Los paisajes del "Capitán Trueno"

Como un triángulo escaleno es la geometría de rodaje que ha trazado el director Antonio Hernández y su película "El Capitán Trueno y el Santo Grial". Por los paisajes de Andalucía, Castilla-La Mancha, Madrid y Comunidad Valenciana ha transitado el caballero andante del cómic español creado por Víctor Mora y Ambrós.

B. Iznájar

La troupe cinematográfica de 150 personas conquistó el pasado verano el castillo de Burgalimar, una fortaleza construida durante el Califato cordobés que, por su extraordinario estado de conversación, aún mantiene el hálito omeya que lo creó en el siglo X. Sobre sus catorce torres almenadas y los paños de los muros, un entramado de poleas y cables deslizaba a camarógrafos y máquinas para filmar los planos subjetivos en los que el actor Sergio Peris-Mencheta emula las piruetas aéreas del héroe ibérico de las Cruzadas. Este baluarte defensivo, que mandara construir Alhaken II, se levanta sobre una colina del pueblo de Baños de la Encina (Jaén), uno de los destinos de la ruta turística del Legado Andalusí. Dos casas señoriales de los siglos XVI y XVII, una iglesia del XV y el hallazgo de restos arqueológicos de la Edad del Bronce y de la ciudad romana Cástulo suman una riqueza monumental por la que ha sido declarada Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural.

En su viaje de salvador, el cruzado y sus amigos Crispín y Goliat flanquean la vía natural que cruza Sierra Morena y une la meseta con el Valle del Guadalquivir para instalarse en el castillo-convento de Calatrava la Nueva (Ciudad Real), sede de la Orden de Calatrava y magnífico plató natural por su buena preservación y escasas transformaciones en su entorno. En las mismas tierras manchegas, un trávelin con grúa vuela sobre los cuerpos desnudos del hombre trueno y su reina vikinga, Sigrid, para filmar un íntimo encuentro en el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, un oasis para las aves acuáticas, rodeado de encinas, olmos, álamos, sabinas y carrizos en el Campo de Montiel. En un salto hacia el norte, los recibe el aire fresco de la madrileña Sierra de Guadarrama, con la figura del Monasterio de El Escorial sobresaliendo del paisaje, y allí montan el campamento, en el bosque de La Herrería, un lugar que forma parte del ecosistema del Monte Abantos. La aventura continúa hacia el este, por el cañón que forma el río Turia en el pueblo valenciano de Chulilla, con su castillo árabe. Después, el soldado prosigue cabalgando por la tierra de vinos alicantinos de Pinoso, para luego ascender hasta Buñol y Yátova, villas valencianas donde se localizan las cuevas Turche y de las Palomas, refugio que comparte con el mago Morgano.