La fuente mágica, por Mariano López

Bautizaron aquella tierra como "Florida" por la fecha, la Pascua Florida, y por sus hermosas arboledas.

Mariano López
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Foto: Jaime Martínez

En marzo de 1513, Juan Ponce de León, natural de Santervás de Campos, Valladolid, dejó atrás la isla de San Juan Bautista, años más tarde conocida como Puerto Rico, en busca de la fuente de la eterna juventud. Comandaba una flota compuesta por dos carabelas y un bergantín, malamente armada, con 65 marineros a bordo. Pusieron rumbo al noroeste, confiados a la destreza del piloto, Antón de Alaminos, uno de los más grandes marinos españoles de la época. Buscaban la isla de Bímini o Beniny o tal vez Boinca, de la que habían oído hablar a los indios arahuacos, quienes sostenían que en tal isla había una fuente extraordinaria, pues solo bastaba con beber su agua para que los viejos rejuvenecieran y los jóvenes se volvieran niños. Tenía que ser verdad. Herodoto ya había referido noticias de esta fuente, Alejandro Magno la había visto -según muchos relatos- más allá de la Tierra de la Oscuridad, y la historia de Sir John Mandeville precisaba que la fuente brotaba a los pies de la montaña Polombe, en la tierra de las especias, junto a los canales de Kollam. Ponce y sus marineros creían que se hallaban en Asia, quizá cerca de la India, así que si las historias de los arahuacos eran ciertas, podían estar -calculaban- a escasas 325 leguas al sur de la fuente más prodigiosa del universo. Por qué no.

Ponce había dejado España con 19 años. Se cree que viajó con Colón, en su segundo viaje, o con Ovando, pocos años después. De rostro adusto y sereno, tenía fama de ser un buen guerrero. Participó en la toma de Granada y, al poco de llegar a América, en el apaciguamiento de la Española y en la conquista de Borinquén, la isla luego conocida como Puerto Rico de la que sería su primer gobernador. Disputas políticas con el hijo de Colón, Diego, le dejaron sin cargo y fue entonces cuando armó las tres naves y partió hacia las Bahamas con tres palabras grabadas en su espíritu: Dios, oro y gloria (las tres ges que, según los historiadores ingleses, movilizaron a los conquistadores españoles).

Navegaron durante 24 días por aguas desconocidas, hasta que el Domingo de Resurrección de aquel año, 1513, descubrieron una tierra a la que bautizaron como Florida por la fecha -el día de la Pascua Florida- y por sus hermosas arboledas. Desembarcaron en algún punto de la costa Este, aunque no se sabe dónde. Entre los puertos más probables están Melbourne, cerca de Cabo Cañaveral, y Pontevedra, junto al lugar donde el asturiano Pedro Menéndez de Avilés fundaría San Agustín, la primera, la más antigua ciudad de los Estados Unidos.

Siete meses después de su partida, Ponce regresó a Puerto Rico con dos de sus barcos. El tercero, comandado por Antón de Alaminos, siguió buscando la fuente de la eterna juventud. Alaminos no encontró la fuente, pero descubrió un enorme tesoro: la corriente del Golfo, la autopista del mar que permitiría a los barcos españoles reducir el viaje de retorno desde América.

Siete años después de su primer viaje, Ponce de León regresó a la Florida, esta vez con 200 colonos, reses, perros y caballos. Pretendía establecerse en algún territorio con visos de fortuna, prosperar y quién sabe si seguir rastreando la huella del agua milagrosa. Los historiadores actuales dudan de que el móvil de los viajes de Ponce fuera la búsqueda de la fuente porque las crónicas que le adjudican tal empeño se escribieron cuatro décadas después de su muerte. Pero la duda no ha mermado su leyenda.

Los actos del quinto centenario de la Florida comenzaron el mes pasado en San Agustín con una misa conmemorativa dedicada a la pila bautismal del explorador español -una réplica viajó desde Santervás de Campos-. El secretario de Estado del gobierno de Florida, Ken Detzner, destacó el valor de la celebración, su importancia para conocer la auténtica historia del Estado. "Todos los escolares de Estados Unidos -escribió Detzner en un periódico local- aprenden que los peregrinos del ‘Mayflower'' celebraron el primer día de acción de gracias en Plymouth Rock. Pero más de cincuenta años antes los colonos españoles compartieron sus cosechas con los nativos americanos en Florida. Pocahontas fue inmortalizada por la película de Disney, pero cuarenta años antes el español Pedro Menéndez de Avilés, el primer gobernador de Florida, se casó con la hermana del rey calusa. Texas es conocido como el Estado de los cowboys, pero Florida fue el primer lugar del Nuevo Mundo que tuvo caballos y vacas, y los vaqueros vinieron con ellos".

Las celebraciones siguen en Florida. Este mes, una réplica de un galeón como el que llevó a Ponce hasta la Florida fondeará en los principales puertos de la costa oriental de la península. En España, no me consta que haya habido recuerdos ni homenajes. Una lástima, porque un gran aventurero se merece que perpetúen su memoria y que la celebren, 500 años después. Más aún cuando su sueño fue buscar la fuente de la eterna juventud.

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