La plaza del dragón de Mons

La capital de la provincia valona de Henao, en Bélgica, será Capital Cultural de Europa en 2015. Muy próxima a Francia, Mons celebra en su Grand Place una de las festividades más sonadas de Europa: Le Doudou.

Luis Uribarri

Cada 25 de mayo, domingo de Trinidad, la Grand Place de Mons acoge La Ducasse, uno de los espectáculos más extraordinarios que se pueden contemplar en Europa, considerado Patrimonio Oral e Inmaterial por la Unesco. Los paisanos la llaman Le Doudou y, tras una vistosa procesión en la que participan 1.500 figurantes, todo el pueblo se cita en la plaza para escenificar el Lumeçon, un combate simulado entre San Jorge y un dragón de más de nueve metros y 180 kilos de peso.

Fundada a partir de lo que fue un campamento fortificado romano, Mons cayó en manos de las tropas españolas mandadas por Fernando Álvarez de Toledo, tercer duque de Alba, en 1572 durante la Guerra de los Ochenta Años. Un recorrido por la futura Capital Cultural Europea debe comenzar por la citada Grand Place, cuyo edificio más notorio es el Hôtel de Ville (ayuntamiento), del siglo XV, pegado a la oficina de turismo. Hay que acercarse hasta la fachada y encontrar la pequeña estatua de hierro de un mono, también del siglo XV, y acariciarle la cabeza con la mano izquierda a la vez que se pide un deseo. La parte superior del segundo icono a visitar se adivina desde la plaza: un esbelto campanario barroco del siglo XVII, el Beffroi, al que se llega por diversos callejones. Éste y los demás campanarios de Valonia han recibido el reconocimiento de la Unesco como Patrimonio Mundial. Y muy próxima está la imponente Colegiata de Santa Waudru, enorme templo del siglo XV que guarda en su interior las reliquias de esta santa del siglo VII y un extravagante Carro de Oro que se saca en la procesión anterior a la fiesta del dragón.

A unos pasos de la Grand Place se puede visitar el B.A.M., el Museo de Bellas Artes de Mons, que albergará una importante exposición de Van Gogh en el 2015. Otros dos centros culturales de interés son el Mundaneum, un archivo del saber conocido como el Google de papel, y el Museo de las Artes Decorativas François Duesberg.

En Bélgica se almuerza y se cena pronto, y los alrededores de la Grand Place concentran un buen número de tabernas, bares y restaurantes para cumplir con el ritual, siempre acompañado de una cerveza. Hay que dejarse aconsejar porque hay muchas donde elegir. Un buen lugar es el restaurante Bistronomiquement Belge, en la calle Nimy, arteria de la plaza. En esta ciudad pequeña y coqueta, muy apta para escapadas y visitas familiares, hay que disfrutar de su mejor activo, la cercanía y amabilidad de su gente. Es además ciudad universitaria, y los fines de semana el ambiente joven y distendido bulle por sus calles, en especial en la zona de la Place du Marché aux Herbes.

Historia bélica y un singular Patrimonio Mundial

Mons está rodeada de lugares relacionados con la historia bélica de Europa y de curiosos ejemplos del Patrimonio Mundial de la Unesco. Fue escenario de la primera batalla entre británicos y alemanes al principio de la Primera Guerra Mundial y no muy lejos se puede visitar el campo de batalla de Waterloo. La mina carbonera de Bois du Cazier y las esclusas del siglo XIX en el Canal del Centro Histórico son ejemplos de su cuidado Patrimonio. www.belgica-turismo.es