Un café (viajero) con Roberto Álamo y Miguel Bernardeau

Hablamos con los dos actores, que comparten protagonismo en 'Josefina', el primer largometraje de Javier Marco, que se estrena hoy 5 de noviembre

Beatriz Pérez
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Foto: Luis Meyer

Una película de “gente normal a la que le pasan cosas normales”. Así se describiría la ópera prima de Javier Marco, Josefina, el primer largometraje del director que llega hoy 5 de noviembre a la gran pantalla. Un autobús, una cárcel y personas solitarias que se encuentran por el camino, estos son los elementos principales de esta cinta protagonizada por Emma Suárez, Roberto Álamo y Miguel Bernardeau.

Javier Marco empezó a escribir el guion de Josefina en 2015, al mismo tiempo que continuaba con su trayectoria profesional realizando un cortometraje al año. Toda esa experiencia le ha servido para afianzarse en cómo rodar, pero tal y como explica el propio director “el desgaste físico en un largo es mucho mayor que en un corto, porque dos o tres días de grabación se convierten en cinco semanas”.

El rodaje de la película se llevó a cabo entre abril y mayo de este año en la Comunidad de Madrid, y desde un principio todo el equipo supo que era allí donde querían rodar. Concretamente, las localizaciones han sido Alcalá de Henares, Fuenlabrada y Madrid capital. “Nunca hubo otra opción”, confiesa Javier Marco.

Y es que la relación del director con la ciudad empezó hace doce años cuando se mudó a la capital. Según Marco, “Madrid es el mejor sitio para hacer cine de España, aquí es donde viven la mayoría de los mejores actores y técnicos, y si no vives aquí, es difícil conectar con la gente y hacer una red de networking”.

“Además las localizaciones que tiene Madrid no te las da otra ciudad, aquí tienes de todo”, continúa. Y en lo personal, el director no duda en destacar su punto favorito de la ciudad: “Siempre que puedo voy al Templo de Debod, la energía que hay allí da mucha paz”.

Dos de los protagonistas, Roberto Álamo y Miguel Bernardeu, reciben a VIAJAR un día antes del estreno. 

Es una película donde los silencios tienen tanto peso como los diálogos. ¿Cómo os habéis preparado para este papel?

Roberto Álamo- La preparación no ha sido ni mayor ni menor que nunca. Igual que en otras películas hay que entender el guion. En este caso, el guion me gustaba mucho, comprendía a sus personajes porque yo en algún momento me he sentido solo y podía fantasear con lo que es estar solo en la vida. En ese sentido ha sido un trabajo placentero y mucho más fácil de lo que podría parecer.

Luis Meyer

Miguel Bernardeau- En mi caso, al principio hubo mucho trabajo de mesa, es decir, crear todas las circunstancias previas del personaje y abordar la historia de esta familia desestructurada y el porqué este personaje estaba donde está. Todo ese proceso te lleva a meterte inconscientemente en el subconsciente del personaje. Luego cada día, durante cada secuencia, hablábamos mucho antes de rodarla sobre lo que queríamos contar, lo que queríamos meter dentro del diálogo y el subtexto de lo que estaba pasando pero que no estaba en el diálogo, sino por debajo, a un nivel más profundo.

¿Qué os motivo para entrar en este proyecto?

R- Básicamente era un guion que estaba muy bien, que contaba cosas de gente normal a la que le pasan cosas normales. Pero esa normalidad es de una profundidad e intensidad extraordinaria. El cine te muestra esa cosa anodina que puedes presenciar en alguien que pasa por la calle. En este sentido, a mí me encantó hacer esta película de gente solitaria que encuentra una ventana que se abre a una posible mejor vida.

Luis Meyer

M- Yo hice una prueba para el proyecto un año y medio antes de que la película se hiciera y como sabía que estaba Roberto quería volver a trabajar con él y trabajar por primera vez con Emma. Yo no había leído nada más que una separata pequeña del guion donde mi personaje era muy diferente al que es ahora.

Está rodada en Madrid, ¿qué es lo que más os gusta, y lo que menos, de esta ciudad ?

R- A mí es que Madrid me encanta; soy de Madrid y soy madrileño gato. Sabina decía que es una ciudad que te da y te quita la vida, y durante mucho tiempo yo pensé así, que es una ciudad cosmopolita, pero hay mucha gente, mucha energía, todo es muy rápido… Pero con el tiempo es verdad que veo a Madrid como mi ciudad, estoy muy contento con ella y disfruto mucho de todos sus lugares.

M- Yo soy de Valencia y me gusta mucho el mar, tengo una conexión muy fuerte con él. Entonces, aunque aprecio mucho Madrid, porque al final he crecido, vivo y parte de mi familia está aquí, creo que en algún momento de mi vida voy a moverme de esta ciudad.

¿Qué plan recomendaríais en Madrid?

R- Pasear un domingo por el Retiro. Aunque es un sitio muy típico, es el pequeño pulmón de la ciudad.

El Palacio de Cristal de El Retiro | Eloi_Omella / ISTOCK

M- Yo recomendaría pasear también un domingo por el Barrio de las Letras.

De los lugares donde habéis rodado, ¿cuál os ha gustado más?

R- Me gusta mucho Sebastián. También Granada y Santander me parecen ciudades muy hermosas.

M- De los sitios en los que que he rodado, Bilbao me ha gustado mucho. Ahora he estado rodando en Berlín y también me ha encantado como ciudad.

¿Algún viaje por España que os haya impactado?

R- Hice un viaje a Ibiza de cuatro días para hacer una obra de teatro y desde que me bajé del ferry hasta que volví a cogerlo para volver me sucedieron ciertas cosas que, durante unos meses, me pregunté si habían ocurrido de verdad, si había sido real o me lo había imaginado. Entonces, llegué a la conclusión de que Ibiza tenía algo mágico o de brujería.

Luis Meyer

M- A mí La Graciosa en las Islas Canarias me pareció un lugar muy especial.

¿Y fuera de España?

R- Colombia es un lugar muy bonito. Durante los años 80 tenía muy mala prensa por el narcotráfico, y es algo que ha dejado una huella injusta en un país que es maravilloso, de los más hermosos del mundo. Da gusto estar con la gente de Colombia porque son personas maravillosas. Incluso me aventuraría a decir que tiene una de las poblaciones más hospitalarias del mundo.

Belleza a vista de pájaro. Así podríamos describir al embalse colombiano localizado en el oriente de Antioquía llamado Embalse de El Peñol-Guatapé. Pero no es un embalse natural… para su construcción fue necesaria la demolición, literalmente, del casco urbano de El Peñol | R.M. Nunes / ISTOCK

M- La India es un viaje fuerte. La gente, el idioma, la cultura en general… todo es diferente. Su religión los lleva a un estado de equilibrio muy bonito e inspirador, pero por otro lado es una cultura extremadamente machista y racista. Es un país hundido completamente por el hombre en un intento constante de ser levantado por la mujer. Hay una frase que dice que La India no es un lugar, sino un estado de la mente.

Y para acabar, un deseo: ese viaje que no habéis hecho todavía, pero os morís por hacer....

Luis Meyer

R- Nunca he estado en Estados Unidos y me gustaría ir a Nueva York. Hemos visto tantas películas rodadas en esa ciudad desde los años 30 hasta ahora, que en el imaginario es como si ya conociera Nueva York. Me gustaría pasar una semana allí y ver todo aquello que hemos visto tantas veces en pantalla.

M- Pues tal y como lo ha descrito Roberto, a mí me gustaría mucho ir a Colombia.