Los nidos de "Godzilla", donde vive "El señor de los monstruos"

Sesenta años después de que el monstruo radiactivo apareciera en el cine por primera vez, el director Gareth Edwards firma una nueva versión de "Godzilla". En esta ocasión, los platós naturales se centran en los alrededores de la canadiense Vancouver y en distintos países que albergan accidentes geográficos únicos en el planeta.

B. Iznájar

Desde sus más de cien metros de altura, los ojos del lagarto Godzilla dibujaron una línea recta sobre la geografía de la isla de Vancouver. Así trazó la ruta de rodaje canadiense de la película que sesenta años después le resucita como El señor de los monstruos. El primer punto de esa raya imaginaria corresponde a Nanaimo, un oasis urbano en la costa este de la isla, frente al estrecho de Georgia, que, paradójicamente, es el set donde se desarrollan escenas de destrucción masiva de maquinaria bélica. La producción aprovecha la línea férrea abandonada de Rail CN del espectacular valle de Cowichan para poner en marcha un tren con carga comprometedora que discurre hacia el sur, donde a pocos kilómetros aparece Ladysmith, una pintoresca localidad pespunteada de encantadoras casas recuerdo de su pasado minero, y más abajo surge el pueblo del lago Shawnigan, localización en la que se detiene el convoy cinematográfico y hogar de uno de los puentes de caballete más destacados del mundo.

Para localizar los nidos donde se refugian las bestias únicas en el mundo, la producción encontró en la selva venezolana el sumidero más antiguo del mundo, llamado de Humboldt. Con imágenes cenitales, la cinta muestra el agujero que contiene una sima de más de 500 metros de profundidad rodeada de vegetación con los helicópteros de la organización secreta Muto sobrevolándola, en el Parque Nacional de Sarisariñama (Bolívar), solo visitable si se obtiene el permiso reglamentario de la reserva natural y en compañía de guías expertos.

Otro grupo de helicópteros vigila el Pozo del cielo (Tiankeng Xiaozhai), la fosa más profunda de la Tierra y lugar de destinos aventureros, en el municipio chino de Chongqing. El ejército misterioso que actúa en la película también custodia uno de los lugares más inquietantes del planeta, la Puerta del infierno, un cráter ardiente desde 1971 en el desierto de Karakum (Turkmenistán), espectáculo turístico en este país de Asia central. Todos ellos, posibles nidos de bestias descomunales.