Lumbini, cuna de Buda, por Luis Pancorbo

Hay monjas que se comen el polvo de los ladrillos de Lumbini para incorporar algo de Buda en su organismo.

Luis Pancorbo
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Foto: Ximena Maier

Si Buda nació, debió hacerlo en Lumbini, un lugar de Nepal situado a veinte kilómetros de la frontera con la India. Tomando como histórico que hubo un príncipe llamado Siddharta Gautama, un reciente hallazgo arqueológico sostiene que vivió trescientos años antes de cuando se suponía. Es decir, los estudios de radiocarbono de las vigas encontradas en el templo de Mayadevi retrotraerían la edad física del inmaterial Buda hasta el siglo VI antes de Cristo, en vez del siglo III antes de Cristo que se venía manejando.

El autor de esa pequeña bomba de relojería es Robin Conningham, un arqueólogo y profesor inglés de 47 años. Con él colabora el nepalí Kosh Prasad, pero la gloria va para la Gran Bretaña como in illo tempore. Conningham, que es vicerrector de la Universidad de Durham, saca tiempo los meses de enero y febrero para excavar en el templo de Mayadevi, la madre de Buda. Es el sitio de Lumbini que concentra más emoción para los visitantes budistas. Hay monjas que arañan el mortero que une los ladrillos y se comen ese polvo para incorporar algo de budeidad en su organismo. Por la Buda Jayanti, la fiesta que conmemora el nacimiento, la muerte y la subida al parinirvana de Buda, ocurrido todo ello un mismo día del mes de Vesak, acuden miles de romeros de la cercana India, y de la lejana Sri Lanka, y de Japón. Van a una campa como la de Lumbini bajo cero en invierno, achicharrada cuando tienen que llegar los monzones y no descargan. Durante esa época tórrida fui a filmar las ruinas de ese lugar donde lo más alto es la Columna de Ashoka, el emperador indio que visitó el sitio en el año 249 a.C. Puso un pilar con una inscripción sobre la que se ha montado toda la teoría del nacimiento del Buda: "Este es el pueblo de Lumbini donde el Bendito Dios nació". Fa Xian, viajero chino del siglo IV, habló del árbol bajo el que nació Buda, y de la piscina Puskarni, donde se bañó Mayadevi antes del parto. Todo eso se celebra este año el próximo 14 de mayo, con la luna llena.

Lumbini no es sino un erial, aunque alcanzase su gloria gracias a la leyenda de Mayadevi. La que iba a ser madre de Buda salió del palacio donde vivía con su esposo, el rey Sakya Suddhodana; se dirigía a casa de sus padres, de la familia real de los koliyas, cuando a medio camino, en Lumbini, le llegaron las contracciones. De pie, se agarró con una mano a la rama de un árbol y dio a luz a un niño que dio siete pasos y declaró: "Este es mi último nacimiento y a partir de ahora no naceré de nuevo". De ahí viene también el pesimismo del budismo, no solo respecto al hinduismo de las reencarnaciones, sino porque su fundador sabe de antemano la inconsistencia de la naturaleza humana que pretende redimir. Es cierto que predica el remedio para dejar de sufrir, el noble óctuple sendero, y señala al deseo, al apego, como la raíz de todos los males de la humanidad.

Conningham es más científico que partidario de lo impermanente.Va a seguir trabajando otros tres años en la zona, y especialmente en Kapilavastu, donde pudo haber estado el palacio del padre de Buda. Dentro de poco habrá veintidós millones de peregrinos en los santos sitios budistas, con los problemas de conservación de las ruinas. Pero eso se dice desde que en 1896 empezaron los trabajos arqueológicos en Lumbini. Sin olvidar que los arqueólogos nepalíes ya databan en el siglo VI a.C. el nacimiento de Siddharta. Babu Krishna Rijal estudió una placa de terracota de Buda, del período Gupta, lo que lleva de nuevo al VI a.C.

No debería haber en campos de la ciencia cejas altas y bajas, y pieles marrones y más claras, y universidades más altas que otras, sino la verdad simple y desnuda. Hay pétalos de loto de muchos colores, y gentes varias, pero Buda decía que un conductor de elefantes ha de reunir las mismas cinco cualificaciones que el hombre que pretende la iluminación: buena salud, confianza, diligencia, sinceridad de propósito y conocimiento. En principio, todos los humanos poseen una naturaleza que tiene afinidad con la Iluminación. Luego viene la vida.