Las crónicas viajeras de Mark Twain

A Mark Twain se le recuerda por sus novelas, pero su faceta de más éxito fue la de cronista de viajes. El 21 de abril se cumplen 100 años de su muerte, un buen momento para recuperar estos textos en los que dio rienda suelta a su ingenio.

Pablo Fernández

"Viajar es fatal para los prejuicios, el fanatismo y la estrechez de miras, y mucha de nuestra gente lo necesita gravemente por estas razones. No se pueden adquirir puntos de vista amplios, saludables y caritativos sobre los hombres y las cosas vegetando toda la vida en un pequeño rincón de la tierra". Durante toda su vida, Samuel Langhorne Clemens, más conocido como Mark Twain (1835-1910), fue un entusiasta viajero. No en vano, antes de escribir novelas tan populares como Tom Sawyer y Huckleberry Finn, Twain se labró una merecida reputación de cronista de viajes.

En la década de 1860, Twain fue contratado por el diario Sacramento Union para narrar sus experiencias a bordo del barco a vapor Ajax, que tenía como destino Hawai, entonces conocidas como Sandwich Islands. Debido al éxito, el periódico de San Francisco Alta California le contrató como corresponsal en un viaje en barco desde la ciudad californiana hasta Nueva York, pasando antes por Panamá.

Pese a su reputación como novelista, su libro más vendido en vida fue Guía para viajeros inocentes, una recopilación de artículos en los que Mark Twain relata sus experiencias en el buque Quaker City, uno de los primeros viajes organizados, que en 1867 se anunciaba como "Excursión a Tierra Santa, Egipto, Crimea, Grecia y lugares de interés intermedio".

El estilo irónico y lleno de chispa tan característico de Twain cobra su mejor expresión en Guía para viajeros inocentes, que recientemente ha reeditado Ediciones del Viento con una nueva traducción de Susana Carral Martínez. Un ejemplo, en el que no deja títere con cabeza, de su llegada a Estambul: "Dicen que el sultán tiene 800 esposas. Eso casi equivale a bigamia. Se nos suben los colores a la cara al ver que estas cosas se permiten en Turquía. Sin embargo, no nos preocupa tanto cuando ocurre en Salt Lake".

Existen otras obras con las que adentrarse en el aspecto viajero de este gran fabulador. Laertes ha publicado en tres volúmenes Viajes alrededor del mundo, siguiendo el Ecuador. Publicados en 1897, estos textos nacieron de los acuciantes problemas económicos de Twain. Prácticamente arruinado, decidió realizar una serie de conferencias en todo el mundo para recaudar dinero y así reflotar su editorial. En el primer tomo, Twain relata sus experiencias en las islas del Pacífico, Nueva Zelanda y Australia. En el segundo visita la India. Y el último está dedicado por completo a Suráfrica.

Desde joven, Twain estuvo vinculado al mundo de los viajes. Como adolescente, trabajó de aprendiz de práctico en un vapor en el río Misisipi, lo que le sirvió de inspiración al escribir Tom Sawyer. Sus experiencias de aquellos años han quedado plasmadas en el libro de memorias Viejos tiempos en el Misisipi.

Para aquellos que aún no estén plenamente familiarizados con su estilo, El Diccionario de Twain (Editorial Valdemar) constituye una excelente introducción. Esta edición reúne las frases más ingeniosas del autor de Un yanqui en la corte de rey Arturo. Como muestra, un botón: "Un barco es exactamente una pequeña aldea donde abundan las habladurías y donde el vecino se mete en todos tus asuntos".