José María Pou: "Soy un fervoroso seguidor de la historia de los hoteles"

Es uno de nuestros grandes actores, hasta el punto de que resulta difícil imaginártelo alejado de un escenario. Sin embargo, a sus 76 años, ha decidido cogerse unas merecidas vacaciones, hasta después del verano. Y, como siempre que puede, volverá a Nueva York y a Londres para disfrutar de sus carteleras teatrales.

Javier del Castillo
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Foto: VICTORIA IGLESIAS

Se toma una Coca-Cola light mientras charlamos en una terraza de la Plaza de la Cebada (Madrid), junto al Teatro La Latina, donde ha representado Viejo amigo Cicerón. Buen conversador y de vasta cultura, en sus viajes no pueden faltar los hoteles con historia, las entradas de teatro y las lecturas.

¿Cuál fue su primer viaje fuera de España?

Un viaje a Londres, en solitario, con 19 años. Era la época gloriosa del Swinging London, los Beatles y la minifalda de Mary Quant; un Londres en ebullición, capital de la juventud del mundo. Desde muy jovencito, me atrajo mucho la cultura anglosajona.

En EuroDisney | D.R.

La ciudad de Nueva York es otro de sus destinos favoritos…

Nueva York es mi lugar de vacaciones desde hace 25 años. Voy todos los veranos, en agosto, para disfrutar de sus teatros y librerías. Yo adoro Nueva York. Es mi ciudad fetiche.

¿Cuándo aterrizó por primera vez en la ciudad de los rascacielos?

Viajé a Nueva York por primera vez en el año 1971 y recuerdo que aquel viaje me costó disgustos con mis amigos, porque entonces todos éramos antiamericanos y los yanquis nos parecían lo peor del mundo. Pero me atraía la cultura americana, y Nueva York era para mí una ciudad casi familiar por las películas y por todo lo que había leído sobre ella.

En Londres, en la calle Mayfair | D.R.

¿Cómo le gusta hacer los viajes?

Soy un fervoroso seguidor de la historia de los hoteles y de la gente que ha pasado por ellos. Hasta tal punto que, en ocasiones, he llegado a hacer una gira por hoteles. He estado en un hotel del sur de Nueva York un par de semanas y luego me he ido al norte, al Mid Manhattan, para estar otras dos semanas. Me gustan los hoteles con historia, donde se respira el aire de mucha gente. Desde muy joven, aprendí que el poco dinero que tuviera lo gastaría en mi favor. Y gastarlo en mi favor suponía viajar en business y pernoctar en buenos hoteles.

Entonces, ha utilizado muy poco la mochila en sus desplazamientos.

Yo no he sido mochilero en mi vida. Ni tampoco he hecho un viaje largo en un tren de turismo. Soy muy monotemático y enamoradizo. Hay dos polos que me atraen, Nueva York y Londres, dos ciudades en las que me encuentro como en casa, aunque cada vez que voy son distintas. Sobre todo, NY, que cambia de un año a otro de fisonomía, de vida, de estructuras… Tiendas que conoces un año, al siguiente ya no existen. Aparte de eso, en las dos ciudades puedo ver el mejor teatro del mundo.

A los 15 años, sus padres le llevaron a estudiar a la Universidad Laboral de Tarragona. ¿Qué recuerda de aquello?

Tarragona es una ciudad muy interesante, pero yo desde muy jovencito quería ser periodista y trabajar en la radio. Tanto es así que creé una emisora en la Universidad y me presenté a concursos de radio en Barcelona, hasta que los militares me trajeron a Madrid para hacer la mili.

En los Campos Elíseos de París | D.R.

Pasa largas temporadas en Madrid, pero su residencia la tiene en Barcelona. Dígame algún sitio especial de estas dos ciudades.

De Madrid me entusiasma el Barrio de las Letras. Yo viví en la calle Lope de Vega, frente al Museo del Prado, en el triángulo que forman la iglesia de Jesús de Medinaceli, la calle Huertas y el Museo del Prado. De Barcelona me gusta mucho la Rambla de Cataluña. Aunque no forme parte de las Ramblas, tiene su paseo central, sus terrazas y árboles gigantescos. Sentarme en una de esas terrazas me hace sentir que estoy en la ciudad que más me gusta.

¿Algunos de los lugares que más le han sorprendido?

En 2012 estuve en Birmingham preparando un espectáculo sobre Shakespeare, dirigido por mi amigo Calixto Bieito. Durante dos meses y medio viví en esa ciudad, que tiene fama de ser la más fea de Inglaterra, pero que yo la encontré de un gusto increíble. Es la cuna del teatro y por el escenario del Old Rep han pasado los grandes actores de Inglaterra. La vida me regaló luego la posibilidad de trabajar en inglés, haciendo Shakespeare, en uno de los mejores teatros de Londres, la ciudad que yo adoraba y a la que iba como espectador para ver a otros actores.

En Estambul | D.R.

Supongo que también se habrá preguntado alguna vez: ¿cómo habré venido a parar a este sitio?

Eso solo me ha pasado en una ocasión, cuando rodé la serie La catedral del mar en Sos del Rey Católico (Zaragoza). Era un lugar que me sonaba —había estudiado en el colegio que allí nació Fernando el Católico— y me quedé absolutamente enamorado. Ha sido uno de los descubrimientos tardíos de mi vida. Llegué a plantearme irme a vivir allí. Todo el pueblo es un monumento.

Conocerá muy bien España, gracias a sus giras teatrales.

Llevo cincuenta años en el teatro y me vuelve loco viajar por España haciendo giras. Me entronca con la tradición del cómico de la legua, aunque ya no viajemos en carromatos.

Nueva York, Central Park. Concretamente en ela Bethesda Fountain | D.R.

Cicerón decía que para ser feliz solo se necesitan dos cosas: un jardín y una biblioteca.

El jardín es la naturaleza y la biblioteca, el conocimiento. Yo necesito también un piano sonando a todas horas, porque es lo que más me relaja del mundo.

¿Le molesta que le paren por la calle?

En absoluto. Si yo en Nueva York cobrara un dólar por cada foto que me hago con algún español, volvería de allí con mi viaje pagado. Me he hecho montones de fotos con españoles que estaban de viaje de novios.

En Venecia, en marzo del 2002 | D.R.

Viajamos más al extranjero y quizá nos olvidamos de lo que tenemos en España.

Me molesta mucho, cuando hablo con jóvenes que están locos por irse a Katmandú o a los volcanes de Islandia, que no les importe nada España. Les importa un pito la comarca de la Vera, en Cáceres, los Picos de Europa o esa Andalucía que a mí me vuelve loco.