El lío universal de las propinas: dónde darlas y cuánto dejar

No existe la fórmula perfecta puesto que varía según el país y la cultura

Noelia Ferreiro
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En unos destinos es obligatoria, en otros está mal vista. En unos funciona a voluntad, en otros está impuesta incluso la cantidad. ¿Cómo acertar en este guirigay de las propinas alrededor del mundo? ¿Cómo actuar para no molestar ni ofender? ¿Cómo dar con la clave para no pasar por un espléndido desprendido o por un maleducado tacaño?

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La respuesta es que no hay respuesta. Porque no existe un patrón universal. La forma de imponer y gestionar las propinas depende de cada país y está sujeta a cada cultura. En España, por ejemplo, se entiende como una opción con la que el cliente puede gratificar el servicio recibido. Pero no hay reglas sobre cuánto dejar o de qué forma hacerlo.

¿Obligación u ofensa?

Aunque en la mayoría de los países rige este mismo patrón, hay lugares en los que, sin embargo, la propina no es una opción espontánea sino una obligación moral o incluso legal. Otros conceden al pago de este dinero extra un carácter salarial, por lo que, aunque no lo demandan, sí está incluido en la cuenta como un cobro adicional  en concepto de servicio.

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En el otro extremo, están los destinos que consideran que este tipo de emolumentos pueden tratarse una ofensa. Países en los que dejar propina es un gesto de mala educación que llega incluso a molestar.

Algunos ejemplos

Estados Unidos y Canadá son algunos de los países donde más importancia se concede a las propinas puesto que este dinero es una parte importante del sueldo de los camareros y bartenders. De ahí que esta gratificación sea casi de obligado pago. Incluso hay establecimientos que indican en la cuenta la cantidad que se debe dejar y que, en términos generales, está entre un 15 y un 20%. 

D.R.

En México, a pesar de que no es una obligación reglada, no dejar propina se considera de muy mal gusto. Sólo si se ha recibido muy mal servicio está justificado que el importe sea el que marca el ticket. Si no, lo normal es que se añada un 10% o 15%. Hasta en los hoteles se aconseja un 10% del valor de la noche para los empleados de la limpieza.

Cuando no hace falta

No es común dejar propina en los países escandinavos (Dinamarca, Noruega, Suecia y también Finlandia e Islandia). Esto se entiende, claro, porque el servicio ya está incluido en las tarifas (bastante elevadas en comparación a otras latitudes) y porque los camareros y demás trabajadores del gremio suelen estar bien pagados. Eso sí, si los clientes quedan muy satisfechos pueden entregar hasta un 15% del total de la cuenta o, mejor, redondearla hacia arriba.

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Y como extremo, hay países en los que dejar propina puede hasta suponer un problema para el comensal. Por costumbre y tradición cultural, los trabajadores de Japón, Paraguay, Singapur y algunas regiones de China consideran que el pago de este dinero extra es casi un gesto ofensivo. Ojo porque puede ser entendido como una forma de infravalorar el trabajo del empleado, o incluso, como un soborno.