Los territorios berlineses en los tiempos de "La vida de los otros"

Se encuentra entre las mejores películas sobre la vida vigilada en la zona oriental de la capital alemana. Cargada de premios, incluido el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, supone una excepcional muestra para conmemorar el 25 aniversario de la caída del Muro, que se cumple el día 29 de noviembre.

B. Iznájar

Igual que los acantilados que atrincheran un río, los altos edificios de la época socialista flanquean el lecho de amplias aceras del largo bulevar Karl-Marx-Allee, la arteria principal de lo que fue el Berlín oriental durante los años de la ocupación y muestra única de aquellos tiempos en la capital alemana. Como museo arquitectónico a la intemperie que es en la ruta comunista, también se fijó en esta calle el director Florian Henckel von Donnersmarck para rodar los conmovedores planos finales de Das Leben der Anderen (La vida de los otros, 2006) en la gigantesca librería Karl Marx, que es el café Sybille, sito en el número 72. Este antiguo Bar de leche recoge en forma de exposición permanente la convulsa historia de esta avenida, que en el año 1940 fue Stalinallee, donde en un extremo se encuentra la plaza Frankfurter Tor, con las torres gemelas como modelo arquitectónico soviético.

Sin abandonar el centro histórico que abraza el distrito Mitte reunificado, territorio de la ahora muy visitada Isla de los Museos, la Puerta de Brandeburgo o el Reichstag, ahora la acción transcurre en la Wedekintrasse, donde la Stasi (la policía secreta del régimen comunista) monta una oficina de escuchas para espiar al escritor que vive en el piso de abajo. Muy cerca de ese domicilio, en el barrio de Lichtenberg, se encuentra la antigua central del Ministerio de Seguridad socialista, plató primordial en la película que en la actualidad es un museo muy visitado.

Las cámaras se dirigen a la plaza Rosa-Luxemburg en busca del monumental teatro de planta octogonal con seis columnas que se presentan a la entrada. Es el glorioso Volksbühne, donde se filma la escena de baile entre el prestigioso novelista y su novia. Este coliseo es obra del mismo arquitecto que levantó el teatro Hebbel, ya en el distrito Kreuzberg, escenario asimismo de la película. Una película que retoma protagonismo con el 25 aniversario de la caída del Muro de Berlín.

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