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Leo Gerzon, el fotógrafo que ha capturado el mundo a través de un iPhone: "Viajar liviano no cambia solo lo que llevas en la mochila, cambia el tipo de experiencias a las que puedes acceder"

El fotógrafo argentino recorrió Marruecos, México, Italia o Alemania con un solo dispositivo en el bolsillo para construir su primer libro de fotografía, TraveloniPhone. La prueba de que no hace falta cargar con un equipo pesado para mirar mejor un lugar.

Fez, Marruecos. Un trabajador cruza entre los tanques de tinte de la curtiembre Chouara, en funcionamiento desde al menos el siglo XVI. El proceso de curtido, con una mezcla de cal, sal y orina de vaca, apenas cambió en cientos de años. (iPhone 16 Pro Max)

Fez, Marruecos. Un trabajador cruza entre los tanques de tinte de la curtiembre Chouara, en funcionamiento desde al menos el siglo XVI. El proceso de curtido, con una mezcla de cal, sal y orina de vaca, apenas cambió en cientos de años. (iPhone 16 Pro Max) / Leo Gerzon

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Leo Gerzon lleva más de quince años viajando con una cámara encima, pero fue un iPhone el que terminó definiendo su forma de mirar el mundo. Fotógrafo profesional afincado en Barcelona y profesor de fotografía de viajes con smartphone en el Máster de Periodismo de Viajes de la UAB, acaba de publicar TraveloniPhone, editado por la editorial danesa Snap Collective, especializada en fotografía y arte. El libro reúne más de 250 imágenes tomadas íntegramente con un teléfono móvil, sin trípodes, sin objetivos intercambiables y sin equipo de estudio, a lo largo de destinos como Marruecos, México, Italia, España, Argentina y Alemania.

No es su primer libro. Antes firmó Viaje Mundial, sobre la afición futbolera que cruzó medio planeta para ver el Mundial de Rusia 2018, y coescribió Moldavia: billetes de ida y vuelta, la primera guía en español sobre ese país. PeroTraveloniPhone es distinto: es la prueba, foto a foto, de que la herramienta que todos llevamos en el bolsillo puede convertirse en un archivo de quince años de viajes. Un argumento a favor de salir a la calle sin pensar en el equipo, y simplemente mirar.

Leo Gerzon

El fotógrafo Leo Gerzon / LEO GERZON

El fenómeno que describe Gerzon tiene, además, precedentes que marcaron un antes y un después en el fotoperiodismo. En 2010, el fotógrafo de The New York Times Damon Winter documentó el día a día de un batallón estadounidense en Afganistán usando solo su iPhone y la aplicación Hipstamatic; las imágenes llegaron a portada del diario y, al año siguiente, se alzaron con el tercer premio en la categoría de reportaje del concurso Pictures of the Year International, un galardón que hasta entonces parecía reservado a las cámaras profesionales. El debate que generó, ¿puede una foto de móvil considerarse fotoperiodismo serio?, terminó allanando el camino para lo que vino después: en 2015, Apple lanzó su campaña global "Shot on iPhone", que llevó fotografías de usuarios anónimos y profesionales a vallas publicitarias de medio mundo y terminó de instalar la idea de que la calidad de una imagen ya no dependía solo del tamaño de la cámara. Quince años más tarde, el trabajo de fotógrafos como Gerzon es la continuación natural de aquel cambio: la cámara que todos llevamos en el bolsillo dejó de ser un sustituto de emergencia para convertirse, en manos de quien sabe mirar, en una herramienta de autor por derecho propio.

Sirmione, Lagro Garda, Italia. Un muelle sobre el Lago di Garda, al atardecer, durante una maratón fotográfica por la ciudad. Sirmione se asienta sobre una estrecha península que se adentra en el lago más grande de Italia.(iPhone 15 Pro Max)

Sirmione, Lagro Garda, Italia. Un muelle sobre el Lago di Garda, al atardecer, durante una maratón fotográfica por la ciudad. Sirmione se asienta sobre una estrecha península que se adentra en el lago más grande de Italia.(iPhone 15 Pro Max) / Leo Gerzon

Un teléfono, quince años de viajes y un método propio para mirar

Desde la revista VIAJAR hemos hablado con Leo Gerzon para entender qué hay detrás de ese archivo construido sin más herramienta que un teléfono. Le preguntamos qué cambia en la forma de mirar un lugar cuando la cámara es la que llevas siempre encima, cuál es el error que más se repite entre quienes fotografían con el móvil y cómo se corrige, cómo nació la imagen que terminó siendo la portada del libro, qué vio una editorial especializada en fotografía en un proyecto hecho sin equipo profesional, y qué significa en la práctica eso de "viajar liviano" que reivindica en TraveloniPhone.

Erg Chebbi, Marruecos. Dos guías bereberes conversan sentados sobre una duna del Sáhara. Las dunas de Erg Chebbi, entre las más altas de Marruecos, alcanzan los 150 metros y son conocidas también como "las dunas de Merzouga". (iPhone 16 Pro Max)

Erg Chebbi, Marruecos. Dos guías bereberes conversan sentados sobre una duna del Sáhara. Las dunas de Erg Chebbi, entre las más altas de Marruecos, alcanzan los 150 metros y son conocidas también como "las dunas de Merzouga". (iPhone 16 Pro Max) / Leon Gerzon

Dices que el libro no es solo sobre destinos, sino sobre "cómo miramos y qué elegimos encuadrar" cuando siempre llevamos una cámara en el bolsillo. ¿Cómo ha cambiado tu forma de viajar, y de observar un lugar, desde que decidiste hacerlo todo con el iPhone, sin equipo pesado ni filtros?

Viajar con el iPhone me cambió el ritmo del viaje entero, no solo el momento de hacer la foto. Como lo tengo siempre en el bolsillo, dejé de pensar en "ahora toca hacer fotos" como un momento aparte. Fotografiar se volvió parte de caminar, de comer, de esperar un bus, de cualquier cosa que estuviera haciendo.

Eso me hizo mirar distinto: no en busca de una toma específica, sino simplemente atento a lo que pasaba alrededor. Con el tiempo, esa atención se volvió costumbre. Y esa costumbre terminó siendo también mi forma de viajar: más despacio, más presente, más abierto a lo que el lugar me fuera mostrando.

Erg Chebbi, Marruecos. Un viajero se cubre el rostro con un turbante azul en plena tormenta de arena, en el mismo desierto donde los nómadas llevan siglos usando esa prenda como protección. (iPhone 16 Pro Max)

Erg Chebbi, Marruecos. Un viajero se cubre el rostro con un turbante azul en plena tormenta de arena, en el mismo desierto donde los nómadas llevan siglos usando esa prenda como protección. (iPhone 16 Pro Max) / Leo Gerzon

Combinas tu trabajo como fotógrafo con dar clase de fotografía de viajes con smartphone en el Máster de Periodismo de Viajes de la UAB. ¿Cuál es el error más habitual que detectas en tus alumnos, y en cualquier viajero, al fotografiar con el móvil, y qué consejo práctico les das para corregirlo?

El error más común es subestimar lo que un smartphone puede hacer y, a la vez, subestimar lo que hace falta para lograr una buena foto con él. Muchos creen que alcanza con sacarlo, apuntar y disparar, como si la inmediatez del móvil reemplazara cualquier decisión de composición.

Lo que les digo siempre es lo mismo: esperar cinco segundos antes de disparar, o simplemente moverse un metro, puede cambiar completamente una foto. Cambiar el ángulo, bajar la cámara a la altura de lo que estás fotografiando, esperar a que alguien entre o salga del encuadre: son gestos simples que no toman más de unos segundos y que separan una foto correcta de una foto que realmente dice algo.

Matera, Italia. Una guía turística cuenta la historia de los Sassi mientras señala alguno de los rincones de esta ciudad excavada en la roca. Matera fue habitada durante miles de años en estas viviendas rupestres, antes de que sus habitantes fueran trasladados a nuevos barrios a mediados del siglo XX. (iPhone 16 Pro Max)

Matera, Italia. Una guía turística cuenta la historia de los Sassi mientras señala alguno de los rincones de esta ciudad excavada en la roca. Matera fue habitada durante miles de años en estas viviendas rupestres, antes de que sus habitantes fueran trasladados a nuevos barrios a mediados del siglo XX. (iPhone 16 Pro Max) / Leo Gerzon

Entre ventanas silenciosas en Italia, playas de islas lejanas, rituales ancestrales en México y camellos cruzando el desierto marroquí, ¿hay una fotografía del libro que recuerdes con especial intensidad, una que sientas que resume mejor el espíritu de TraveloniPhone?

Sí, la de Fez, que terminó siendo la imagen de portada. Es una foto de las curtiembres, y para mí resume el espíritu de la fotografía de viajes en general: una escena típica de labores tradicionales, personas locales en su cotidianidad y turistas sacándose selfies, todo conviviendo en el mismo encuadre. Recuerdo especialmente llegar hasta la terraza desde la que hice la foto: había que subir unas escaleras y, mientras lo hacía, el olor de las curtiembres era muy fuerte. La imagen terminó siendo mucho más que una vista bonita: había personas trabajando, turistas mirando, el bullicio y toda esa actividad ocurriendo al mismo tiempo.

Marrakech, Marruecos. Última luz del día en una calle de la medina, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y considerada uno de los centros urbanos más antiguos y mejor conservados del mundo islámico. (iPhone 15 Pro Max)

Marrakech, Marruecos. Última luz del día en una calle de la medina, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y considerada uno de los centros urbanos más antiguos y mejor conservados del mundo islámico. (iPhone 15 Pro Max) / Leo Gerzon

Snap Collective es una editorial danesa especializada en fotografía y arte. ¿Cómo llegó tu propuesta hasta ellos y qué crees que vieron en tu trabajo para decidir publicarlo, en un momento en el que la fotografía de viajes con móvil todavía genera debate entre los puristas del medio?

Snap Collective me contactó después de ver mi trabajo de fotografía aérea, con el que he sido reconocido en algunos concursos. La propuesta original era un libro sobre eso, sobre cómo se ve el mundo desde arriba. Pero en esa misma conversación les hablé de TraveloniPhone, del archivo que llevaba años construyendo con el iPhone, y les gustó incluso más que la idea original. Creo que vieron algo novedoso, pero también algo muy cercano: hoy prácticamente todo el mundo tiene una cámara en el bolsillo, y eso hace que el proyecto pueda resultar familiar para cualquiera que lo abra.

Respecto al debate entre quienes son más puristas con la fotografía, entiendo perfectamente que una cámara y un smartphone no ofrecen lo mismo. Yo mismo trabajo habitualmente con cámaras mirrorless, distintos objetivos y drones. Hay viajes en los que puede ser suficiente y otros en los que llevar una cámara tiene mucho sentido. Lo que me interesa de TraveloniPhone es precisamente explorar qué puedes hacer cuando decides limitarte voluntariamente a una herramienta que llevas siempre contigo. Creo que hoy la tecnología de un smartphone permite hacer fotografías que hace unos años eran impensables. Son herramientas diferentes, y cada una tiene su lugar.

Buenos Aires, Argentina. La Avenida 9 de Julio, una de las más anchas del mundo, vista desde la cima del Obelisco, que desde hace unos meses abrió sus puertas al público y ofrece vistas privilegiadas de la ciudad. (iPhone 16 Pro Max)

Buenos Aires, Argentina. La Avenida 9 de Julio, una de las más anchas del mundo, vista desde la cima del Obelisco, que desde hace unos meses abrió sus puertas al público y ofrece vistas privilegiadas de la ciudad. (iPhone 16 Pro Max) / Leo Gerzon

Si alguien hojea TraveloniPhone sin haber pisado ninguno de esos lugares, ¿qué esperas que sienta? ¿Qué tendría que pasar para que consideres que una fotografía ha conseguido "trasladar" al lector a ese instante y ese lugar concreto?

Empecé a fotografiar hace más de quince años con esa idea en mente: la de compartir. Me encantaba viajar solo, pero sentía que algo faltaba, que la experiencia se volvía más gratificante cuando podía compartirla con alguien. La fotografía terminó siendo eso para mí. Creo que eso también está en el origen de TraveloniPhone. Cuando empecé el proyecto, no pensaba solamente en hacer un archivo de fotografías hechas con el iPhone: me interesaba ver si podía usar esa herramienta para contar mis viajes de una manera que hiciera que otras personas pudieran sentirse parte de ellos.

Sigo buscando lo mismo hoy: que quien vea mis fotos sienta que está viajando conmigo. Para mí, una foto logra "trasladar" cuando en la primera impresión ya genera preguntas, cuando despierta las ganas de viajar hasta ahí para sentir lo mismo que sentía yo en ese momento: lo que se veía, lo que se escuchaba, lo que se olía. Y si además consigue que alguien cierre el libro pensando "quiero conocer ese lugar", entonces creo que ha cumplido su función.

Mérida, México. Un repartidor en moto cruza frente a una fachada amarilla, una de las tantas casas de colores que le dan identidad a las calles de la Ciudad Blanca, apodo que Mérida recibe por su arquitectura colonial y su tradición de edificios impecablemente mantenidos. (iPhone 14 Pro)

Mérida, México. Un repartidor en moto cruza frente a una fachada amarilla, una de las tantas casas de colores que le dan identidad a las calles de la Ciudad Blanca, apodo que Mérida recibe por su arquitectura colonial y su tradición de edificios impecablemente mantenidos. (iPhone 14 Pro) / Leo Gerzon

El libro reivindica "el poder de viajar liviano", sin equipo pesado. Para los lectores de VIAJAR que están planeando su próxima escapada, ¿qué cambia en la experiencia de un viaje cuando decides aligerar el equipaje y mirar con más atención en lugar de cargar con más cámaras?

Para mí, viajar no es solo conocer lugares nuevos o bonitos, sino compartir experiencias y culturas con la gente del lugar. Y ahí el equipo pesa, literal y simbólicamente. Puede hacer que nos vean como alguien que llega de fuera a observar y fotografiar, en lugar de alguien que simplemente está ahí, compartiendo el momento.

Tengo un ejemplo muy claro de esto, en Pomuch, México. Estaba caminando durante un ritual funerario y vi una casa con la puerta abierta: dentro, una familia preparaba mucbipollo, la comida típica de esa celebración. Me quedé en la puerta, y terminaron invitándome a pasar. Estuve un buen rato allí, conversando, viendo cómo cocinaban, antes de siquiera pensar en sacar el iPhone. Solo después les pregunté si podía hacer algunas fotos. Si hubiera llegado con una cámara grande desde el primer momento, dudo que esa escena hubiera sucedido igual.

San Benedetto del Tronto, Italia. El verano capturado en el reflejo del mar. Esta ciudad de la Riviera delle Palme, la más al sur de la costa de la región de Marche, es conocida por su extenso paseo marítimo flanqueado de palmeras y por su puerto pesquero, uno de los más activos del Adriático. (iPhone 16 Pro Max)

San Benedetto del Tronto, Italia. El verano capturado en el reflejo del mar. Esta ciudad de la Riviera delle Palme, la más al sur de la costa de la región de Marche, es conocida por su extenso paseo marítimo flanqueado de palmeras y por su puerto pesquero, uno de los más activos del Adriático. (iPhone 16 Pro Max) / Leo Gerzon

¿Nos cuentas la historia de viaje detrás de una de las fotografías del libro?

Formaba parte de una expedición del viaje Maktub, organizado por Santi Tejedor, director del Máster en Periodismo de Viajes de la UAB, cruzando el desierto del Sáhara en los todoterrenos del grupo Xaluca, cuando nos agarró una tormenta de arena. En medio de esa nada, vi un balón de fútbol abandonado en el suelo. Le pedí al conductor que parara y me bajé a fotografiarlo.

Se estaba jugando el Mundial 2026, y el fútbol es una de mis grandes pasiones. Encontrarme con esa pelota sola, tan lejos de cualquier pueblo, me dejó pensando durante días: qué niño la habría perdido, cómo había llegado hasta ahí, cuántos kilómetros habría recorrido el viento con ella. Después la recogí y, más adelante, se la regalé a un niño de un pueblo cercano. Nunca fui a buscar esa escena, apareció, y lo único que hice fue estar atento para no dejarla pasar.

Mérida, México. Una joven disfrazada de Catrina posa junto a un caballo pintado durante una producción fotográfica en el cementerio de la ciudad, para el Día de Muertos. Me crucé con ellos por casualidad y terminamos conversando largo sobre esta tradición, uno de esos encuentros que solo el azar de estar en el lugar correcto puede regalar. (iPhone 14 Pro)

Mérida, México. Una joven disfrazada de Catrina posa junto a un caballo pintado durante una producción fotográfica en el cementerio de la ciudad, para el Día de Muertos. Me crucé con ellos por casualidad y terminamos conversando largo sobre esta tradición, uno de esos encuentros que solo el azar de estar en el lugar correcto puede regalar. (iPhone 14 Pro) / Leo Gerzon

De todos los países que aparecen en el libro, ¿cuál te dejó una huella más profunda como viajero, más allá de lo fotográfico, y por qué se lo recomendarías a alguien que nunca ha estado?

México, sin dudas. He viajado ahí varias veces y todavía me sigue sorprendiendo. La comida, la mezcla de culturas prehispánica y colonial que se ve en cada esquina y, especialmente, la relación que tienen muchas comunidades con sus tradiciones y con la muerte. Los rituales que aparecen también en el libro fueron algunas de las experiencias más fuertes que viví como viajero.

Pomuch, México. Una caja de huesos con el nombre de la difunta bordado en tela, rodeada de flores frescas, en el cementerio de Pomuch. Cada año, para el Día de Muertos, las familias de este pueblo de Campeche sacan los restos de sus seres queridos, los limpian con sus propias manos y los visten con manteles nuevos, en una de las tradiciones funerarias más singulares de México. (iPhone 14 Pro)

Pomuch, México. Una caja de huesos con el nombre de la difunta bordado en tela, rodeada de flores frescas, en el cementerio de Pomuch. Cada año, para el Día de Muertos, las familias de este pueblo de Campeche sacan los restos de sus seres queridos, los limpian con sus propias manos y los visten con manteles nuevos, en una de las tradiciones funerarias más singulares de México. (iPhone 14 Pro) / Leo Gerzon

Después de años documentando el mundo con un iPhone en el bolsillo, ¿hay algún lugar que todavía no hayas capturado y que sueñes con incluir en un futuro proyecto? ¿Cuál sería tu próximo destino si tuvieras que elegir hoy mismo?

Hay varios países que visité antes de empezar este proyecto y que me encantaría volver a recorrer con esta misma mirada: Turquía, Rusia, Moldavia, Colombia, Costa Rica o Perú. Estambul, por ejemplo, me pareció una de las ciudades más fotografiables del mundo, y en su momento no tenía ni la costumbre ni la herramienta que tengo ahora. Me imagino volviendo a esas calles con el iPhone en la mano y encontrando fotos completamente distintas a las que hice entonces.

Pero si tuviera que elegir un destino completamente nuevo, uno en el que nunca estuve, sería Japón. Es de esos países que aparecen una y otra vez en la lista de pendientes, y cada vez que lo pienso me genera más ganas de ir.