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Loles León (76 años), sobre el lugar donde están sus raíces: “Siempre he estado muy orgullosa de mis orígenes. Me miraban mal por ser de La Barceloneta, pero me encaraba""

De refugio de pescadores a icono del litoral: tres siglos de transformación urbanística.

En el número 10 de la calle Tormenta, el rincón marinero donde creció Loles León

En el número 10 de la calle Tormenta, el rincón marinero donde creció Loles León / Istock / Vunav V

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Loles León, o mejor dicho “la chica Almodóvar”, es una de las actrices más reconocidas del cine, la televisión y el teatro en España. Nacida el 1 de agosto de 1950, alcanzó la fama en los años 80 tras trabajar en películas exitosas de la mano del director Pedro Almodóvar como “Mujeres al borde de un ataque de nervios" en 1988 y ¡Átame! en 1989. Desde sus apariciones en series televisivas cómicas y de gran éxito internacional como Aquí no hay quien viva o La que se avecina, Loles se ha ganado el cariño de muchos espectadores, convirtiéndose en uno de los personajes públicos más carismáticos del panorama audiovisual español.

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Adriana Fernández

Aunque el arte andaluz estaba en la sangre, Loles vino al mundo en plena Barcelona, concretamente en el número 10 de la calle Tormenta. Allí creció, en pleno corazón de La Barceloneta, un emblemático barrio marinero, pesquero y obrero donde la actriz dio sus primeros pasos y empezó a interesarse por el mundo de la interpretación. Aunque en un pasado fuera criticada por pertenecer a la Barceloneta, ella siempre lo ha tenido claro, “Siempre he estado muy orgullosa de mis orígenes, me miraban mal por ser de La Barceloneta, pero me encaraba" explicó en una entrevista en el año 2009.

Playa de La Barceloneta

Playa de La Barceloneta / Istock / IMAG3S

El barrio que vio crecer a la “chica almodóvar”

Todo empieza con la derrota de 1714, las tropas borbónicas demolieron el barrio de La Ribera para construir la Ciudadela y reubicar a los vecinos desalojados. Juan Martín Cermeño diseñó en 1753 un nuevo trazado, calles estrechas y paralelas al puerto, casas de planta baja y una altura que no obstaculizara la línea de fuego de los cañones. Hoy en día, visitar este barrio es realizar un viaje en el tiempo, un viaje donde la historia te acompaña en cada rincón y cada monumento como es el ejemplo de la Iglesia de San Miguel del Puerto, se puede decir que es el monumento religioso de estilo barroco clasicista más importante y antiguo, es así que fue declarado Bien Cultural de Interés Local, fue diseñada principalmente para dar servicio a los nuevos vecinos marineros de La Barceloneta.

Plaza de la Barceloneta, y la iglesia de San Miguel del Puerto, España

Plaza de la Barceloneta, y la iglesia de San Miguel del Puerto, España / Istock / alvarobueno

Una joya del Patrimonio Industrial que no podemos pasar por alto son las famosas Torres de las Aguas del Besos, una imponente torre de agua modernista diseñada por el exitoso arquitecto Josep Domènech y Estapà en 1905. Pero si lo que quieres es conocer un poco más de su pasado, sus viviendas, la gente, La Casa de la Barceloneta es para ti, originada en 1761, es una de las pocas casas originales que quedan en pie y representa la arquitectura típica del siglo XVIII con sus "casas de planta y piso". Si nos vamos a Port Vell, uno de los supervivientes que todavía se conserva es El Palau de Mar, el único en pie de los depósitos comerciales del siglo XIX y un auténtico "dinosaurio" de la arquitectura industrial. De antiguos puertos comerciales se encuentra la Sede del Museo de Historia de Cataluña y una de las zonas de restaurantes y terrazas más conocidas del puerto.

Mercado de Barceloneta Tejado moderno y edificios tradicionales

Mercado de Barceloneta Tejado moderno y edificios tradicionales / Istock / IMAG3S

Una gastronomía sabor a Mar

La Barceloneta sabe a mar, sabe a los barrios de toda la vida. Sus platos estrella son los que preparaban las familias de los pescadores y los que nacieron en sus famosas tabernas y chiringuitos. El rey indiscutible del tapeo es la bomba de La Barceloneta, una bola gigante de patata cocida y prensada, rellena de carne picada y servida en salsa alioli.

Uno de los guisos tradicionales de los pescadores es el Suquet de Peix, un caldo denso de pescado de roca con patatas, ajo y una buena picada catalana; nació en los barcos para aprovechar las piezas de pescado que no se vendían bien en el mercado y un clásico indiscutible, sus mejillones y almejas al vapor, hechos simplemente con limón y pimienta o en una salsa cazuela a base de tomate, cebolla, vino blanco y un toque picante.