Libros con mucho arte

Una nueva colección de guías museísticas pone de relieve la importancia del turismo cultural en nuestro país. En este contexto, el viajero dispone de numerosas obras para adentrarse en el mundo del arte y salir indemne.

Pablo Fernández

En los últimos años, el turismo cultural se ha consolidado como una alternativa real al turismo de sol y playa. Las nuevas generaciones de viajeros buscan destinos que, además de proporcionar diversión, estimulen el intelecto. En este sentido, España ofrece una amplia oferta museística de categoría internacional. Siempre ojo avizor, las editoriales se han amoldado a esta realidad y ofrecen numerosas guías y libros para el turista con inquietudes culturales.

La editorial Geoplaneta ha publicado recientemente la colección De Museos, una interesante propuesta realizada por el museólogo y novelista británico Noah Charney. En un principio, esta colección consta de cuatro pequeñas guías ilustradas en las que Charney analiza, con un estilo ameno, lleno de referencias históricas y culturales a través de sus obras artísticas más significativas, los museos de Madrid, Barcelona, Sevilla y País Vasco. En Madrid, por ejemplo, visita el Museo del Prado, el Reina Sofía, el Thyssen-Bornemisza, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y El Escorial.

En 1922, el historiador y filósofo Eugenio d''Ors publicó Tres horas en el Museo del Prado, máxima expresión del género y modelo para esta nueva hornada de guías. En esta obra, el catalán coge de la mano al lector y le lleva por la pinacoteca madrileña, revelándole la magia de Velázquez, El Greco, Goya, Rubens, Durero... Alianza Editorial ha convertido este clásico en un libro ilustrado de gran formato con una introducción del historiador del arte Jaime Brihuega Sierra, en la que realiza una breve historia del conocido museo.

Uno de los problemas a los que se enfrenta el arte es la incompresión. Cuando el turista viaja miles de kilómetros hasta una ciudad extraña se siente obligado a visitar los muesos más característicos de cada lugar. Pero, ¿realmente entendemos lo que vemos? John Carey, uno de los críticos de arte más importantes de Gran Bretaña, trata de arrojar algo de luz sobre el fenómeno artístico en ¿Para qué sirve el arte?, un divertido y provocador ensayo que plantea un sinfín de preguntas: ¿nos hace mejores el arte?, ¿hay un arte superior y otro para las masas?, ¿se pueden aplicar criterios objetivos al arte?

El arte también es negocio. El economista Don Thompson explica en El tiburón de 12 millones de dólares los mecanismos por los que el mundo del arte valora en tan astronómica cifra a un escualo descomponiéndose en formol, obra del británico Damien Hirst. Un curioso ensayo más cercano al marketing y a Wall Street que al Museo del Prado. No obstante, conviene tener en cuenta que la relación entre arte, dinero y poder no es nueva. Cuando un veinteañero Velázquez fue nombrado pintor del rey en 1623, artistas más veteranos como Vicente Carducho y Eugenio Cajés mostraron su malestar y acusaron al joven maestro de saber pintar exclusivamente cabezas. Como escribió Francisco de Quevedo, "poderoso caballero es don dinero".