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Nacieron a 9.230 kilómetros y se encontraron en una amistad de una década: Las raíces separadas de Alejandro Sanz y Stephanie Cayo están entre la ciudad que fundaron los musulmanes en el 713 y la Ciudad de los Reyes

Un mar y un océano de por medio. Y sin embargo, once años de amistad antes de que nadie hablara de otra cosa. Dos orígenes que no se parecen en nada terminan compartiendo la misma bahía cada verano.

Dos ciudades que marcaron sus vidas.

Dos ciudades que marcaron sus vidas. / Istock

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Alejandro Sanz acababa de bajar el telón de su gira "¿Y ahora qué?" el 24 de julio en Fuengirola, y en vez de encerrarse en casa hizo lo que hace siempre que puede: coger rumbo al Estrecho. Con él, entre el grupo de siempre, iba Stephanie Cayo. Se les vio navegando la bahía, con Gibraltar de fondo en una escena que ya no sorprende a nadie que haya seguido su historia desde febrero. Lo curioso, es que llevan conociéndose bastante más tiempo del que llevan siendo pareja. Ella misma lo contó así.

Porque no empezaron ahí. Empezaron mucho antes, cuando ninguno pensaba en el otro como algo más que un amigo. Y empezaron, sobre todo, en dos sitios que están casi en las antípodas el uno del otro. Él nació en Madrid, pero su sangre viene de una ciudad portuaria fundada por los musulmanes en el año 713. Ella nació en una capital que iba a llamarse de otra forma completamente distinta y que terminó quedándose con el nombre de un río. Algeciras y Lima. Ahí empieza esto.

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Sara Fernández García

Las raíces gaditanas de un madrileño que no lo es del todo

Alejandro Sánchez Pizarro nació en Madrid el 18 de diciembre de 1968. Tiene 57 años. Eso, sobre el papel, lo convierte en madrileño de nacimiento y no hay más uelta que darle. Pero la familia Sánchez viene de otro sitio muy distinto, y ese sitio se nota en cómo habla de él, en dónde pasa los veranos, en a quién invita cuando quiere desconectar de verdad.

Algeciras, España.

Algeciras, España. / Istock

Su padre, Jesús Sánchez Madero, es de Algeciras. Su madre, María Pizarro Medina, de Alcalá de los Gazules, un pueblo de interior en la misma provincia de Cádiz. De niño pasaba allí los veranos. De adulto sigue haciéndolo. Algeciras fue fundada en el año 713 por los omeyas, que la llamaron Al Yazirat Al Jadra, la isla verde, sobre los restos de un asentamiento romano anterior conocido como Portus Albus. Trece siglos después sigue siendo lo que siempre fue, un puerto de paso entre dos continentes, con el tráfico marítimo más denso de Europa pasando frente a su costa cada día.

Alcalá de los Gazules, Cádiz

Alcalá de los Gazules, Cádiz / Istock

Cádiz le ha devuelto el cariño con distinciones oficiales. Es Embajador de la Provincia de Cádiz desde julio de 2016, nombramiento que recibió en Jerez, y en febrero de 2022 fue declarado Hijo Predilecto de Andalucía. Son títulos que suenan a protocolo, pero que en la provincia se toman en serio. Lo que de verdad se hace en Algeciras cuando se tiene tiempo es salir a navegar la bahía. Se avistan delfines con relativa facilidad, sobre todo al atardecer, y hay salidas organizadas desde el propio puerto para quien quiera repetir el paseo que hizo la pareja este verano. Comer bien tampoco es un problema. El pescaíto frito, los chocos y las tortillitas de camarones son la carta de presentación de cualquier bar de la zona, sin necesidad de buscar mucho.

Lima, la ciudad que Pizarro quiso llamar de otra manera

Stephanie Cristina Cayo Sanguinetti nació en Lima el 8 de abril de 1988. Tiene 38 años, aunque parte de la cobertura de principios de 2026 la diera por 37 antes de su cumpleaños. Actriz, cantante, modelo, con una carrera que ha ido saltando de Perú a España y de ahí a Estados Unidos, donde ahora mismo protagoniza "DOC" en Netflix dando vida a la doctora Julia Jasso. Viene de familia de artistas. Sus hermanas, Fiorella y Bárbara Cayo, son caras conocidas en la televisión peruana desde hace años.

Miraflores, Lima.

Miraflores, Lima. / Istock

Lima fue fundada el 18 de enero de 1535 por Francisco Pizarro. La llamó Ciudad de los Reyes. El nombre nunca terminó de imponerse en la calle, y con el tiempo se quedó "Lima", derivado de la voz quechua que da nombre también al río que atraviesa la ciudad. Sigue sin haber acuerdo total entre historiadores sobre el porqué exacto de aquel primer nombre, aunque hay hipótesis de sobra. Lo que sí es un hecho verificado es que el Centro Histórico de Lima es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1988, ampliado en 1991, y que Barranco sigue siendo el barrio al que hay que ir si se quiere entender la ciudad más allá de las guías. Bohemio, con vida de bar y galería, y con una escena gastronómica que ha puesto a Perú en boca de medio mundo. Ahí, entre Barranco y Miraflores, está el restaurante Central de Virgilio Martínez, uno de los nombres que cualquiera que siga la alta cocina peruana reconoce sin pensarlo.

Catedral de Lima y Plaza de Armas

Catedral de Lima y Plaza de Armas / Istock

Y aquí hay un detalle que a nadie se le escapa una vez que lo sabe. El segundo apellido de Alejandro Sanz es Pizarro, por línea materna. Coincide con el del fundador de la ciudad donde nació Stephanie Cayo. No hay parentesco documentado entre ambos, ninguno, es pura casualidad de apellidos. Pero cuando se cuenta la historia de estas dos ciudades, cuesta no mencionarlo.

Lo que rodea a Algeciras y a Lima cuando se sale del centro

Alcalá de los Gazules queda a menos de una hora de Algeciras, tierra adentro, y ahí nació la madre de Sanz. No es el destino central de esta historia, pero conviene saber que existe, encajado entre sierra y campo, con ese aire de pueblo blanco andaluz que tan poco tiene que ver con el ajetreo portuario de la costa. La Bahía de Algeciras, mientras tanto, sigue siendo territorio de barcos de recreo y avistamiento de fauna marina casi todo el año, con Gibraltar recortado al fondo como telón permanente.

Ceviche peruano.

Ceviche peruano. / Istock / Jonas Eduardo Santana

En abril de 2026, la pareja viajó a Cusco y Machu Picchu. No fue una escapada turística sin más, fue por la boda de un amigo cercano de ella, aunque el resultado terminó siendo el mismo, una de las postales más fotografiadas del planeta con dos protagonistas inesperados delante. Cusco y Lima quedan a horas de distancia dentro de Perú, pero ambas comparten esa cocina que ha hecho del país un destino gastronómico por derecho propio, con el ceviche como bandera y una despensa que va de la costa a los Andes sin perder intensidad. En Algeciras, el pescado recién sacado del Estrecho cumple una función parecida, más humilde en apariencia, igual de arraigada en la identidad de quien vive allí.

Once años de amistad antes de la primera foto pública, en octubre de 2023 en Los Ángeles, que entonces ambos negaron sin dramatismo. Meses después llegaría el abrazo sobre el escenario del Estadio Nacional de Lima, en febrero de 2026, durante "Corazón Partío". Ella misma resumió toda esa historia previa a ¡HOLA! con una frase que cabe en pocas palabras: "más de una década". Nueve mil doscientos treinta kilómetros de distancia entre sus dos ciudades de origen, y ese fue el tiempo que hizo falta para que la amistad se convirtiera en otra cosa.