Los museos curiosos del mundo

Desde aprendices de magos hasta pacifistas, amantes despechados, morbosos, refinados, espías o internautas, en el mundo hay museos para todo y para todos.

Nuria Cortés

Ya lo decía Borges: " Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos ". Quizás por ello, además de coleccionar aprendizajes útiles para la vida, los humanos seamos tan aficionados a seleccionar, etiquetar y exponer los más variados objetos. Por mor de la ciencia, divulgación, afición e incluso obsesión se han llenado salas que hoy son una auténtica sorpresa para el viajero que busca una visita museística que se salga de lo predecible. Originalidad desde luego existe en el Museum of Broken Relationships (www.brokenships), en Zagreb (Croacia), seguramente el más curioso y exitoso de los inaugurados recientemente. El desamor es el protagonista en sus vitrinas, donde aparecen anillos, trajes de boda, cartas, peluches y toda suerte de piezas -incluyendo una piedra vesicular- que sus dueños han ido donando para recordar o reírse de quienes les han roto el corazón. En su web la colec- ción sigue aumentando con los mensajes y las fotos que envían los internautas despechados. Pero también hay quienes prefieren robar las ideas antes que el corazón. El Museo de las Imitaciones (www.unifab.com 4 €), en París, busca sensibilizar al público de la importancia de proteger la propiedad intelectual. Perfumes, juguetes, bolsos, relojes y gafas se exponen junto, en muchos casos, los originales. En la muestra hay un Dom Perignon transformado en Dom Popingnon, un gorro de Vuitton cuyo diseño no pertenece a ninguna colección de la marca e incluso un ánfora gala del siglo I a.C. destinada a contener vino cuyo tapón sería una burda imitación de los utilizados por la casa romana Marcus Cassius Caius.

Para todos los gustos
Pero si lo que se busca es el refinamiento perfeccionado a lo largo de los siglos, el visitante puede dejarse seducir por la delicadeza del ornamento ja ponés en el Tetsuo Ishihara Museum o en el Shunkaen Bonsai Museum (www.kuniokobayashi.com), localizados en Kyoto y Tokio, respectivamente. El primero está dedicado al peinado tradicional de las geishas y muestra más de 100 creaciones y cerca de 300 exquisitos adornos para el cabello. En la capital se puede disfrutar de una colección de unos 2.000 bonsais, incluyendo ejemplares de más de 500 años de antigüedad.

Retrete en el trono
Menos sutil es el Sulabh International Museum of Toilets (www.sulabhtoiletmuseum.org), en Nueva Delhi, con una amplia muestra de orinales, bidés y retretes que detallan la evolución de este sanitario desde el siglo X al XXI. Los hay lujosamente decorados con flores y delfines, diseñados con la apariencia de un estuche de libros o incluso la réplica del trono del rey Luis XIII, quien no tenía reparos en aliviarse mientras recibía en audiencia gracias a un inodoro instalado en tan regio asiento.

Y ahondando en la escatología, que también incumbe a las cosas de ultratumba, ¿por qué no visitar el Museo Funerario de Viena (www.bestattunqwien.at)? Carruajes mortuorios, uniformes, ataúdes, urnas y fotografías muestran la historia del enterramiento, con especial atención a la perspectiva vienesa. Otros museos estilo A dos metros bajo tierra son el Museum of Funeral Customs (www.funeralmuseum.org), en Springfield (Illinois), y el Nederlands Uitvaartmuseum (www.uitvaartmuseum.nl), en Amsterdam. O las aún más tétricas catacumbas de París (Plaza Denfert- Rochereau, 7€), antiguas canteras romanas que a finales del siglo XVIII acogieron un vasto osario de seis millones de cadáveres. Y como no se sabe si llegado el momento San Pedro abrirá o no las puertas del cielo, no estaría de más pasarse por el Museo del Diablo, en Kaunas (Lituania), con más de 3.000 esculturas, máscaras, muñecos y dibujos procedentes de múltiples rincones del planeta. Considerado por muchas culturas como un espíritu maligno, para los lituanos el diablo es un ser atractivo, alegre y no muy inteligente que ayudó a Dios a crear el cerdo, el sapo y la cabra.

La espía que me amó
Mucho más seductor y avispado es sin duda el agente 007, James Bond , cuyo Aston Martin DB5 -aparecido en la película Goldfinger - se muestra en el Museo Internacional del Espionaje (www.spymuseum.org, 15 $), en Washington DC. Armas, micrófonos, máquinas decodificadoras y artilugios como una pistola lápiz de labios producida por la KGB o un zapatófono a lo Superagente 86 descubren algunos de los secretos mejor guardados en décadas pasadas y la historia de sus protagonistas, los espías. El Telón de Acero intensificó el espionaje entre EE UU y la URSS al mismo tiempo que creaba dos Alemanias. Ahora, el DDR Museum (www.ddr-museum.de, 5 €) de Berlín repasa a lo Goodbye Lenin la vida diaria en la antigua RDA (1949-1990) a través de una colección que exhibe objetos cotidianos, producciones televisivas, alimentos, prendas y clásicos como el automóvil Trabant. También el comunismo es protagonista en el Statue Park (www. szoborpark.hu), un recinto al aire libre situado a las afueras de Budapest que recoge las estatuas y monumentos que adornaban las calles de la capital húngara hasta 1989. Allí siguen Lenin, Marx y Engels con los puños cerrados en alto y monumentos dedicados a los Mártires Comunistas y al Movimiento Obrero. Por su parte, el Museo de la Paz (www.peacemuseum.org), en Chicago, explora a través de las artes el impacto de la guerra y la paz. Más de 10.000 pinturas, esculturas y otras piezas que hablan de los horrores de los conflictos bélicos, las prisiones, la violencia doméstica, los derechos humanos o el pacifismo; hay una guitarra de John Lennon, escritos del cantante Bono y una serie de dibujos realizados por supervivientes de la bomba atómica.

Curiosidad infantil
Entre los museos curiosos del mundo también los hay que entretienen a padres e hijos. El recorrido por el Museo de la Magia (www.museedelamagie.com 7€), en París, se inicia en el siglo XVIII y por él aparecen cajas secretas, ilusiones ópticas y los logros de maestros como Houdini y Buatier de Kohtla, creador de ilusiones como la Jaula de Desaparición o las Cartas Ascendentes. La habilidad también es necesaria en el manejo de las marionetas del Theather Figuren Museum (www.en.tfm-luebeck.com, 3 €), de Luebeck (Alemania), que acoge títeres de los últimos tres siglos creados en Asia, África y Europa.

Y si el arte de mover los dedos es fundamental para dar vida a estos muñecos, no lo es menos cuando se tallan tres camellos, una palmera y una pirámide en el interior del ojo de una aguja. En el Museo de Microminiatura de Ordino, Andorra, se puede sonadmirar este guiño bíblico y otros minúsculos trabajos realizados por Nicolaï Siadristy, considerado el mejor en su especialidad. Cuestión también de habilidad, tozudez o afán de ¿superación? son muchos de los records que aparecen en el Guinness World Record Museum (www.guinnessattractions.com), en Copenhague, que recuerda logros como el derribo perfecto de 1.382.101 fichas de dominó, un hombre que se comió el metal de 18 bicicletas, 15 carros de la compra y dos camas u otro que alcanzó los 485 kilos de peso. Nada por el estilo tuvieron que hacer los que consiguieron un espacio en los museos de cera de Madame Tussauds (www.madame- tussauds.com). Para comprobar si nuestra estrella favorita es realmente alguien, nada mejor que acercarse a Nueva York, Hong Kong, Las Vegas, Ámsterdam o Londres y comprobar si han encerado su son risa. Precisamente en la capital inglesa termina este recorrido por los museos más curiosos del mundo: con el humor inglés presente en el Cartoon Museum (www.cartooncentre.com) o tomando una taza de té en el Bramah Museum of Tea and Coffee (www.bramahmuseum.co.uk, 4 €), una colección única de teteras, cafeteras, arte gráfico, documentos y parafernalia diversa asociada a las dos bebidas más populares del mundo.