La gran escapada de Julia Roberts

El argumento de "Come, reza, ama" define uno de los motivos que empujan a algunos a realizar el viaje de su vida: huir del mundo cotidiano que les hace infelices. Julia Roberts escapa de Nueva York y viaja a Italia, India e Indonesia.

Roberto Solo

Julia Roberts interpreta a una mujer de buena posición que desea salir de su vida insatisfecha en Estados Unidos. Para romper con esa claustrofobia decide huir rumbo a Italia, India e Indonesia. El mismo itinerario que realizó la escritora Elizabeth (Liz) Gilbert y luego plasmó en el libro en que se basa el guión del director Ryan Murphy.

El equipo de producción se enfrenta así ante un puzzle de lugares tan lejanos y ajenos entre sí que diseñan un tour de rodaje en orden cronológico al que sucede la historia. Las calles de la ciudad de Nueva York son los decorados naturales en los que el personaje de Roberts rompe con su tormentoso calvario existencial y se enfrenta a su marido en la planta 36 de un edificio de oficinas de Manhattan, con la impresionante presencia art decó del Empire State como testigo. Hacia el oeste, en Park Place (barrio de Tribeca), se ruedan las escenas de la protagonista con su amante, una zona fronteriza que limita con los atractivos turísticos de Soho, Battery Park City y Chinatown. Un apartamento en Pacfic Street (Brooklyn) sirve como lugar de residencia de Delia, la amiga del alma que escucha y ayuda a una Liz angustiada. Cold Spring Harbor, East Village y Long Island completan el circuito neoyorquino que Julia hizo el pasado verano bajo un sol de justicia.

Los 40 técnicos norteamericanos tuvieron que trasladarse a Roma, la capital donde la estrella y su personaje descubren el placer de no hacer nada, salvo comer y disfrutar de las tertulias con sus amigos. Un delicioso gelatto, degustado sobre un banco de granito al lado de dos monjas en alguna de las hermosas piazzas, consigue dotar a esa escena de una ternura especial. El director aprovecha el encanto escultórico y ambiental de la Piazza Campo di Fiori para grabar las escenas de trattoria en las que la Roberts se vio obligada a consumir doce trozos de pizza. A poca distancia de allí se encuentra la joya barroca de la Piazza Navona, construida sobre un viejo circo romano. En el sur de Italia, las callejuelas del barrio napolitano de Forcella se inundaron de camiones que transportaban todo lo necesario para instalar varios platós en los alrededores del Palacio de Justicia.

El periplo exótico del elenco de la cinta continúa por India, país en el que Julia debe interpretar a una Liz que busca la serenidad interior. Nada mejor que rodar a 60 kilómetros de Nueva Delhi, en el Ashram Hari Mandir, templo de meditación y escuela de la ciudad de Pataudi, en el estado de Haryana, que tuvo que ser acondicionado para soportar el intenso calor, comodidades que han quedado para disfrute de la comunidad. La actriz aprovechó para rebautizar a sus hijos por el rito hindú. Otras escenas se grabaron en el hotel de lujo de Aplaudí, una antigua mansión de una deportista india.

La última gran razón que mueve la historia de esta mujer es el ansia por encontrarse a sí misma. En la isla de Bali (Indonesia) busca el equilibrio y encuentra a un gran amor (Javier Bardem). Pero antes de rodar, los responsables de la producción debieron resolver el conflicto que les plantearon los habitantes del pueblo de Bentuyung al exigir unos 30.000 euros antes de instalar las cámaras. La localidad se encuentra muy cerca de la ciudad de Gyanyar, con hermosas costas, exuberantes montañas y productos textiles confeccionados artesanalmente a mano.