, con tanta energía y pasión, que los escritores y artistas ilustradores de Tintablanca Madrid, Tintablanca Nueva York y Tintablanca París nos despiertan el interés por redescubrir estas ciudades indispensables del mundo con otro prisma, a pesar de que hayamos visitado estos clásicos de los cinco continentes que merecen, al menos, un viaje en la vida. Precisamente el dedicado a la ciudad de Nueva York está escrito por el director de VIAJAR, Mariano López.

Curiosidades de Tintablanca Madrid

El periodista y poeta Carlos Aganzo y la artista Ximena Maier han vivido en Madrid el tiempo necesario como para llevar hasta sus dibujos el gesto y las muecas de una ciudad acogedora y generosa, donde nadie es un extraño. La Tintablanca de Madrid nos descubre una ciudad hecha de muchas ciudades.

-En Madrid, Lope de Vega y Cervantes se midieron en la vida… Y en la muerte. El destino quiso que los restos de Cervantes reposen en el convento de las Trinitarias Descalzas de la calle Cantarranas, que hoy se denomina Lope de Vega. Y los de este, en Cervantes. Paradojas de la vida.

Páginas interiores del libro dedicado a Madrid | Tintablanca

 -En los años 50, la mítica coctelería Chicote fue testigo de los excesos de la actriz Ava Gardner y del escritor Ernest Hemingway, corresponsal durante la Guerra Civil. Tenían tal apego el uno por el otro que Ava llamaba daddy (papi) al autor de ‘Por quién doblan las campanas’. Y Hemingway llevó durante años, colgada al cuello, una piedra del riñón de Ava. Ella fue la reina de corazones, pero también la del ruido y la polémica. Sus fiestas eran tan escandalosas que su vecino de la calle Doctor Arce, el general Perón, la denunció, el Ritz la vetó y Manuel Fraga le reclamó 10.000 dólares en impuestos. La actriz se marchó a Londres en 1969.

El Tintablanca dedicado a Madrid | Tintablanca

-¿Por qué un funcionario del Museo Reina Sofía pidió que se hiciera un exorcismo al edificio? El lugar donde hoy contemplamos el Guernica de Picasso fue un centro de beneficencia para los más necesitados, que fueron enterrados aquí, junto a víctimas de pestes y epidemias.

Curiosidades de Tintablanca Nueva York

Tinta Blanca Nueva York está escrito por el director de VIAJAR, Mariano López e ilustrado por el arquitecto Miguel Ángel Berges. Nos muestra una ciudad desbordante y apasionada donde
toda historia, por inverosímil que parezca, acaba por convertirse en realidad. Los diez textos que conforman el libro nos descubren aspectos de la gran metrópoli que no conocíamos: personajes únicos e imposibles, luchadores incansables, heterodoxos llenos de rarezas, artistas, magnates, cronistas y desconocidos con vidas de leyenda. Y junto a ellos la construcción de una ciudad hecha por las voces del planeta entero.....

-Nueva York no es capital del país, ni siquiera de su estado. Pero ello no le roba el título de capital del mundo. El ingeniero que diseñó el célebre puente colgante de hierro que une Manhattan con Brooklyn no llegó a ver la obra construida: John Augustus Roebling, emigrante de origen alemán, falleció cinco días después de que el proyecto se aprobara el 1 de junio de 1869. Le sustituyó su hijo. Curiosidades de la vida, enfermó y tuvo que controlar las obras con un telescopio desde su casa, mientras su esposa transmitía sus órdenes a pie de obra. Seis días después de que se inaugurara el puente de Brooklyn el 24 de mayo de 1883, tras 16 años de trabajo, una tragedia empañó el orgullo de la ciudad. Una mujer cayó por una de las escaleras y el miedo a que el puente se derrumbara provocó una estampida en la que murieron doce personas.

Los libros incluyen adhesivos con algunas de las ilustraciones del interior | Tintablanca

- La Estatua de la Libertad pudo haber sido símbolo de Egipto, y no de Nueva York. El escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi había diseñado una mujer vestida con una túnica y una antorcha en la mano para la inauguración del Canal de Suez, como símbolo de la luz de Egipto sobre Asia. La idea no gustó al virrey egipcio, pero sí al pensador Édouard Laboulaye, que la convirtió en símbolo de la luz de las libertades en EEUU.

-El asombroso skyline de Nueva York se empezó a construir a finales del siglo XIX gracias a la feliz suma de tres factores: la revolución en la industria del acero, la invención del ascensor y un subsuelo rocoso capaz de soportar toneladas de peso. Entre ellos, no podemos obviar la labor de los indios mohawks, de la reserva de Kahnawake, en Montreal (Canadá), esenciales para concluir la construcción del Empire State en poco más de un año: las "águilas de las alturas" no tenían vértigo debido a una mutación genética. El 1 de mayo de 1931 el Empire alcanzó, gracias a ellos, los 381 metros de altura y 102 pisos, 25 más que el Edificio Chrysler.

Páginas interiores del Tintablanca de Nueva York que está escrito por el director de la revista VIAJAR, Mariano López | Tintablanca

-La meca del lujo y del consumo, la sofisticada y perfumada Quinta Avenida, nació para que los más ricos huyeran del ruido, las enfermedades y el olor pestilente del bajo Manhattan. No muy lejos, en Central Park, hay un secreto oculto en el pedestal del obelisco: una cápsula del tiempo que contiene una Biblia, un diccionario Webster, el censo de EEUU en 1870, las obras completas de Shakespeare, una guía de Egipto y un facsímil de la Declaración de Independencia de EEUU. Cuando se inauguró el monumento, acudieron más de 9.000 masones de todo el país al evento.

-¿Qué tienen que ver el Madison Square Garden y la Giralda de Sevilla? El actual Madison es heredero de tres espacios anteriores. Uno de ellos, situado al noreste de la plaza Madison Square, llegó a tener, gracias al arquitecto Stanford White, una estructura similar a la del Palacio de la Ópera de París… ¡Con una torre inspirada en la Giralda!

Curiosidades de Tintablanca París

El libro de París está escrito por el novelista Use Lahoz e ilustrada por la artista Blanca Lacasa. Ambos han vivido en la capital de Francia, y en sus textos y dibujos han tratado de apresar el alma de una ciudad mítica e irrepetible...

-Tan visitada e incomprendida, la Torre Eiffel, símbolo universal de la capital francesa, no siempre fue tan querida. En la época no gustó en absoluto algo tan desmesurado y fabricado con hierro. Se temía un desplome. En un manifiesto en su contra se la tildó de ridícula, de negra y “gran chimenea de fábrica”. Se habló de los "monumentos humillados": Notre-Dame, la Sainte-Chapelle, la cúpula de los Inválidos o el Arco del Triunfo. Un agravio. Intelectuales y vecinos la rechazaron, e incluso se publicaron manifiestos en su contra. Sin embargo, en su inauguración, en 1889, se editaron 300.000 postales con su imagen. Las primeras de la historia. ¡Y el éxito de este soporte ligero continúa!

Libro Tinta Blanca dedicado a Paris | Tinta Blanca Paría

- El Guernica se pintó en París, en el número 7 de la rue des Grands-Augustins, en un inmueble citado por Balzac en ‘La obra maestra desconocida’, en el que vivió Picasso con su musa y amante Dora Maar.

-No se puede hablar de París sin citar a Victor Hugo y ‘Los Miserables’. Una de sus frases, "Errer est humain; flâner est parisien" (errar es humano, pasear es parisino), constituye toda una declaración de intenciones. París es también la ciudad que acogió los primeros pasos de escritores del boom latinoamericano.

-El periodista Gabriel García Márquez no podía pagar la pensión hasta que madame Lacroix, su casera y mecenas, se apiadó de él y le dejó vivir un año entero gratis. Así pudo crear ‘El coronel no tiene quien le escriba’.

 -Vargas Llosa, aspirante a escritor, también recaló en París… Y en la generosidad de Lacroix.

-Le Procope mantiene intacto su encanto y la leyenda de ser el café más antiguo de París. Fundado en 1686, Rousseau y Voltaire mantenían aquí acaloradas discusiones filosóficas. Diderot escribió en sus mesas su Encyclopédie, y Danton y Marat conspiraron tramas revolucionarias entre sus asientos aterciopelados.

-¿Sabías que Winston Churchill era capaz de viajar a París solo para comprar queso? El lugar objeto de sus pasiones gourmets era Barthélémy, toda una institución hoy en día para los amantes de este alimento.

El PVP de cada libro Tintablanca es de 28,90€. El Cuaderno de Notas-Formato Grande es de 21,90€ y el Cuaderno de Viaje es de 16.90€. Todos ellos se pueden adquirir, y regalar, a través de la página web www.tintablanca.com