Los imparables MAMILs

Los MAMILs (Middle Age Men In Lycra, "hombres de mediana edad en lycra") ya se cuentan por millones en el mundo y en algunos mercados turísticos, como el norteamericano, esta tendencia viajera se ha convertido en la competidora más seria del antaño todopoderoso turismo de golf. Los MAMILs destacan además por ser clientes muy lucrativos para los establecimientos que los acogen, ya que gastan de media un 20 por ciento más que el resto de viajeros.

Noelia Sastre

Que esta palabra ha ganado millones de adeptos está más que demostrado por su última hazaña:MAMIL, acrónimo en inglés para definir a los hombres de mediana edad en lycra (Middle Age Men In Lycra), acaba de hacer su debut en el diccionario Oxford (OxfordDictionaries.com, que se precia de introducir vocablos de moda) para describir a todos esos ciclistas que pedalean cada fin de semana en las carreteras del mundo occidental. Vigoréxicos enganchados al deporte, los MAMIL tienen entre 35 y 50 años, se gastan una pasta en bicicletas y lucen ropa deportiva digna del Tour de Francia. En uso desde al menos el año 2010, cuando la empresa de análisis de mercado Mintel acuñó esta palabra para definir a todos aquellos hombres que habían cambiado su inversión en motos o coches deportivos por las bicis, este fenómeno es una de las tendencias viajeras más observadas en los últimos tiempos. Tanto, que, según el último informe de World Travel Market presentado en noviembre en Londres,la obsesión por el ciclismo está amenazando el tradicional turismo de golf en Estados Unidos. Y para demostrarlo afirman que, si bien la popularidad del golf en ese país alcanzó su pico a principios de los años 2000, gracias a la popularidad que alcanzó a nivel mundial el jugador Tiger Woods, con unos 25 millones de jugadores, en 2013 este número había caído a los 19 millones. Por el contrario, el número de ciclistas creció desde los 3,5 millones en 2012 hasta los 3,8 millones al año siguiente, convirtiéndose en un deporte competitivo para los hombres de mediana edad que solían optar por practicar el golf en su tiempo libre. Así, empresas como DuVine Cycling + Adventure Co (www.duvine.com) han experimentado un incremento en la demanda del 70% desde 2009, siendo Europa y California sus destinos más populares. "Los clientes nos piden viajes donde el entrenamiento y la nutrición formen parte de la experiencia. Además, combinar los recorridos en bici con actividades como kayak o escalada es esencial para atraer a nuevos viajeros", apuntan desde esta compañía en referencia a esta nueva tendencia.

Los MAMILs también son unos clientes muy lucrativos para los establecimientos que los acogen: un estudio de Turismo de Oregon (traveloregon.com) demuestra que los ciclistas que duermen en el destino se gastan una media de 600 euros, un 20% más que el resto de viajeros. De ahí que este Estado haya desarrollado un intenso programa para ciclistas (www.rideoregonride.com). En Estados Unidos, el creciente interés por el fitness y los viajes centrados en las experiencias tiene en el boom del ciclismo un gran aliado para vender vacaciones activas a los viajeros de 35 a 50 años.

Y destinos como Costa Rica podrían aumentar su popularidad si se ponen las pilas con las infraestructuras en carreteras y los negocios relacionados con este deporte. Aun así, la clave, según los expertos, está en el marketing dirigido, ya que la avanzada edad de algunos ciclistas, y la falta de interés de los más jóvenes, podrían hacer peligrar estos tours tan de moda. En cuanto al golf, una opción para volver a llenar los campos es seducir a los viajeros internacionales (en Asia es cada vez más popular), añadir nuevas instalaciones a los resorts (como las actividades infantiles) y ampliar la oferta de cursos.

"Poshtels", los nuevos hostales de lujo

Otra tendencia que recorre Europa viene del Reino Unido y está orientada a cubrir las necesidades de los viajeros que buscan espacios de diseño que sean asequibles en el precio y glamurosos en su oferta. Los poshtels (unión del término posh -pijo- más hostel -hostal-) son esos nuevos hostales que compiten con los hoteles boutique, nacidos del cambio en los modelos de consumo tras la crisis y la demanda de establecimientos baratos pero con estilo, diseño y tecnología. Aunque el público joven forma su principal clientela, este concepto también empieza a ser popular entre familias, viajeros de negocios y solteros. High design, low cost es su consigna, con precios que en Gran Bretaña van desde las 12 libras (15 euros) la noche y un total de 653 hostels previstos para 2018. De hecho, para Visit England (www.visitengland.org) es uno de los nichos de mercado en auge que propone experiencias más baratas, pero también más auténticas que los hoteles tradicionales. Ya no se trata solo de ser el más económico sino de proponer una oferta que hace la diferencia. ¿Ejemplos? Clink (www.clinkhostels.com), St Christopher''s Inn-Village (www.st-christophers.co.uk), Safestay (www.safestay.co.uk) o The Dictionary (thedictionaryhostel.com) se han sumado a la moda cheap but chic (barato pero chic) y a iniciativas como poder pagar con bitcoins, la moneda digital, recientemente adoptada por Clink Hostels.

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