Las First Class más exclusivas

Las grandes compañías aéreas están echando el resto para mimar a sus clientes de First Class, que pueden llegar a pagar por su billete hasta un 300 por ciento más que en Clase Turista.

Francisco Cortijo

Viajar en avión desde una gran ciudad española a numerosas capitales europeas por menos de 30 € ya es posible con la llegada de las aerolíneas de bajo coste. Como también lo es pagar 9.000 € por un viaje desde Madrid a Bangkok. Esta diferencia abismal en el precio no sólo es por la distancia del trayecto sino, sobre todo, por el trato y los servicios que reciben los pasajeros tanto en tierra como a bordo. De conformarse con pagar 2 € por una bolsa de patatas fritas o un bote de refresco en un asiento sin numerar a poder degustar sin límite Dom Perignon o un plato de caviar con langosta en un sillón-cama de dos metros de largo sabiendo que a la escalerilla del avión le espera un chófer para llevarle al hotel o a casa y que no hará cola para recoger el equipaje. Es el lujo de viajar en Primera Clase.

Hay pasajeros a los que no parece importarles pagar 6.000 ó 9.000 € por un viaje en avión. Las grandes compañías aéreas de Europa, Asia, Oriente Medio y Estados Unidos han aumentado durante el último año sus servicios más exclusivos para los clientes a los que no les preocupa el precio sino el confort y la comodidad del viaje: menor número de asientos-cama de hasta dos metros de largo y más distancia entre ellos; diseños exclusivos de ilustres modistos en cabinas privadas; posibilidad de conexión a Internet y servicios telefónicos privados; servicio a la carta de comidas y vinos asesorados por grandes chefs y sumilleres; kit de aseo de primeras marcas, edredones y almohadas especiales; servicios de entretenimiento y ocio mediante canales de audio, vídeo y juegos, conexión a Internet para ordenador personal y fax; atención personalizada en salas VIP en tierra con servicios de ducha, masaje, manicura, peluquería y chófer particular...

Para las compañías aéreas, pese a los mayores costes de logística y personal que les supone, la Primera Clase o First Class , al igual que ocurre con la Clase Business, se trata de un servicio muy rentable. Por término medio, en vuelos intercontinentales el precio de volar en Primera Clase resulta hasta un 300 por ciento más caro que hacerlo en la clase turista más económica. Como ejemplo, un vuelo de ida y vuelta desde Madrid a Hong Kong en Primera Clase, con escala en Amsterdam, puede costar más de 6.300 €, mientras que en Clase Turista, en las mismas fechas, no llegaría a 2.000 €.

En los cursos de formación que las grandes compañías aéreas ofrecen a sus azafatas y sobrecargos se les recuerda siempre la importancia de tratar de forma muy cuidadosa y diferenciada a los clientes de Primera Clase. "Al igual que hay clientes que buscan ahorrarse hasta el último euro buscando las tarifas y el día más económico, hay otro segmento de clientela a la que le importa poco o nada el precio del viaje y sólo buscan comodidad tanto en tierra antes de embarcar como una vez en el avión. Lo que más valoran es que el asiento sea lo más confortable posible, que no esté pegado al pasajero de al lado y también las comidas más elaboradas. Tomar caviar y champán francés a miles de metros de altura es algo que fascina a algunos clientes, aunque no les salga nada barato", asegura el responsable del servicio de atención al cliente de una conocida compañía aérea española.

Pero, ¿hay tantas diferencias en el trato y en los servicios que recibe el cliente para justificar estas fuertes variaciones de precios? Al subir al avión, los servicios cambian radicalmente al entrar en el territorio de Primera Clase.

Espacio y confort
Lo primero que llama la atención es el menor número de asientos, que no suelen pasar de 20 en esta zona preferente del avión. Algunas aerolíneas, como Singapur Airlines, especializada en vuelos intercontinentales, han decidido incluso reducirlos aún más -desde 16 a 12- para aumentar el tamaño y espacio de sus sillones-cama de lujoso cuero de la firma Connolly. Estos asientos pueden convertirse en unas confortables camas de hasta dos metros de longitud, en los que los síntomas de la llamada clase turista por mantener las piernas en la misma posición durante horas no se notarán tanto.

Al tratarse de vuelos de largo recorrido -de más de 10 horas en muchos casos y con eternas escalas en ocasiones-, uno de los servicios más demandados por los clientes de First Class es el relacionado con el oci los viajeros disponen de pantallas personalizadas con numerosos canales de vídeo, audio y, cada vez más, con videojuegos electrónicos.

También este tipo de asientos dispone de teléfono particular y conector de energía para el ordenador portátil, así como de lámparas personalizadas para poder leer o trabajar cuando se desee.

Sin embargo, el servicio donde más se han esmerado las grandes aerolíneas para sus clientes de Primera Clase es en la comida y el catering, tratando de contrarrestar cierta imagen de menús repetitivos y discretos que tienen las compañías aéreas. Desde platos de porcelana china hasta lujosas cartas de vinos de todo el mundo recomendadas por prestigiosos sumilleres internacionales, el cliente dispone de un servicio permanente de comidas de cuidada presentación y snacks, así como de bebidas. Al menos 24 horas antes de la salida del avión, bien por teléfono o bien por Internet, se puede solicitar algún tipo de menú especial que incluya platos al gusto del consumidor.

La mayoría de las grandes aerolíneas, con rutas intercontinentales entre Europa, Estados Unidos, Latinoamérica y, sobre todo, Asia y Oriente Medio ofrecen similares servicios en sus tarifas de First Class . Entre las más sofisticadas figuran las líneas de bandera asiática o árabe, como Thai, Emirates Airlines, Gulf Air con sus sky beds o Singapur Airlines. Por ejemplo, Thai ofrece a sus clientes más selectos asientoscama en lujosas cabinas, una extensa videoteca y un menú especial con caviar y langosta servido en platos de porcelana china y cubertería de plata. Por su parte, Emirates ha reservado 18 asientos de Primera Clase en sus Boeing 777, ajustables electrónicamente con lámparas personalizadas que proyectan sobre el techo una relajante noche estrellada para dormir mejor, fax central en pleno vuelo y un servicio de chófer en el aeropuerto de Dubai, donde tiene su sede.

Singapur Airlines ha reducido a 12 los asientos-cama en Primera Clase, más espaciosos, con un kit de equipaje personalizado de las marcas Givenchi y Bvlgary, que incluye lociones anticansancio y máscara de ojos, además de un extenso menú a la carta.

Otra aerolínea, la Virgin Atlantic, propiedad del magnate británico Richard Branson, ha bautizado su servicio de Primera Clase como Class Suite , ofreciendo incluso tratamientos de belleza antes y después del vuelo en el aeropuerto londinense de Heathrow. También en su programa Flying Club sortea para sus clientes VIP paseos en helicóptero por el Gran Cañón del Colorado o una estancia en la mansión que posee Richard Branson en el Caribe.

Spa gratuito
Las compañías europeas como Iberia, Lufthansa, Air France y Bristish Airways, también ofrecen los servicios de First Class . En el caso de la compañía británica, incluye tratamientos gratuitos en el spa que mantiene en el aeropuerto de Heathrow, asiento-cama de dos metros en el avión con juego de edredones, sábanas "recién planchadas" y grandes almohadas, además de teléfono, conexión al ordenador y comida y bebida a la carta. Por su parte, la compañía alemana Lufthansa, una de las que tiene mayor número de rutas intercontinentales, ofrece su " asiento sleeper ", que se convierte en una cama de dos metros o en un pequeño despacho de trabajo, con viseras regulables para aumentar la privacidad. Además de conexión a ordenador y amplio servicio de canales de audio y vídeo, dispone de su programa Vinothek Discoveries , elaborado por el sumiller Markus de Monego, con gran número de vinos de todo el mundo, además de varios menús de cocina internacional. En tierra dispone de su servicio de salas VIP Senator, las más lujosas.

Con la llegada de nuevos aviones de mayor capacidad, a los que pronto se unirán en líneas regulares el flamante Air bus 380 y la nueva generación de Boeing, las aerolíneas han aumentado la distancia entre los asientos dentro de las cabinas de Primera Clase. En algunos casos incluso hay rutas transcontinentales a las que sólo les interesa ofrecer asientos de Primera Clase.

Ningún asiento turista
Es el reciente caso de Swiss International Airlines, que ha presentado un avión Boeing con 56 lujosos asientos de primera clase y ninguno de clase turista. La nave sólo prestará servicio en una ruta, trasladando a ejecutivos entre el aeropuerto de Zurich (Suiza) y el de Newark (Nueva Jersey, Estados Unidos). El precio del billete será de 2.200 €. El nuevo vuelo de Swiss Airlines está operado por la empresa de vuelos charter corporativos PrivatAir.

Otra aerolínea, la italiana EuroFly, va a poner en marcha un vuelo similar entre Milán y Nueva York, y Lufthansa también ha ampliado con más servicios de First Class tres rutas entre Estados Unidos y Alemania para potenciar su clientela de más altos vuelos.