Un noviembre micológico

Anabel Álvarez Carnero
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Foto: ISTOCK

Llegan las lluvias, bajan las temperaturas y crecen los hongos: níscalos, boletus, lepiotas, rabozuelos… Los meses de otoño son los más esperados por los amantes de la micología, una actividad que cada vez cuenta con más seguidores. El turismo micológico atrae cada año a más curiosos que quieren disfrutar del entorno natural mientras aprenden sobre el mundo de las setas, una afición que implica mucha paciencia y observación.

Por ello os dejamos aquí una serie de rutas que se pueden realizar durante el mes de noviembre y así poder disfrutar de la recogida de setas y del paisaje otoñal con sus característicos colores, su olor a tierra mojada, su aire puro, su silencio y mucha tranquilidad. Espacios protegidos y lugares que disponen de las condiciones adecuadas para el nacimiento y proliferación de los hongos que harán las delicias del recolector aficionado. No olvides llevar una vestimenta adecuada, tu cesta y tu navaja para disfrutar de los frutos de esta temporada.