Multa por sentarse en las escaleras de Plaza España en Roma

Esta nueva orden municipal se extiende a todos los monumentos de la capital italiana, entre los que se encuentra la Fontana di Trevi y la sanción económica rondará desde los 150 a los 400 euros. 

Redacción Viajar
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Foto: Dezign80 / ISTOCK

La Plaza de España es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad de Roma y por lo tanto una de las atracciones turísticas más demandadas. Fue construida entre 1723 y 1726, y desde entonces, la preciada escalera de marmol de 135 escalones ha sido la protagonista de numerables eventos: desfiles de moda, sesiones de fotos y hasta películas que han pasado a la historia del cine.  

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Estas escaleras se han convertido en un símbolo de la ciudad, en un punto de encuentro y por supuesto en una zona de descanso para los turistas. Un lugar perfecto, y no solo por sus maravillosas vistas, para recargar las pilas y poder retomar la visita por la capital italiana. Sea la hora que sea la Plaza de España siempre está llena, pero lo que ya no volveremos a ver a serán estampas como esta. 

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Ha sido una normativa impuesta por el Ayuntamiento y que consiste en prohibir que los turistas se sienten o 'acampen' en monumentos históricos, como por ejemplo la Plaza de España, donde también se ha prohibido la entrada a las personas que lleven maletas de rudas y sillas de paseo. Ocho policías municipales merodean por la zona asegurándose de que los visitantes no se sienten ya que tan solo está permitido transitar por los peldaños de marmol. Para aquellos que no cumplan con esta norma la sanción económica puede variar, desde los 150 si el turista se sienta, hasta los 400 euros en el caso de que estos causen algún daño. 

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Esta normativa pretende cuidar especialmente los monumentos romanos considerados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Por este motivo, y en el caso de la Plaza de España, han ampliado el reglamento ya existente (que impedía comer y beber en este espacio). En el año 2016 este monumento se sometió a una restauración que fue financiada por la marca Bvlgari (que aportó 1,5 millones de euros). Esta actividad consistió en la reparación de daños causados por el desgaste y limpieza de la zona, que al parecer estaba llena de chicles, colillas y manchas de diferentes bebidas. 

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Como ocurre a menudo con este tipo de acciones, la polémica se ha desatado y ha generado opiniones tanto a favor como en contra. A algunos les parece una medida apropiada para mantener la integridad de monumentos tan emblemáticos como es este. En cambio a otros, el no poder sentarse en los escalones de la plaza les parece algo desmesurado y excesivo que puede perjudicar de manera notable el turismo de la ciudad.