Javier Gutiérrez y Patricia López: "Estuvimos aislados en el paraíso"

Hablamos con dos de los protagonistas de 'La hija', la película estrenada el pasado viernes de la que todo el mundo habla, que se rodó en espectaculares escenarios naturales de Jaén. 

Luis Meyer
 | 
Foto: Luis Meyer

Patricia López Arnaiz (Vitoria, 1981) y Javier Gutiérrez (Luanco, 1971) hacen tándem protagónico en la La hija, última película de Manuel Martín Cuenca. Nos hablan del rodaje en los bellos parajes jienenses de Sierra de Cazorla, Segura, Las Villas... Zonas de una belleza en tan brutal como la historia de este sórdido thriller en el que un matrimonio que no puede concebir acoge a una joven embarazada a la que proponen hacerse cargo de su futuro hijo. Una situación que se va tensando hasta convertirse en un secuestro en toda regla.

Especialmente en las escenas finales, la película recuerda a las de Peckinpah o los Cohen (sin la ironía de estos últimos, claro) porque combinan historias muy crudas y violentas con paisajes rurales de enorme belleza. 

Javier Gutiérrez: Yo conocía Jaén, pero no la zona en la que hemos rodado. Para mí ha sido todo un descubrimiento, esa zona tan agreste donde se desarrolla toda la acción, porque los personajes necesitan esconder a la niña para huir de la mirada de la sociedad. En ese sentido las localizaciones son inmejorables porque, como dices, por un lado está la espectacularidad del entorno y la belleza del paisajes y, por otro, en contraste, lo que está tramando la pareja protagonista. 

Patricia López Arnaiz: De hecho, más que contraste, ese lugar lo que tenía era mucha belleza pero al mismo tiempo algo muy abrumador, muy primitivo, muy bestia. Es como el mar: es precioso, pero un día te metes y, como haya resaca, te puede atrapar para siempre. Es la fuerza de la naturaleza, y ese lugar la tenía, desde luego. Cuando volvimos en primavera después de la pandemia estaba pletórico, con el sonido increíble del trinar de los pájaros, y cuando estuvimos en otoño mostró otra cara: es una zona llena de rocas como si fueran hojaldre, llena de aristas, transmite esa hermosura y esa violencia, y simboliza muy bien la historia de la película. 

Además de por la flora, es una zona muy rica en fauna…

P: Cada día veíamos decenas de ciervos, y eso  también sintonizaba muy bien con la historia de la película: una lucha por la maternidad que es algo muy primigenio, muy visceral, muy mamífera. 

De modo que la casa de campo del rodaje está realmente lejos de todo, no es cosa del montaje. 

Luis Meyer

J: Está totalmente aislado. Solo se cogía cobertura desde un pequeño montículo y en los descansos hacíamos turnos para subirnos, con el móvil alzado…

P: Fue lo más parecido a estar aislados en el paraíso.

Javier, tú has crecido en Ferrol, ¿te ha recordado el campo de Jaén, por su verdor, al de Galicia? 

J: Me recordaba en el sentido de vivir una exuberancia natural muy importante. 

¿Y qué recomendarías a quien visita tu tierra?

Recomiendo la zona de Ferrol Terra, las Rías Altas son un lugar todavía virgen desde el punto de vista turístico, más desconocido, y por eso es tan recomendable. Y por supuesto recorrer esa zona y la Costa da Morte en coche o furgoneta, parando y disfrutando los sitios, paladeándolos, nunca mejor dicho, porque se come muy bien. 

Aunque realmente naciste en Asturias. 

Acabo de hacer ahora el Camino de Santiago, el primitivo, que empieza en Oviedo, y ha sido todo un hallazgo. Una experiencia fundacional. Todo el norte es muy recomendable. 

Y tú, Patricia, también eres del norte.

P: Álava es una provincia pequeña en la que puedes ver cosas muy distintas en muy pocos días. Recomiendo los hayedos y robledales preciosos que tenemos en la zona de Opakua, en la montaña alavesa. También hay unos pantanos preciosos, y ya si pasas a la Rioja Alavesa, ahora en otoño es una maravilla, con todas las viñas tan coloridas. Y es fundamental comerte unas chuletillas al sarmiento y beber vino, mucho vino.

Luis Meyer

¿Qué lugares en los que habéis rodado os han dejado un mayor poso?

J: Para La isla mínima rodamos en el precoto de Doñana, y ver esa cantidad de bandadas de flamencos al atardecer era de una espectacularidad indescriptible. También los mosquitos eran espectacularmente grandes, auténticos perros sarnosos, una picadura te podía dejar heridas por días (ríe). 

P: Es difícil elegir uno, porque una de las virtudes de este curro es que conoces muchos sitios increíbles. El de La hija me ha resultado especialmente impresionante, cuando pasamos de Segura a los Campos de Hernán Perea, un sitio con unos páramos muy altos en donde te sentías como en otro planeta.  

Luis Meyer


Una última pregunta para inspirar a los lectores faltos de ideas de cara al puente de diciembre… ¿cuál va a ser vuestra próxima escapada? 

J: Yo, aunque pueda parecer manido, quiero disfrutar del teatro en Londres. Ahí puedes encontrar de todo, y todo bueno, hay escenarios más independientes que aquí.  Me gusta disfrutar de vez en cuando de buenas actuaciones como espectador, que trabajen otros (ríe). 

P: Aún no tengo clara mi próxima escapada, pero acabo de estar en las Hurdes, tenía muchas ganas de conocerlas porque estuve de muy pequeña. Fuimos en plan carreteras secundarias, a ver pueblitos, y hemos vivido situaciones muy cinematográficas, espontáneas, momentazos muy poéticos: es un sitio muy especial.