El Día Mundial de los Océanos… los seguimos llenando de basura (y mascarillas)

El mar genera el oxígeno y los alimentos necesarios para la vida en todo el planeta. Pero eso no impide que sigamos contaminándolo cada vez más, y forzando la extinción de la fauna marina. Ahora, con las mascarillas, la situación se pone todavía peor. 

Luis Meyer
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Foto: tataks / ISTOCK

El año pasado, en el transcurso del Madrid Photo Fest, el especialista en fotografía submarina Carlos Villoch hizo una declaración que dejó a los presentes bastante desconcertados: "El mayor peligro para nosotros, ahí abajo, no son los tiburones. Son los plásticos". Pero si uno le da dos vueltas a esa reflexión, no es tan sorprendente. En el Pacífico, ahora mismo, van a la deriva islas de residuos plásticos del tamaño de Francia, Italia y España juntas, cuyo tamaño no para de aumentar. Y hablamos de lo que se ve en la superficie del mar, que es una mínima parte del total. En el fondo, se acumulan cada día millones de toneladas.

Muchas organizaciones medioambientales llevan años dando la voz de alarma, pero el resto de la sociedad parecemos sufrir una suerte de sordera selectiva. Greenpeace advierte de que uno de cada seis peces del Mediterráneo tiene plásticos en su estómago, mientras que en el Pacífico, son nueve de cada 10. La biosfera marina muere por ingestas venenosas, o directamente, torturada: cuando se queda enredada en nuestra basura. Nos estamos cargando el mar, que es como decir que nos estamos cargando la vida. La nuestra. Porque produce más de la mitad del oxígeno que respiramos, y de él nos alimentamos miles de millones de personas. 

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Pero no parece que a la especie humana le resulte algo de especial importancia, a la vista de las cifras, que avanzan con desmesura: cada año, unos 100.000 animales acuáticos sufren muertes dolorosas por la presencia de residuos humanos en el mar, y especies como focas, delfines y tortugas se enredan en nuestra inmundicia, donde mueren de hambre. Pero aquí no se contabilizan todos los animales que, directamente, desaparecen, siendo muchos de ellos los últimos de su especie: decenas de millones. Hay organizaciones ambientalistas que tienen buenas ideas, tal es el caso de Ocean Conservancy que, entre otras iniciativas, organiza extensas batidas para limpiar playas de todo el mundo. Pero uno se pregunta si esto resulta eficaz, cuando no va acompañado de medidas drásticas y valientes por parte de nuestros gobernantes. 

Y ahora, las mascarillas

Desde Greenpeace lamentan que, con la crisis de la covid-19, podemos desandar lo (poco) que habíamos avanzado. “Cada vez había más gente que compraba a granel y evitaba el uso de plásticos de un solo uso en los supermercados. Estos establecimientos se habían puesto a trabajar, unos más y otros menos, para eliminarlos y se había aprobado una Directiva que pondría fin a los plásticos”, explican desde la ONG, y añaden: “Pero llegó el coronavirus y dio un vuelco a nuestras vidas. Muchas cosas han cambiado y una de ellas es el uso de plásticos desechables. No tenemos cifras, ya que aún es pronto para tenerlas, sin embargo su incremento salta a la vista, quizás por esa falsa sensación de seguridad que proporcionan en muchos casos. Además, ahora por nuestra seguridad y para luchar contra el virus, tenemos que usar mascarillas. De repente muchas empiezan a aparecer tiradas en las calles, junto con guantes de un solo uso”.

Y, al contrario de lo que piensa la mayoría, no se quedan sobre esa acera. Muchas, acaban antes o después en los océanos. “A través de una vía de escorrentía, un curso de agua o una alcantarilla, tu mascarilla puede llegar hasta el mar”, explican desde Greenpeace, y plantean un par de hechos demoledores: “¿Sabes que tardan más de 100 años en degradarse? ¿Sabes que además ponemos en riesgo a otras personas al dejarlas tiradas por ahí?”. No todo esta perdido: “Hay alternativas reutilizables”, dicen desde la organización. 

Solo un 3% de la superficie de nuestros océanos está protegida. Mientras nos pensamos si dar o no protección al resto, se multiplican las amenazas que ponen en peligro su salud y a las especies que los habitan. Desde la ONG dejan una puerta abierta a la esperanza: “Sin unos océanos sanos, nos enfrentamos a efectos catastróficos en la biodiversidad y el clima de la Tierra. Pero ahora, Gobiernos de todo el mundo están trabajando en un Tratado Global de los Océanos”. Y concluyen: “Si lo hacen bien, abrirán la puerta a una gran red de santuarios marinos que podrían proteger una tercera parte de los mares del planeta. En el Día Mundial de los Océanos, hay que reinventar también la protección de los océanos ante las graves amenazas a las que se enfrentan. Porque necesitamos océanos sanos y los océanos necesitan nuestra protección”.

FilippoBacci / ISTOCK