La India y el perenne magnetismo de Tagore

En el 150 aniversario de su nacimiento, la vida y obra de Tagore sigue siendo fuente de inspiración. Poemas, cuentos, ensayos y memorias dan fe de la vigencia del autor bengalí, que obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1913

Pablo Fernández
La fascinación que la India produce en Occidente se debe en parte a personalidades tan arrolladoras como la de Rabindranath Tagore, poeta, dramaturgo, ensayista, novelista, pedagogo y músico, que recibió en 1913 el Premio Nobel de Literatura. Nacido en la ciudad de Calcuta el 7 de mayo de 1861, por lo tanto hace 150 años, Tagore creció en el seno de una familia amante de la cultura y parte de su educación transcurrió en Gran Bretaña. En su obra titulada Mis recuerdos, sus memorias de infancia y juventud, el bengalí comienza con un alegato a la fragilidad de la memoria: "No sé quién pinta los cuadros en el lienzo de la memoria, pero, sea quien fuere, lo que pinta son cuadros. Con lo cual quiero decir que lo que allí deja con su pincel no es una copia fiel de todo cuanto ocurre. Él coloca y quita según sus preferencias. ¡Cuántas cosas grandes hace pequeñas y cuántas pequeñas hace grandes!".A principios del siglo XX, la sensibilidad de Tagore había cautivado ya a personalidades tan relevantes como W. B. Yeats, Albert Einstein y Thomas Mann. En España, Juan Ramón Jiménez y su mujer, Zenobia Camprubí, tradujeron algunas de sus piezas más destacadas: Ofrenda lírica (Gitánjali), Las piedras hambrientas, Ciclo de primavera...En 1910, Tagore se trasladó a Shantiniketan, donde fundó una escuela experimental llamada Vishvabharti (que significa "de toda la India"). En esta universidad, Tagore compartió experiencias con jóvenes que aprendían en un ambiente de libertad, creatividad y convivencia. En su libro de recuerdos La India, el historiador de las religiones Mircea Eliade rememora su visita a Tagore en Shantiniketan, donde hablaron de la necesidad de compartir experiencias. "Y eso la India puede enseñárselo a vuestro Occidente soberbio y mortuorio -afirmaba Tagore-. La India puede enseñaros que la vida espiritual (¡ah, qué hueca y traidora es esa palabra!, pero tú ya sabes lo que entendemos los indios por vida espiritual) es alegría, es goce y es danza, unas veces desenfrenada y salvaje, como las lluvias de Bengala, y otras serena y elevada, como las cumbres del Himalaya".Una de las facetas menos conocidas del poeta es su labor como músico y letrista. No obstante, dos de sus canciones han sido convertidas en los himnos de la India y Bangladés. Inspirándose en esta faceta, Luis Paniagua ha musicado una selección de sus poemas que, bajo el título de Cuánto tiempo dura mi viaje, ha editado exquisitamente Almuzara junto a un breve ensayo acerca de la poesía mística y el bengalí.Los lectores poco habituados a la literatura india pueden adentrarse en ella gracias a dos recopilaciones. Voces de la India, de la editorial Siruela, reúne textos de 27 autores indios, empezando por Tagore y finalizando por Altaf Tyrewala (1977). Por otra parte, los amantes de la poesía no deben olvidar La pared de agua, una reciente antología de poesía bengalí contemporánea que muestra la fuerte vigencia del espíritu de Rabindranath. Felicidades, Tagore. Lecturas para el aviónEl éxito de los Librinos ha propiciado el lanzamiento de nuevos títulos en este formato realmente de bolsillo (12 x 8 centímetros). El último en llegar a las librerías es Las legiones malditas, segunda parte de la trilogía inspirada en la apasionante vida del senador y general romano Publio Cornelio Escipión, más conocido como El Africano. En esta ocasión, el filólogo Santiago Posteguillo se centra en las grandes hazañas bélicas de Escipión: la conquista de Hispania y la derrota de las tropas cartaginesas dirigidas por Aníbal en Zama.Título: Las legiones malditasAutor: Santiago PosteguilloEdita: Ediciones BPrecio: 9,95 €