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Miquel Sánchez, el guarda de refugio más veterano de España, 40 años por encima de los 2.000 metros: “Fue la mejor decisión de mi vida. Después de tantos años veo que acerté"

Miguel Sánchez, a sus 66 años, se consolida como guarda de un refugio en el Parque Nacional de Aigüestortes tras una decisión tomada hace cuatro décadas.

Pese a su falta de accesibilidad, el montañista mantiene este espacio como una propuesta irrechazable.

Pese a su falta de accesibilidad, el montañista mantiene este espacio como una propuesta irrechazable. / Istock

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“Fue la mejor decisión de mi vida. Después de tantos años veo que acerté”. Hace 40 años, el que hoy es guarda de un refugio de montaña en el Pirineo decidió dejarlo todo para coronar el Himalaya, catalogado por su familia como una “locura” que, desde ese momento, le cambiaría la vida.

Panorama de 75MPix del hermoso Monte Ama Dablam en Himalayas, Nepal

Panorama de 75MPix del hermoso Monte Ama Dablam en Himalayas, Nepal / Istock / Bartosz Hadyniak

Desde entonces Miguel Sánchez, de 66 años, se ha negado a renunciar a los 2.200 metros de altura que le separan del resto del mundo, encaramado en el Parque Nacional de Aigüestortes junto a su mujer e hija, en un refugio que no tiene pensado cambiar por más que pasen los años: “Llegué en 1982 y todavía sigo”, sentencia.

La ermita más bonita del mundo está en Cataluña: construida en la boca de un volcán, románica y perfecta para visitar en familia

Adriana Fernández

Vivir a 2.200 metros de altura

En entrevista con Informativos Telecinco, el montañista entendió su joven impulso de libertad como un efecto mariposa que, de otra manera, quizá nunca le hubiese dado la vida que hoy abraza: “Es un cambio de vida que va más allá del propio refugio. Te lleva a vivir en el Pirineo, a trabajar muy intenso y muy seguido, pero también te da mucho tiempo para ti. Mi vida ha venido marcada por la decisión de venir al refugio y estoy súper contento”.

Parque Nacional de Aig-estortes y el lago de Sant Maurici

Parque Nacional de Aig-estortes y el lago de Sant Maurici / Istock

Enclavado en el corazón del Val d’Aran, la posición de su peculiar hogar es tan privilegiado como sacrificada, y aunque hoy cuentan con “lujos” que, en su llegada eran cuanto menos prescindibles, tales como acceso a coche o helicóptero, radio o incluso el acceso a luz, aún hoy son muchas las veces que han debido dar su brazo a torcer, desde pequeñas comodidades hasta algo tan sencillo como el hecho de llegar, dado que este recóndito lugar de la vertiente septentrional de los Pirineos, en la provincia de Lérida, Cataluña, solo permite el paso a pie.

Parque Nacional de Aigüestortes

Parque Nacional de Aigüestortes / Istock

“Abrimos de febrero a abril, cuando hay nieve para el esquí de montaña, y de junio a octubre. Vivimos en la Val d'Aran y subimos y bajamos andando. En invierno nos turnamos con mi pareja Belén y es como retomar los primeros años”.

Uno de los núcleos de alta montaña más espectaculares de los Pirineos centrales

Conocido formalmente como Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, este conjunto natural, el único de su tipo en la comunidad catalana, conforma una de las mayores y más reconocibles extensiones de identidad atlántica y modelado glaciar del norte de España, y con él el Val d’Aran, el único valle atlántico de Cataluña.

Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici

Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici / Istock

Caracterizado por las clásicas formas de U, circos rocosos y una abundante densidad de agua, el entorno es hogar de fauna como el rebeco pirenaico, las marmotas, los ciervos, y osos pardos, además de especies tan extraordinarias como el quebrantahuesos o el urogallo, un orgullo demográfico que le ha otorgado reconocimientos como ser Reserva de la Biosfera, Zona ZEPA y LIC, integrado en la Red Natura 2000; o el ser Sitio RAMSAR, registrado en la Lista de Humedales de Importancia Internacional.

Puesta de sol en el refugio Josep Maria Blanc, Parque Nacional de Aigüestortes y Sant Maurici, España

Puesta de sol en el refugio Josep Maria Blanc, Parque Nacional de Aigüestortes y Sant Maurici, España / Istock

Rutas emblemáticas en el Parque

Pero en esencia, hay que hacerlo fácil, y si uno quiere disfrutar de este espectáculo a cielo abierto, solo hay una manera: ir. Por eso estas son las cuatro rutas más accesibles y reconocibles para que tú también puedas sentir el privilegio de la aventura, eso sí, siempre sin subestimarla:

  1. Carros de Foc 

La travesía mítica de senderismo de montaña. Une los 9 refugios guardados del Parque Nacional en un recorrido circular de unos 55 km y 9.200 m de desnivel acumulado.

  1. Ruta al Estany de Sant Maurici y Aigüestortes

Acceso clásico desde Espot hacia el lago custodiado por el pico doble de Els Encantats (2.747 m), o desde Boí hacia el planell de Aigüestortes.

  1. Uelhs deth Joeu y Artiga de Lin, Val d'Aran

Ruta accesible para observar la cascada donde reaparecen las aguas glaciares del Aneto tras circular subterráneamente por el Forau de Aigualluts.

  1. Circo de Colomèrs

Una de las entradas aranesas al Parque Nacional. Circuito circular que permite recorrer más de una docena de lagos glaciares en un entorno puramente granítico.

Lago Monestero

Lago Monestero / Istock / INIGO ARZA

Sellado por la Unesco: Patrimonio románico y una fiesta estival de fuego

Cada viajero es un mundo y las razones de tu escapada pueden ser tan diversas como el tiempo admita. Sin embargo, si puedes elegir, te recomendamos no perderte la que podría ser la mejor experiencia de tu viaje.

Fiestas del fuego del solsticio de verano en los Pirineos

Purificación, regeneración de la tierra y el paso a la edad adulta, esas son las tres premisas de esta celebración estival que desde 2015 es recogida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

Cada 23 de junio, noche de San Juan, los vecinos ascienden a un punto elevado de la montaña denominado faro para, desde allí, bajar la misma ladera en una "serpiente de fuego" conformada por antorchas de pino o tea (las tradicionales falles) que irán a alimentar las llamas de una hoguera central en la plaza del pueblo.

Localidades como Vilaller y la entidad de Arrestrado, así como la propia Val d'Aran —con las icónicas hèstas deth huec de Arties y Les—, continúan celebrando este curioso recorrido de lenguas humeantes.

Celebración de Arties San Joan en Val d'Aran

Celebración de Arties San Joan en Val d'Aran / Istock / Ismael Montero Verdu

El Románico Aranés y el Románico del Vall de Boí

A las puertas del Parque Nacional, los conjuntos románicos de estas dos localidades presentan la viva imagen de la variante pirenaica de este estilo arquitectónico, que se funde en el entorno y destaca, en este caso, por su excepcional estado de conservación.

En el Vall de Boí, son nueve iglesias de románico lombardo de entre los siglos XI y XII, con muros de piedra, campanarios de torre cuadrada de hasta seis pisos y portadas sencillas. Algunos de los elementos que resaltan responden a su templo insignia, Sant Climent de Taüll, pero también Sant Feliu de Barruera, Erill la Vall y Santa Eulàlia d'Unarre.

Iglesia románica de Valle España Cataluña Bohi.

Iglesia románica de Valle España Cataluña Bohi. / Istock / Photographer: Hans Geel

En el caso del románico Aranés, perteneciente a los siglos XII y XIII, la transición al gótico se hace evidente en portadas esculpidas con crismones, tímpanos y capiteles decorados, así como destacada imaginería en madera.

Algunas de sus obras destacadas son Sant Andrèu de Salardú, Santa Maria d'Arties y la iglesia de Bossòst.