Niños y avión: ¿cómo entretenerlos?

Desde música a libros para colorear, pasando por juegos tradicionales, todo vale para entretener a los niños en los vuelos de larga distancia.

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Foto: AleksandarNakic/iStock

Los desplazamientos con niños en avión se pueden convertir en un auténtico quebradero de cabeza. El problema es que los más pequeños se aburren con facilidad, sobre todo cuando deben mantenerse tranquilos y sentados durante mucho tiempo. Con el objetivo de que el vuelo transcurra los más plácidamente posible, son muchos los padres que tienen preparados algunos recursos (juegos de cartas, películas, manualidades, música…), para distraer la atención de sus hijos y de esta forma evitar los clásicos “mamá, ¿cuándo llegamos?” o “me aburro, no sé qué hacer”.

De hecho, solo hacen falta 49 minutos y 47 segundos para que los más pequeños empiecen a inquietarse. O por lo menos así lo aseguran los resultados de un estudio elaborado por Emirates, aerolínea con sede en Dubái, y el doctor Sandi Mann, psicólogo y especialista en aburrimiento en la Universidad e Lancashire Central.

La investigación, de la que han participado más de 2.000 padres con hijos menores de 12 años en Reino Unido, tiene como objetivo ayudar a los padres a identificar el momento exacto en que sus hijos se aburrirán. Además, el estudio ha permitido la categorización de las actividades en Activas (A), Pasivas (P), Interactivas (I), Creativas (C) o Sensoriales (S).

Activas: caminar por el pasillo, jugar a cartas
Pasivas: ver películas, escuchar música
Interactivas: leer un libro, hablar
Creativas: dibujar, pintar
Sensoriales: refrigerios

Los resultados muestran también que un 41% de los encuestados han utilizado técnicas de soborno, como dar chuches a sus hijos, a cambio de un buen comportamiento. Sin embargo, este no es el único método de relajación utilizado. Los padres recurren a los aparatos electrónicos en un 33%, los juguetes nuevos en un 27% y cansar a los hijos corriendo por el aeropuerto antes del embarque en un 16%.

Mann sostiene que no hay que tener miedo a que los niños se aburran, ya que “si se deja solos con alguno de los materiales básicos, ellos mismos encontrarán formas creativas de activar sus cerebros y no aburrirse”.