Maria Dueñas: "Suelo viajar a destinos urbanos y me encanta patear y disfrutar las ciudades."

El éxito de su novela, El tiempo entre costuras, cambió la vida de esta profesora manchega, nacida en Puertollano hace 57 años. Ahora vive en Cartagena (Murcia), junto al mediterráneo, y viaja por todo el mundo para presentar sus novelas. La última, Sira, también editada por planeta.

Javier del Castillo
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Foto: VICTORIAIGLESIAS

En la terraza de la Plaza de la Paja (Madrid) se escucha el trinar de gorriones y estorninos. Es el fondo musical de la entrevista a María Dueñas, una de las escritoras más leídas de nuestro país. Después de más de un año de reclusión obligada, espera recuperar muchos viajes aplazados.

A Sira, la protagonista de su última novela (segunda parte de El tiempo entre costuras), no le importa viajar ni cambiar de país. ¿Tiene usted ese espíritu viajero?

A mí tampoco me da pereza viajar. Me gusta viajar, pero no a lo loco, visitando siete ciudades en una semana. Cuando mis dos hijos eran pequeños, hicimos las maletas y nos fuimos a pasar un año académico a Estados Unidos.

En el Palacio de las Naciones, Ginebra. | D.R.

¿Cuántas personas le han confesado que viajaron a Tánger y Tetuán para pisar los escenarios de su primera novela?

Me lo dicen muy a menudo, y eso me ilusiona mucho. Son destinos que están muy cerquita, que son muy asequibles, aunque hay gente que no se ha atrevido nunca a dar ese paso. Yo sigo teniendo amigos en Tetuán, de los viejos tiempos del protectorado.

La Habana, Lisboa… ¿Le gustan las ciudades algo decadentes y con pasado colonial?

Me gustan La Habana y Lisboa, pero también Nueva York. Suelo viajar a destinos urbanos y me encanta patear y disfrutar las ciudades. Durante algunos años, hacíamos en verano intercambio de casas con otras familias. Nos íbamos dos meses a Londres, Ámsterdam o San Francisco, que era una manera excelente de viajar. Conoces mejor las ciudades y adquieres rutinas de ir a comprar a determinados sitios. Llegas a sentirte ciudadana de esos lugares.

En el Zócalo de Ciudad de México. | D.R.

¿Necesita viajar a los destinos dónde viven los protagonistas de sus historias?

Normalmente, escribo sobre lugares que conocía con anterioridad, pero me gusta volver a ellos cuando escribo la novela. Me hubiera gustado viajar a Jerusalén y a Londres mientras escribía Sira, pero no pude por la pandemia.

¿Qué tal se vive en una ciudad de provincias, como Cartagena, su lugar de residencia?

Cartagena es muy agradable, con buen clima y pegada al Mediterráneo. Yo paseo a primera hora de la mañana por el puerto, antes de empezar a escribir y, para mí, es muy gustoso. Además, vivir en Cartagena me permite estar aislada del ruido de fondo de Madrid. Cuando me llaman para algo, tengo la excusa de que estoy lejos de la capital de España.

En Londres. | D.R.

¿Dónde pasó los veranos de su infancia?

Gran parte de mi familia materna vivía en Málaga y pasábamos los veranos con ella. Era muy divertido porque allí estaban mis primos y lo pasábamos muy bien en la playa. Con Málaga tengo una relación de afecto y cariño. Es una ciudad preciosa, con muchos museos nuevos, con el centro peatonalizado y con el puerto metido en la ciudad.

¿Tiene un sitio fijo de veraneo?

Desde hace muchos años, pasamos los veranos en Cabo de Palos, un pueblecito de pescadores, al sur de Cartagena. Antes viajábamos más, pero ahora viajo mucho a lo largo del año y prefiero quedarme junto al Mediterráneo.

En Harajuku, el barrio más friki de Tokio. | D.R.

¿Las giras promocionales son otra manera de viajar?

Aunque la agenda te impide ver todo lo que quisieras, yo intento siempre hacer alguna escapadita. Cuando voy solo a un sitio, sin tener que enlazar ciudades o países, aprovecho para quedarme algún día más y poder ver algo. Cuando fui a la Feria del Libro de Lima (Perú), aproveché para ir a ver el Machu Picchu. Siempre te puedes organizar.

Creo que conoce muy bien Estados Unidos.

Conozco bien Estados Unidos porque he vivido allí largas temporadas, primero como estudiante y luego como profesora visitante. He recorrido ambas costas, me encanta Nueva York y no me importaría vivir en California.

¿Qué lugar de California elegiría?

Me gusta mucho la bahía de San Francisco y Santa Bárbara, donde vive el personaje de una de mis novelas. Tampoco me importaría residir en Santa Bárbara, ni en los alrededores de Los Ángeles, donde tienes Santa Mónica y otros sitios muy bonitos. La gente de California es muy especial, me gusta su rollo y allí me siento muy cómoda.

En La Habana. | D.R.

¿Algún otro sitio que le haya cautivado?

Me fascina México. He ido muchas veces a su capital y me he recorrido el país entero en coche, con amigos. También conozco bien Guatemala, fue un viaje precioso; y voy con frecuencia a Buenos Aires y a Brasil para presentar mis novelas. Vuelvo también, de vez en cuando, a Tetuán y a Tánger para reencontrarme con amigos.

¿Sus destinos europeos favoritos?

Londres es mi ciudad favorita, desde que a los 18 años decidí estudiar Filología Inglesa. París también me encanta, pero por encima de todas está Londres. Toda Italia me parece fascinante… Y, luego, hay dos ciudades europeas que no parece que tengan demasiado atractivo, pero donde tengo hermanos viviendo y también me gustan: Luxemburgo y Bucarest.

¿Un viaje que la haya marcado especialmente?

Recuerdo un viaje memorable y muy especial a La Habana, cuando estaba preparando la novela La Templanza. Fue muy divertido y enriquecedor, por la gente con la que fui y por lo que pasó después con esa gente en mi vida.

¿Algún atardecer, una puesta de sol?

Es único ver caer la tarde desde el jardín del Hotel Nacional y contemplar cómo se va llenando de gente el malecón de La Habana mientras te tomas un daiquiri.

En Brooklyn, Nueva York. | Carlos Lujan

¿Qué tipo de hoteles le gustan?

Me gustan los hoteles con legado, esos hoteles que aparecen en Sira: el King David, en Jerusalén; el Dorchester, en Londres, o El Minzah, de Tánger. Son hoteles que tienen una historia detrás.

¿Viaja con libros en la maleta?

Viajo con libros y compro libros en los sitios a los que voy. También procuro leer en los trayectos algo que tenga que ver con el país o la ciudad que vaya a visitar.