Máxim Huerta nos habla de sus viajes: "Me encanta subirme al coche y llegar hasta donde el corazón me lleve"

Ha escrito una docena de libros y ha presentado con éxito programas de televisión. Es un enamorado de París y le encanta viajar por el mundo para contarlo y dibujarlo, aunque su trayecto más corto fue el de Ministro de Cultura y Deporte, que duró solo una semana. Nacido hace 48 años en Utiel (Valencia), no se arrepiente de nada. 

Javier del Castillo
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Foto: VICTORIAIGLESIAS

Quedamos en el Café Comercial, muy cerca de su casa, en el barrio de Malasaña (Madrid). Aparece sonriente, vestido con vaqueros, chupa oscura y camiseta blanca, dejando constancia de su prematura vocación viajera: “Mi padre era camionero y me llevaba en la cabina desde muy pequeño”. Máximo sueña ya con su próximo viaje por la costa oeste de EE UU y se entristece cuando recuerda Notre Dame envuelta en llamas.

VICTORIAIGLESIAS

¿Viajaba ya de niño en el camión de su padre?

Y dormíamos en el camión. Como yo era asmático, me llevaba a los Pirineos para que respirara mejor. En aquellos años 60 no había ventolín y viajábamos de madrugada a las montañas. Así que viajar forma parte de mi ADN.

¿Qué recuerdos tiene de aquellas rutas?

Lo más emocionante del viaje para mí era hacer la bolsa, coger un juguete y meter una libreta para dibujar. La emoción no estaba en el destino sino en el tránsito: en el hecho de viajar por Castilla, los Pirineos o ir a Cádiz. Eso no ha cambiado con el paso de los años. Me gusta disfrutar del recorrido.

Puglia, Italia | Máxim Huerta

¿Cuál fue su primer destino fuera de nuestras fronteras?

Andorra, en mi infancia. Íbamos a por leche y a por una radio para un coche teledirigido. El siguiente viaje al extranjero fue París. 

Desde entonces, ¿cuántas veces ha visitado París?

No recuerdo. He vivido y trabajado en París, he pasado largas temporadas, he escrito sobre la ciudad... No hay nada que me guste más que sentirme de la ciudad en la que estoy. 

Máxim Huerta

¿Qué es lo que más le interesa de los sitios?

Todo. Viajar es entrar en la cultura de una ciudad, pasear por sus calles, salir de las zonas turísticas y dejarte sorprender por el lugar, sin seguir ningún mapa. 

¿El próximo viaje?

Las Vegas, Los Ángeles... toda la costa oeste de EE UU durante casi un mes. Tengo muchas ganas de conocer el Parque Nacional de Yosemite y el Gran Cañón del Colorado. Son muchos kilómetros, pero los kilómetros formarán también parte de mi viaje. 

Marruecos | Máxim Huerta

¿Prefiere ir solo o acompañado?

Viajo mucho en solitario y no me cuesta nada sentarme a comer en un sitio y entablar conversación con el de al lado. Nunca me aburro. Aburrirse en un viaje es un pecado mortal.

¿Qué es lo peor que le ha ocurrido viajando?

Una vez me quedé encerrado en el metro de París y no había manera de salir. Pero la situación más dramática la viví con un grupo de amigos en el Peloponeso. Alquilamos un barco, nos tragó una ola y caímos todos al agua. Yo me corté los dedos al agarrarme a una zodiac y creía que alguno de los amigos había desaparecido. Nos salvamos de milagro.

Isla de Hvar, Croacia | Máxim Huerta

En 2016 presentó en TVE “Destinos de películas”. ¿Cómo vivió esa experiencia?

Fue un lujo: cultura, viajes y cine, todo junto. El cine ha conseguido que queramos ver la frutería de Amélie, el escaparate de la joyería Tiffany, el desierto de Babel o el Big Ben de Mary Poppins. Roma empezó a ser el primer destino turístico por la película Vacaciones en Roma. Aquel programa fue una oportunidad maravillosa para viajar y ver cine. Sentía envidia de mí mismo. Todavía me emociono al recordar los kilómetros que hicimos en un jeep para llegar hasta la casa donde estuvieron Cate Blanchett y Brad Pitt en la película Babel.  

¿Un rincón de nuestra geografía en el que le gustaría retirarse?

Me iría a Cadaqués. Es mi lugar preferido y suelo ir allí con frecuencia. Tiene difícil acceso, lo que le da un mayor encanto. Los lugares difíciles de llegar se mantienen mucho mejor. 

Oporto | Máxim Huerta

¿Se arrepiente de su accidentado paso por la política?

No me arrepiento de nada. ¿Por qué tendría que arrepentirme de algo maravilloso, como fue estar al frente del Ministerio de Cultura y Deporte? Me gusta la vida política y fue un reto aceptar esa responsabilidad. 

¿Qué le impresionó más de Madrid, al llegar del pueblo?

La Gran Vía. Era un día de lluvia y al contemplar tantas luces reflejadas en el suelo me parecía estar en Nueva York. Me impactó mucho. Ahora me gusta pasear por la Cuesta de Moyano. Me recuerda los bouquinistes de París. Es uno de mis lugares preferidos.

Central Park, Nueva York | Máxim Huerta

¿Algún consejo para los viajeros menos experimentados?

Les recomiendo que se dejen llevar, que se metan en un bar que no aparezca en la guía, que escuchen las conversaciones y que pidan algo que no conozcan. Porque, al final, el monumento te lo vas a encontrar sí o sí. Para regresar con otro sabor de boca y sentirte orgulloso de haber descubierto algo (un portal, una fachada, una callejuela...), es bueno perderse. Son pequeñas victorias que yo siempre recomiendo. 

¿Algún paisaje singular que guarde en la memoria? 

Los campos de lavanda de Valensole, en la Provenza francesa, en plena floración. Aquellas colinas pintadas de morado te producen un impacto visual impresionante. Es la imagen que más me ha impactado de un viaje. También me impacta mucho el desierto. El cielo es otro cielo, que coincide con el de los cuentos que leía de pequeño. 

Valensole, Francia | Máxim Huerta

¿Cómo influyen los estados de ánimo en la percepción de un destino?

El mismo destino cambia dependiendo de la época del año, la compañía y tu estado de ánimo. Todo influye a la hora de viajar.  

¿En qué otra época le hubiera gustado vivir?

En los años 50 y 60 de la Dolce Vita italiana y también en el París de los años 20.

París | Máxim Huerta

¿Qué medio de transporte prefiere?

Me encanta subirme al coche y llegar hasta donde el corazón me lleve. Hago kilómetros y kilómetros; así que tengo el coche bastante machacado.

No lo veo con mochila y durmiendo en tienda de campaña...

No soy mochilero y tampoco me gustan los camping ni las tiendas de campaña. Prefiero la maleta y cierta comodidad.