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Le Corbusier viajó para ver la obra del arquitecto al que todos consideraban un excéntrico y salió rendido: sus dibujos de aquella visita se conservan todavía

El padre del racionalismo quiso conocer de cerca la obra de un arquitecto al que muchos calificaban de extravagante y terminó llenando sus cuadernos de dibujos que todavía hoy se conservan.

El viaje que cambió para siempre la visión de Le Corbusier sobre Gaudí

El viaje que cambió para siempre la visión de Le Corbusier sobre Gaudí / Istock / 5

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Cuando Le Corbusier llegó a Barcelona en la primavera de 1928 ya era una de las figuras más influyentes de la arquitectura moderna. Había revolucionado el urbanismo europeo con sus teorías racionalistas y defendía una arquitectura de hormigón, funcional, geométrica y alejada de cualquier exceso decorativo. Y, sin embargo, hubo un arquitecto que nada tenía que ver con él, pero que cuya obra le despertaba una enorme curiosidad: Antoni Gaudí, quien trabajaba inspirado en la naturaleza, las curvas y el color.

Sagrada Familia en Barcelona.

Sagrada Familia en Barcelona. / Istock

Para entonces, Gaudí llevaba dos años fallecido, pero sus obras seguías despertando opiniones enfrentadas. Para muchos de sus contemporáneos, el catalán era un creador extravagante, un personaje difícil de clasificar y alejado de las tendencias arquitectónicas que dominaban la época. Queriendo evitar esos prejuicios, Le Corbusier quiso comprobar por sí mismo hasta qué punto aquella fama estaba justificada y recorrió Barcelona visitando varias de sus obras más emblemáticas mientras llenaba su cuaderno de apuntes con dibujos y anotaciones.

La joya desconocida de Gaudí: está a solo una hora y media de Barcelona

Redacción Viajar

La Sagrada Familia fue la obra que más le impresionó

Entre todos los edificios que conoció durante su estancia, la Sagrada Familia ocupó un lugar central, pese a que por entonces el templo todavía estaba muy lejos de parecerse a lo que es ahora, pero sus torres, sus fachadas y esas formas tan complejas fueron más que suficientes para captar el interés del arquitecto suizo-francés.

Sagrada Familia, Barcelona. España.

Sagrada Familia, Barcelona. España. / Istock / 5

Le Corbusier realizó varios dibujos del templo y aquellos croquis se conservan actualmente en la Fondation Le Corbusier, donde forman parte del abundante material gráfico reunido por el arquitecto a lo largo de sus viajes. Lo que más llamaba la atención del arquitecto era que, a pesar que la obra de Gaudí parecía tan libre, realmente escondía un profundo conocimiento de la geometría, de las cargas estructurales y de las formas naturales.

Y eso era algo que costaba comprender a muchos colegas europeos, ya que sus edificios no respondían a ninguno de los estilos académicos de la época y tampoco encajaban fácilmente dentro de los movimientos que empezaban a dominar la arquitectura del siglo XX. Sin embargo, Le Corbusier supo reconocer que detrás de aquella aparente extravagancia existía una investigación arquitectónica muy avanzada.

Un recorrido por algunas de las grandes obras de Barcelona

Casa Milà, también conocida como La Pedrera

Casa Milà, también conocida como La Pedrera / Istock / Kondoros Eva Katalin

Además de la Sagrada Familia, Le Corbusier aprovechó su estancia para conocer otras obras fundamentales del arquitecto catalán. La Casa Milà, conocida popularmente como La Pedrera, llamó su atención por la continuidad de su fachada ondulante y por la original cubierta, mientras que el Park Güell le permitió observar cómo Gaudí integraba arquitectura, paisaje y urbanismo en un mismo proyecto. También pudo contemplar la Casa Batlló, cuya fachada parecía desafiar cualquier regla tradicional.

La Casa Batlló es una de las obras insígnia de Gaudí

La Casa Batlló es una de las obras insígnia de Gaudí / Istock / pawel.gaul

Y pese a que aquellas construcciones pertenecían a un estilo completamente distinto del suyo, Le Corbusier comprendió que todas buscaban la innovación técnica y nuevas formas de entender el espacio.

Lejos de limitarse a copiar estilos históricos, Gaudí había desarrollado un lenguaje propio basado en la observación de la naturaleza y un dominio excepcional de la estructura, lo que le llevó a convertirse en uno de los mayores genios de la historia de la arquitectura.