Necesito España por Jesús Torbado

Los viajeros del mundo sin duda necesitan la enjundia de España para ser más felices, o para entretenerse al menos

Jesús Torbado
Cuando ya España apenas existe gracias a los esforzados y felones servicios del dimitido presidente Zapatero y cuando hasta los más conspicuos representantes del pueblo apenas pronuncian su nombre, o lo sustituyen desvergonzadamente por "el estado", a los funcionarios de Turespaña, rama publicidad, se les ha ocurrido emprender una campaña mundial bajo el eslogan de I need Spain (Necesito España), paralelo a aquel tan eficaz y lejano que impuso hace medio siglo el ministro Fraga, Spain is different. Lo de la desaparición de España no es desde luego una broma acerba. Los señores vascos se niegan a que la vuelta ciclista a España circule por su territorio hogareño, los mallorquines prohíben que se hable en español incluso con los turistas y con los guardias, en Galicia difícilmente se encontrará un individuo que quiera pronunciar el nombre de la patria general. Lo del "estado" sustitutorio debió de inventarlo aquel arrogante señor Pujol que gobernó Cataluña durante 23 años. Y ahora su esposa, Marta Ferrusola, en muestra patente de xenofobia nacionalista, protesta ante la idea de que los futbolistas barceloneses anuncien la marca España y explica que promuevan a España sus toreros y sus manolas. ¿Y ezo qué é en el año 2011, shiquiya? Aunque, eso sí, no le importe a la célebre intelectual indígena que el Barça promueva en sus camisetas al emirato de Qatar, que se dedica a repartir millones entre los fundamentalistas islámicos. En fin, a pesar de tantísimos obstáculos, Turespaña, que es el organismo oficial de promoción turística en el extranjero, ha fabricado un puñado de peliculitas (los llamados vídeos) para convencer a otros cincuenta millones de personas -incluidos dos millones de chinos- de que necesitan nuestro país, nuestra patria, estar con nosotros... Esas películas insisten, como era previsible, en lo de siempre, aunque esta vez con unos ciertos toques de babosa cursilería, pues ahí asoma el talento de realizadores cinematográficos muy promocionados por el poder vigente, como un tal don Julio Medem. Las imágenes retratan lo bien que vivimos, comemos, bailamos, bebemos, nos emparejamos, nos divertimos... Desde luego hay una supremacía exhibicionista de ciudades estatales como Barcelona (aunque Barcelona no sea propiamente España, según sus pancartas futboleras, mas para este asunto tal vez interese que lo sea) y algo de Madrid, aunque solo lo imprescindible. Muchos de los que han visto estas películas -se hizo una fiesta en su estreno- se quejaron de ruidosas discriminaciones, como si la España que esos posibles huéspedes necesitan quede reducida a unas risas, unas tapas, unos matadores de animales y unas bailarinas flamencas. No hay España mesetaria, paisajes sin arena, glorias románicas y aldeas maravillosas, ríos vacíos, gentes serenas... En la lengua inglesa no se advierte, pero en la española hay un matiz muy sutil entre "necesito España" y "necesito a España". Si los ciudadanos que malamente viven hoy en la Península Ibérica y en dos ciudades y una docena de islas adyacentes lo que de verdad necesitan es a la menguada España, los vacacionistas y los viajeros del mundo sin duda necesitan la enjundia de este país para ser más felices. O para entretenerse al menos. Ante una campaña de imagen y promoción semejante, los tunecinos se mosquearon porque uno de los eslóganes decía que ellos tenían mano dura. La imagen era la de unas manos sobando la espalda de una turista rubia tumbada en la playa (asunto que siempre ha sido muy real en el negocio hospitalario y tradicional de Tunicia). Pero quizás aludían también a las revueltas norteafricanas en las que ni se han contado los muertos. Aquí el dinero de todos se dedica a promocionar las glorias de aquellos que no quieren aportar el suyo, como los dueños de ese restaurante barcelonés en cuya carta los vinos españoles no catalanes aparecen bajo la sigla "de fuera de nuestras fronteras", o los políticos suyos que directamente aconsejan no beberlos, y que ni siquiera se consideran como parte de la manada. Tal vez porque también ellos necesitan España y a España.